Wednesday, February 13, 2019

La miseria humana



Publiqué hace muy poco, la iniciativa que bauticé como "Reto Tiscareño", pues la idea original es de David Tiscareño, un muy buen amigo al que le gusta mucho el ajedrez y con el que trabajamos en el tema.

David, como puse en la entrada original, es un amante de los libros y cuando quiso empezar a deshacerse de muchos de ellos que ya leyó y que no uiere tenerlos más, los quiso vender en la librería de viejo, pero ante el precio que le ofrecían: un peso por libro, decidió no venderlos pero sí regalarlos. Como mencioné, como yo viajo mucho en transporte público, me ofrecía a ayudarle en su iniciativa. Así, yo me llevaría un libro, encontraría a alguien a quien regalárselo y listo, misión cumplida. Entonces David me daría un segundo libro y ejecutaríamos la misma mecánica.

El primer libro se lo llevó un oficial de policía, que está en la estación Olivo del MetroBús. Me tomé una foto con él para dejar constancia que había dejado el libro en nuevas manos y listo. Puse el artículo de mi blog en Facebook y varios aplaudieron la iniciativa, que es de David, y que además, él "patrocina", por decirlo de alguna manera, puesto que los libros los dona él. Yo solamente los entrego en su momento.

Pero no falta el miserable envidioso, que en este caso se llama Pablo Tamayo, cuya página en facebook es https://www.facebook.com/arturo.aguirre.10485 (dice Arturo Aguirre pero la red social muestra la página de este señor Tamayo), quien contestó a mi nota con:


"Pablo Tamayo Regalo un libro, me tomo una foto y me hago publicidad... #soybuenapersonasiono :v"

Y continuó en el siguiente mensaje con:

"Pablo Tamayo Morsa, si quieres regalar libros a personas que lo necesiten, hay varios colectivos que juntan bibliotecas para comunidades necesitadas (e.g. "Brigada para leer en libertad", el grupo FB "El rincón de la cháchara", etc). Pero si lo que realmente quieres es compartir SELFIES y disfrazarlo como altruismo, pues sigue así, vas bien."

Me sorprendió lo miserable de sus comentarios. Si me tomé una selfie con el que se hizo acreedor a ese libro, fue para que quedara constancia, no para mostrarme como el más bueno. Eso simplemente habla de la calidad moral de este señor Tamayo, que supongo, pretende que solamente se puedan hacer buenas acciones a partir de instituciones. Es claro que me tiene envidia por algo, porque miren, criticar hasta la mínima buena obra que uno puede hacer me parece de una miseria personal espantosa.

Y si he decidido exponer a semejante personaje públicamente es porque no se vale esta crítica a todo porque cree, desde su lamentable perspectiva, que todo acto se hace por una razón y que no puede haber bondad de nadie. Seguramente piensa como el león, que cree que todos son de su condición.

Así las cosas.

Monday, February 11, 2019

México, sus políticos y sus declaraciones patrimoniales



Este nuevo gobierno de la cuarta transformación, lo cual es un mero slogan publicitario, ha indicado que los miembros del gabinete del flamante presidente AMLO, estarían obligados a presentar su declaración patrimonial, vamos, qué bienes tienen. En caso de no hacerlo, el peje dijo que sacaría al infractor de su gabinete. Fue una manera casi de obligar a los nuevos personajes de esta administración, a mostrar transparencia.

Pues bien, Olga Sánchez Cordero, magistrada de la Corte Suprema desde 1995 hasta el 2015, tenía que presentar su declaración patrimonial pero se olvidó declarar un departamento que tien en Houston, el cual está valuado en 11 millones de pesos. Aparentemente la señora no tendría ningún problema para justificar esa propiedad, pues en 20 años de ser magistrada de la Suprema Corte, seguramente le dio el dinero para poder comprar dicho inmueble.

Jiménez Espriú, por otro lado, parece que tiene un departamento en Houston, pero ya salió el funcionario a decir que  el departamento en la torre Briar Place, en Houston, Texas, que no incluyó en su declaración patrimonial, era de su esposa y luego cedió a su hijo las acciones del inmueble. Yo quiero suponer que el ingeniero Jiménez Espriú puede justificar esa propiedad sin ningún problema, pues siempre ha sido un profesional exitoso.

Pero estos dos ejemplos narran una historia que en este país se convierte en vergonzosa: tener dinero es casi un delito. Si alguien trabaja y ahorra, si hace negocios bien habidos, si invierte en lo que sea y obtiene buenas utilidades, es justo pues que las reciba, y finalmente, todo eso podría justificarlo. Pero cuando tenemos tantos casos de corrupción, de personajes que se han hecho millonarios de la noche a la mañana, de personas que ostentan un cargo público y de pronto viven en una ostentación desmedida, nos hace pensar que el dinero es producto de chanchullos, de trampas, de corruptelas.

Y se me ocurre pensar en la "Maestra Gordillo", esa guerrera que congeló Enrique Peña Nieto por seis años y de pasar a ser una mujer enferma, que requería de cuidados especiales para así justificar no estar en prisión, de pronto gana las instancias judiciales y ya la tenemos diciendo que "es una guerrera", y piensa regresar con todo. Vamos, que todo lo que se robó -porque recordemos que la Gordillo es maestra de escuela primaria- le dio para propiedades en Polanco y San Diego, sitios nada baratos en realidad. Y no importa que sepamos que es una ladrona de siete suelas, el hecho es que va por la vida consumiendo vestidos y bolsas de marca de 30 mil pesos, fundando partidos políticos que le dejan más dinero. Lo que interesa es que tiene cara para seguir en la nota pública.

Otro personaje nefasto es Romero Deschamps, líder petrolero con una fortuna espantosamente grande. Es un tipo al que le encantan los relojes finos y no le importa mostrarlos públicamente casi en tono de burla. Y así, va por la vida derrochando y viviendo como hiper-rico. Así las cosas.

Por ello, el sospechoso por omisión el tener dinero. Si alguien -como la Gaviota- se compra una casa de 80 millones de pesos, la malograda "casa blanca", hallamos que ella sale a decir que esa propiedad se la ganó con el sudor de su frente al trabajar por 20 o 30 años (qué más da), en la empresa Televisa. Y no importa lo que digan todos los demás artistas, ella, la Gaviota, sí, Angélica Rivero, ganaba millonadas aunque otras actrices de más nombre del Canal de las Estrellas no llegaran a percibir esas cantidades. Y como nadie puede probar que la Gaviota había ganado dinero ilícito, pues no queda más que creerle o bien, pensar mal. Y en este país parece que "piensa mal y acertarás" es el lema que todos seguimos.

Para resumir todo esto podría citar a Confucio (año 550 antes de Cristo), que dijo: "En un país bien gobernado, la pobreza es motivo de vergüenza. Pero en un país mal gobernado, el motivo o de vergüenza es la riqueza".

Regalo un libro



Un amigo mío, David Tiscareño, es un amante de los libros. En su oficina tiene un enorme número de volúmenes de muchos temas, los cuales incluso tiene en alguna parte catalogados con marcas de diversos colores en el lomo de los libros. Muchos de esos libros ya los leyó y en un momento dado decidió deshacerse de ellos. Una primera opción fue llevarlos a las librerías de viejo, pero el resultado fue decepcionante: le daban en promedio un peso por libro.

David entonces decidió mejor regalar sus libros. Se le ocurrió que una idea: regalar sus libros, uno por uno, a los transeúntes. Como yo estoy mucho tiempo en la calle, muchas veces puedo interactuar más fácilmente con otras personas en la vía pública. Así, David me da un libro y yo me encargo de "colocarlo" con algún lector. Una vez realizada la tarea, llega el siguiente libro. El primer lector beneficiado fue un policía de la estación Olivo del Metrobús (ver foto). Es uno de los libros de ciencias ficción de Asimov y esperemos que el oficial disfrute de su lectura.


Así, llamé a esto "el reto Tiscareño" y quien me vea en la calle y quiera un libro, pídamelo y si lo tengo en ese momento, se lo regalo, cortesía del buen David. Desde luego, habrá ocasiones que no tenga libro que regalar y me disculparán por ello, pero cuando lo tenga, bien podrían hacerse de alguna obra interesante y así todos saldríamos beneficiados, pues el libro sigue transmitiendo conocimiento y llega a más personas.

Todo el crédito es de David Tiscareño. Lo único que hago yo en este caso es simple: apoyo y así.

Sunday, February 10, 2019

Del nuevo gobierno y los expertos al vapor



El gobierno que encabeza López Obrador, el Peje, sin duda ha hecho un número de decisiones dudosas, por decir lo menos. Sin embargo, hay ue reconocer que ha empezado a enfrentar con valentía el sinnúmero de situaciones en donde las administraciones pasadas simplemente ni siquiera veían. El ejemplo más notable es el huachicoleo, en donde un número de personas picaban los ductos de Pemex y sacaban la gasolina para venderla en el mercado negro. El costo a la paraestatal es indeterminado pero el hecho de que este gobierno haya decidido enfrentar el fenómeno ya es aplaudible.

Pero las decisiones que se tomaron afectaron el abasto de combustible en el país, y entonc3s, los detractores del Peje salieron con que éste era el primer paso para convertirnos en la nueva Venezuela. Yo sé de la molestia que es levantarse muy, pero muy temprano, esperando que no haya mucha gente para cargar gasolina, pero el fenómeno de desabasto duró unos días. Hoy, los detractores de AMLO ya no dicen nada al respecto pues el abasto se regularizó.

Por otra parte, se han encontrado toda clase de irregularidades en muchas de las actividades en donde el gobierno está presente de alguna manera. Por ejemplo, en Conacyt se tiene a la Dra. Elena Alvarez-Buylla Roces, impecable como académica y que me asombra que haya aceptado el puesto de directora de esta institución, que busca regular y apoyar el quehacer científico.

El análisis de la Dra. Alvarez-Buylla ha mostrado que una serie de programas de apoyo se han dado a trasnacionales, lo cual suena curioso porque, ¿no debería ser al revés? Y también habló de las cátedras Conacyt, donde unos 1500 científicos reciben dinero por no sé qué labores. Y la idea pudo haber sido buena en algún momento pero aparentemente se ha desgastado. En fin, de un presupuesto de 24 mil millones de pesos, que parece abrumador pero que para la ciencia de un país como México es muy poco, mucho de éste se va en outsourcing, es decir, contrataciones externas para desarrollar diferentes áreas, por ejemplo, la de comunicación social. Y ojo, no se habla de unos miles de pesos, sino de cientos de millones.

Pero el punto curioso es que ahora, gracias a las redes sociales, salen los expertos al vapor en cualquier tema. Todos, desde su cómodo asiento y frente a su computadora, ponen en Facebook sus despiadadas críticas y dan sus sabios consejos sobre lo que se debería hacer. Y así, hay expertos en huachicol, en ciencia, en artes, en estancias infantiles, en el tema que uds. gusten y manden, y todos ellos se sienten con la autoridad moral de decir lo que hay que hacer para que este país funcione.

Y yo me pregunto, ¿por qué aparecen ahora? ¿por qué no hablaron antes? ¿de dónde salió tanto experto al vapor? No lo sé, pero les haré una sugerencia: dejen su red social y vayan a Conacyt, a la instancia que quieran, y pónganse en disposición de pedir trabajo para arreglar como sólo uds. saben arreglar las cosas. Porque hablar todos hablan, pero de comprometerse no veo absolutamente nada.

Y antes de que empiecen a acusarme de chairo y no sé cuánta estupidez más, les diré que no creo que AMLO sea el mesías, el salvador de este país que me parece, es inviable. Yo espero que se reduzca esta corrupción que llegó a extremos inimaginables. Nada más echen un vistazo a la cantidad de gobernadores priístas que fueron acusados de robos millonarios al erario. Nada más fíjense cómo estábamos antes y el desastre que se dejó en la administración federal. Al menos el peje da la cara diario y aunque dice mucha burrada, ahí está, al pie del cañón, amén que le está sacando los privilegios a la clase política. Sí, a esa clase que vivía como reyes y que ignoraba y despreciaba al pueblo, y que lo exprimió tanto como pudo. Ahí está Los Pinos, una especie de bunker que cuando se abrió al público se mostró desvalijado. ¿Y por qué se veía así? Porque se llevaron todo, porque en el fondo sabían que mostrar la opulencia presidencial no iba a caer nada bien a nadie. Pero bueno, ahí están los hechos. Vamos a ver quién se anima a pasar de las palabras y las críticas al gobierno, a las acciones.

Sunday, February 03, 2019

¿Por qué sigue habiendo virus en Windows?



Hace un par de días enfrenté un virus ransomware en mi máquina. Miren que me precio de estar bien educado en cómputo: no abro archivos de correos que desconozco, no bajo programas de sitios inseguros, no hago cosas que en general hacen que las máquinas se infecten, pero de alguna manera entró este virus ransomware (“rapid” se llama) en mi máquina y empezó una pequeña pesadilla.

Lo primero que noté es que la máquina parecía estar lenta. Tardaba incluso en refrescar la pantalla rápidamente, como siempre lo hacía. No le di demasiada importancia pero habría que habérsela dado, pues fue un síntoma importante. Pero al día siguiente, al arrancar la máquina, empezó con un comportamiento errático y entonces empecé a sospechar que algo realmente andaba mal. El administrador de tareas se cerraba sin que yo lo hiciese o había un aviso de querer re-arrancar. Y de pronto, apareció un mensaje diciendo que mis archivos estaban encriptados. Escuché entonces que el disco duro tenía una actividad exagerada. Apague la computadora entonces y decidí investigar qué hacer.

Como ya el virus me había dicho que había cifrado mis archivos, sabía de qué se trataba. Encendí la máquina y maté todos los procesos que me parecieron sospechosos. Un archivo llamado info.exe parecía ser el culpable del cifrado. Los archivos comprometidos tenían todos un añadido, que era ".rapid".

Aparentemente el virus había hecho su tarea y se había auto-borrado. La razón de esto es que si alguien puede hacerse del virus, quizás pueda ver cómo cifró la información y así ayudar a los usuarios afectados a descifrar la misma. Desde luego que se me pedía un rescate en bitcoins, el cual no pensaba dar por dos razones: primero, porque está demostrado que una vez que se paga, prácticamente nadie recibe el decodificador de los archivos cifrados y los ciber-criminales en realidad no les importa ayudar. Hicieron lo que quisieron, se salieron con la suya y finalmente ¿quién confía en quien te hace daño?

Revisando los archivos comprometidos, encontré que el virus había cifrado mis carpetas con mi tesis. Cada vez que hacía modificaciones a la misma, copiaba toda la carpeta y las iba numerando. Tenía las últimas cinco o seis versiones de la tesis. El virus cifró las imágenes realmente, pero no mis archivos “.bib” y “.tex”. También el virus cifró una carpeta de archivos públicos con imágenes y un par de carpetas donde tenía mi código fuente de mis programas en Delphi. Parecía pues un desastre.

Pero en realidad, como mencioné al principio de este artículo, fue una pequeña pesadilla, porque tengo respaldo de todo, de mi tesis, de mis imágenes, de mi software, etcétera. Simplemente borré los archivos cifrados y puse los nuevos. Esto me salvó de un feo coraje y de un problema que me hubiese quitado mucho tiempo solucionar.  Vamos, en un par de horas tenía todo de nuevo como estaba originalmente.

Entonces me pregunté ¿por qué Windows sigue teniendo estos problemas de seguridad? ¿Por qué no es como Linux o OS X? Hay muchas razones para ello. La primera es que Windows está construido en un sistema de archivos en donde en una sola carpeta está todo el sistema (C:\Windows). Si eliminamos uno de los archivos de esa carpeta podemos dejar inutilizado el sistema. En Linux no es así, pues hay varias carpetas del sistema, por ejemplo /bin, /usr, /root. Vamos, el sistema está distribuido en muchas carpetas. Una segunda razón es que en Windows los programas tienen la extensión .exe, lo que hace que los criminales y programadores de virus puedan atacar estos archivos. En Linux no se necesita de estas extensiones particulares, pues se pueden crear modos para que los archivos hagan lo que queramos y no necesitamos siquiera ponerle extensión.

Pero quizás lo más importante: Linux tiene un sistema de archivos con permisos, en donde cada archivo puede ejecutarse, leerse o escribirse. Esto puede regularlo el usuario y así, por ejemplo, cualquiera puede meterse a mis archivos, por ejemplo, pero no puede, si no quiero, que los modifique. Los permisos los da cada usuario del sistema. Esto se puede hace también con las carpetas, por lo que un virus podría adentrarse, pero si no tiene los permisos del usuario, no puede modificar ningún archivo de ninguna carpeta.

Esto no quiere decir que Linux no pueda sufrir de virus, pero claramente es más difícil que esto ocurra porque el sistema jerárquico de permisos, por mencionar uno de los puntos importantes, permite controlar quién puede leer, escribir o ejecutar un archivo o meterse en una carpeta determinada.

Así, ¿por qué Windows no crea un sistema de permisos? Lo tiene, pero nadie lo usa y además, es poco efectivo porque hay que pasar por una serie de ventanas para hacer esto. Si Microsoft quisiese, debería hacer una forma mucho más simple para realizar esta tarea, además de hacer una jerarquía real en los usuarios para otorgar y dar permisos. Así, por ejemplo, cuando un programa se quiere instalar, el sistema siempre podría avisarle al usuario que alguien está tratando de instalar un programa en particular y entonces podríamos revisar qué está pasando. Muchos antivirus tienen esto implementado y no entiendo por qué Microsoft no toma las acciones pertinentes.

Sí, Windows ha ido evolucionando con los años y un problema que tiene es que debe mantener muchas cosas del pasado para que los siguientes sistemas puedan trabajar con lo que el usuario tiene. Y esto sin duda tiene un costo. Pero claramente, con esta nueva generación de ransomware, bien podría pensarse que hay que decidir nuevas acciones y quizás incluso, ir modificando el sistema para hacerlo de verdad más seguro.