Tuesday, February 15, 2022

Batallas pírricas


Dice la Wikipedia: Una victoria pírrica es aquella que se consigue con muchas pérdidas en el bando aparentemente o tácticamente vencedor, de modo que incluso tal victoria puede terminar siendo desfavorable para dicho bando. El nombre proviene de Pirro, rey de Epiro, quien logró una victoria sobre los romanos con el costo de miles de sus hombres. Se dice que Pirro, al contemplar el resultado de la batalla, dijo: «Otra victoria como esta y volveré solo a casa».

Y esto parece estar pasando con la guerra que ha desatado el presidente de México, López Obrador, contra el periodista Carlos Loret de Mola.  AMLO ha seguido insistiendo en mostrar lo que supuestamente gana anualmente el periodista (datos que obtuvo por algún anónimo, dice él señor presidente, aunque nadie le cree eso) y ahora ha pedido al INAI que investigue facturas, recibos y bienes de Loret porque según el mandatario, "todos deberíamos transparentar nuestros ingresos y bienes". Lo que parece increíble es que López Obrador no sabe que el INAI no es la Gestapo, es un organismo para dar transparencia a los ciudadanos sobre las acciones del gobierno y no tiene la competencia de investigar a ciudadanos que no son servidores públicos. Eso ya se lo dijeron al presidente en la mañanera (fue la periodista Sara Pablo), pero el mandatario puso cara de "what" y dijo que él también era un ciudadano (???). Su cara cuando le dijeron eso es un poema (https://www.youtube.com/watch?v=mYhWyQVhnME):



Por supuesto ni ha meditado en lo que le indicó la periodista y hoy se lanzó con una carta para el INAI, pues quiere que investiguen a Loret de Mola.

El coraje, el discurso de odio de López Obrador es increíble. Se va contra el periodista con todo el poder del Estado, incluso violando la ley. Veamos. De acuerdo con este enlace, López Obrador está violando los artículos 1, 6, 7, 13 y 16 de la Constitución, los artículos 6 y 31 de la Ley General de Datos Personales en Posesión de Sujetos Obligados, los artículos 69 y 89 del Código Fiscal de la Federación, los artículos 57 y 68 de la Ley General de Responsabilidades Administrativas, además del artículo 210 del Código Penal Federal. Así, para empezar. 

Es claro que los datos de López Obrador mostrando lo que gana Loret no son de una fuente anónima, pero supongamos, en beneficio de la discusión, que es así. ¿Un presidente le hace caso a datos que recibe anónimamente? ¿En serio?

Pero esto no quedó aquí. El primogénito del presidente contestó sobre su trabajo en Texas, aunque hay un hecho curioso: la página de la empresa que dice lo contrató, se hizo el domingo 14 de febrero del 2022, es decir, al vapor, a la de ya, para mostrar que Jose Alberto López Beltrán labora en una compañía seria, que hasta página tiene en Internet (así muestran los metadatos de dicha página).

Pero más allá de esta guerra, que se antoja a victoria pírrica del presidente (porque va a perder mucho más de lo que gana), el problema es que el país no es Loret y esto es en lo que se ocupa López Obrador. Y el riesgo no es poco: está poniéndose al gremio del periodismo en su contra (aunque no es de extrañar, porque ya ha hecho AMLO lo mismo con los científicos, con la clase media, con la UNAM, con el CIDE, con el ITAM, el TEC de Monterrey, etcétera, vamos, se ha peleado con todo el mundo en México y además, extiende su riña a España y Panamá, para seguir con esta tónica de odio a todos), y para colmo, ignora todos los cuestionamientos de la ciudadanía, que la prensa pone todos los días en sus páginas. 

A López Obrador no parece importarle el país. Es su imagen, todo es él y sólo él tiene las soluciones a todo. Este país -piensa el mandatario seguramente- que se trata de él. Nos miente todos los días (un ejemplo: la pandemia está domada) y el país tiene una crisis de seguridad impresionante (sólo vean lo que pasa en Zacatecas).

Quien crea que hay que tomar partido por Loret se equivoca. El problema ya está escalando de forma peligrosa. Hoy ha sido Loret, mañana será Brozo, pasado Aristegui o cualquiera que el presidente lo considere su enemigo. Y esto tiene un cariz autoritario que raya en la tiranía.


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(*) La foto que ilustra esta nota muestra la cara que hace el presidente al informarle que el INAI no investiga a particulares.

Friday, February 11, 2022

Peligrosos escenarios

 

Hoy, en la mañanera, el presidente López Obrador se lanzó de nuevo contra Carlos Loret de Mola. Mostró una supuesta tabla en donde se observan cantidades millonarias que gana el periodista.Indica en esa tabla que Televisa le paga a Loret unos 11 millones de pesos, además de enormes ganancias en otros medios. Vamos, la cantidad que mostró (bruta) es de unos 35 millones de pesos anuales. AMLO comparó con su sueldo anual de poco más de 2 millones de pesos anuales. Y quiso contrastar estos datos con la intención de mostrar que Loret es un mafioso, vendido al poder de la derecha y que por ende, es un golpeador, un mercenario, que por dinero está dispuesto a cualquier infamia. 


López Obrador indicó en esta misma mañanera que le pediría los datos al SAT sobre lo que gana Loret de Mola, y que para empezar se ocuparía de eso y eso que no se estaba metiendo con otros bienes que pudiese tener Loret. Cabe decir que probablemente es ilegal exhibir la información fiscal del periodista sin una orden judicial. Pero eso no parece importarle al peje, porque es claro que Loret le ha quitado el sueño. Es en realidad su peor pesadilla y entonces le está echando encima la maquinaria del poder.


Más allá si me cae bien o mal Carlos Loret de Mola, si coincido en sus opiniones o no, es claro que el presidente está excediéndose. Loret publicó un video, en donde responde a lo que el peje hizo esta mañana en su conferencia matutina:



Y Loret dijo algo muy importante: como a AMLO le cree mucha gente, las cifras de lo que supuestamente gana el periodista, infladas de acuerdo al propio Loret, lo ponen en riesgo a su familia y a él por parte del crimen organizado. Vamos, un tipo que gana 35 millones por año deberá ahora cuidarse de asaltos, secuestros, etcétera. Así, la respuesta de un presidente al que su discurso de humildad y austeridad se va a la basura, el cual ya no sabe cómo sacudirse lo de las casas de Houston de su hijo, muestra que lo tiene fuera de sí.


Y esto me hace pensar en posibles escenarios que pueden ser muy peligrosos para este gobierno de la 4T. Imaginemos que a Loret de Mola lo desaparecen. López Obrador podría decir que él no tuvo nada que ver, que él jamás harían nada así, pero sería un hecho imposible de creer y la presidencia misma podría estar en peligro, asunto no visto en la historia moderna de México. Este país, aunque lo anuncie diariamente el presidente, no está tan contento, ni está feliz, feliz, feliz. Si a Loret lo desaparecieran las consecuencias podrían ser terribles para la gobernabilidad del país. Así está agarrada la política, de alfileres.


Si en cambio, le hacen a Loret lo que le hicieron a Aristegui, que la radiaron de los medios tradicionales después de presentar la "casa blanca" de Peña, entonces se evidenciaría que este gobierno miente al decir que no hay censura. De verdad que López Obrador está jugando con fuego.


En los últimos días, López Obrador se ha metido en camisa de once varas, indicando que las empresas españolas roban, no pagan impuestos y saquean nuestro país. Y los españoles no se han quedado callados por semejantes injurias del presidente mexicano. Y AMLO, por razones que desconozco, se mete en estos líos que bien podría evitar. ¿Lo hace para distraer la atención a los problemas sustanciales del país? No lo sé, pero lo que hace es como meter un pie en la mierda y en lugar de sacarlo, lo empuja más al fondo.


Así pues, en esta semana, el gobierno de la 4T se ha metido en líos de los cuales vamos a ver cómo sale. Curioso es que cuando AMLO le pidió públicamente a Loret que transparentaba lo que ganaba, el periodista le dijo que primero quería ver de dónde ha sacado tanto dinero para vivir como rey su hijo José Ramón López Beltrán. Esto parece lo enfureció, porque es difícil explicar que éste señor pueda probar de dónde saca tanto dinero. Y desde luego, decir que la esposa de su hijo tiene dinero no valida el tema, porque entonces habría que suponer que es un mantenido de una señora que trabaja para que él vea películas en su sala privada o nade en su alberca de 23 metros. Nadie se va a creer ese cuento.


Mi impresión de todo esto es que López Obrador entró a la presidencia suponiendo que era muy fácil gobernar este país (y así lo dijo en algún momento). Pero parece que ha llegado a su principio de Peter, a  su nivel de incompetencia. Y entonces sus dichos, sus repetitivas argumentaciones ("no somos iguales", "abrazos y no balazos", etcétera), sus ataques a todo lo que suene a conservador, neoliberar, fifí, mafia del poder, etcétera, ya no tiene el efecto deseado.


El presidente -se lo han dicho multitud de medios- es un megalómano y cree que este país trata de él. Considera que él es tan importante que debe ser noticia diaria. Está tan ensimismado con su propia imagen, que derrapa todos los días con una cantidad de mentiras y dislates, los cuales le llevan la cuenta organizaciones no gubernamentales en videos dentro de YouTube. Pelearse con un periodista es absurdo. En todos los gobiernos ha habido periodistas en contra y los gobernantes han hecho bien: no los ven, ni leen y ni los miran y, curiosamente, se puede llevar la fiesta en paz.


Vamos a ver cómo sigue este pleito y si López Obrador decide parar el tema, tal vez escuchando consejo de alguno de sus asesores (si es que los escucha), porque está poniendo en tela de juicio su propia estabilidad como presidente. No es cosa menor lo que está pasando.

Thursday, February 10, 2022

Lo que es público y lo que es privado

 


Andrés Manuel López Obrador es el presidente de México, y supuestamente -en aras de informar lo que hace su gobierno- inició un ejercicio llamado coloquialmente las "mañaneras", en donde se debería dar cuenta de lo que se hace en este país, de los avances en los diferentes rubros. De hecho, este "ejercicio" de información ya se hacía en el llamado Informe Presidencial, que se daba el primer día de septiembre de cada año y que era donde la cabeza del gobierno, es decir el presidente, daba un informe sobre el estado de la nación.


Curiosamente este informe presidencial se convirtió en el "día del presidente", en donde casi cada párrafo que leía (del resumen de su informe), era coronado por una salva de aplausos de los asistentes al recinto legislativo donde se daba dicho informe. Y era ya del conocimiento público que cada cosa que se había hecho era X veces lo que se había realizado en todos los anteriores sexenios. En el papel, en ese informe, teníamos un país que multiplicaba todo por un factor n, donde n wera un número muy grande, y que además, antes jamás se había logrado. Y después de este "informe", venía el "besamanos", en donde todos los políticos del momento le rendían pleitesía al presidente en turno. 


Hoy las cosas han cambiado y quizás debido a Internet, ahora mucha gente opina a favor o en contra de cualquier político que declare algo. Y de eso no está a salvo el presidente. De hecho, algo que no hemos entendido aún en México es que el señor presidente de este país es -en principio- nuestro empleado, aunque mucha gente piensa que le debemos hacer loas y tratarlo como casi un dios.


En los tiempos priístas, decían, "no se movía una hoja si el presidente así lo decidía". Y si antes el presidente era criticado, simplemente se ignoraba esa fuente de información. Hoy es complicado porque hay más apertura y además, las redes sociales -para desgracia de los gobiernos- son incontrolables (a pesar de los intentos gubernamentales de querer controlar los contenidos, amenazando con cárcel y terribles multas a quien haga "memes" de algún personaje político). 


Pero López Obrador no se ha dado cuenta de ello y cree que vive en el pasado.  Y es que ahora cualquiera que ponga en tela de juicio alguna cosa que haga o día, lo considera conservador, neoliberar, fifí, golpeador, corrupto, mafia del poder, etcétera. Y por ello tiene pleito con personajes como Loret de Mola, Carmen Arsitegui y Brozo. Como no hablan bien de él, AMLO los considera simuladores, mentirosos, entre muchos calificativos que les aplica. El presidente no entiende el derecho a disentir aunque diga que no hay censura. La hay y la aplica el propio Peje cada mañanera, en donde usa la máxima tribuna, la presidencia, para denostar a todo aquel que le señale algo que no le gusta. 


Y probablemente el disgusto presidencial hoy se deba a la manera en como vive su hijo en San Antonio, Texas. El lujo de una casa millonaria, de coches de lujo y de una vida en donde como dijo AMLO "al parecer su esposa tiene dinero", contrasta con su discurso de austeridad, en donde ha declarado que para qué comprarse más zapatos si se tienen ya zapatos, o comprarse un coche de lujo cuando se puede comprar uno para trasladarse. Pero el primogénito de AMLO vive como rey y curiosamente, para hacer más gordo el caldo de la sospecha, todas las propiedades y autos del hijo del peje están a nombre de la esposa de éste.


El asunto es que López Obrador parece seguir molesto hasta el tuétano con Loret de Mola, con la empresa LatinUS y contra Mexicanos contra la Corrupción e Impunidad, de Claudio X. González. Y tan es así que en alguna de las mañaneras de hace un par de días, decidió preguntarle públicamente a Loret de Mola cuánto ganaba. Y el presidente dijo que el periodista no podía escudarse en que su actividad era privada porque en realidad era pública.



Desde luego, el presidente se equivoca. Carlos Loret de Mola trabaja para una empresa privada. No es parte de ningún organismo público. Quien le pague por su trabajo periodístico y la cantidad que gane no tiene porqué ser pública. Y es que es insólito, pero es como si yo vendo un artículo a tiendas como Walmart y que alguien me dijera que porque mis artículos están en tiendas abiertas al público, mi actividad es pública.


El problema con el cuestionamiento del presidente es que se pone en la foto para que Loret exhiba su ignorancia sobre lo público y lo privado. Ya de por sí tenemos a un presidente que, como habla mucho yerra mucho, y para colmo, se muestra muy tonto poniéndose en bandeja de plata a un periodista como Loret. Y es que tenemos un problema en el fondo: el presidente está luchando batallas pírricas, las cuales cree que gana, pero para la opinión pública ya son evidentes derrotas. Y eso le quita tiempo para el trabajo por el cual ha sido encomendado. AMLO no gobierna. Miente cotidianamente sobre los diferentes temas nacionales. Habla maravillas de un aeropuerto que no será rentable (a decir de los propios militares que llevan la obra), hasta que haya unos 100 vuelos diarios. En el mejor de los casos, solamente manejarán 8 vuelos diarios para cuando se inaugure dicho inmueble. Y el ejemplo del AIFA es eso, sólo un ejemplo de que las cosas no están bien.


Desafortunadamente es esta la agenda gubernamental. Salir todos los días a decir mentiras, a hablar de un país que no tiene el sistema de salud que prometió hace un año (aunque hoy repitió que sigue buscando eso, ahora para el 2024), o que la gente vive feliz -ignorando el crecimiento de no más del 2% del PIB o la inflación del 7.5%. Vamos, el México de AMLO no ve que el país se cae a pedazos, que hay estados completos controlados por el crimen organizado. Se inventa refuerzos a la seguridad en Zacatecas, en donde el gobernador dice cosas como "que el creador se apiade de nosotros". Pero eso no lo ve el mandatario.


Así las cosas.

Inteligencia Artificial para mejorar la calidad de las fotos


Hoy en día hay toda clase de filtros gráficos. La plataforma ideal para ellos parece ser la de los teléfonos inteligentes. A la gente le gusta tomarse fotos o bien ponerse frente a la cámara de su celular y aplicar alguno de los numerosos filtros gráficos los cuales, de alguna manera, son estupendos y están muy bien escritos. 


Hace apenas un par de días encontré una app llamada Remini AI, la cual promete mejorar la calidad de las fotografías antiguas, pixeladas, borrosas, etcétera. ¿Qué tan bueno será? Y mi pregunta es legítima porque entiendo el problema, el cual lo discuto en mis clases de procesamiento de imágenes. Vamos, en esta asignatura hacemos filtros que hacen las imágenes más borrosas, las pixelean, las hacen más precisas (filtro "sharpen"), laas diterizan, entre muchas otras cosas. Pero la mayoría de estos filtros no son biyectivos, es decir, una vez aplicados no se puede recuperar la foto original.


Un ejemplo de esto es el filtro que convierte una imagen de colores en una en tonos de grises. No se puede hacer el proceso inverso. Una vez realizado el filtro se pierde la información de color y oor ello, incluso Photoshop de Adobe, pregunta si queremos continuar con el filtro porque no hay marcha atrás (aunque el software de Adobe tiene un buffer donde va guardando todo por si nos arerepentimos).  


La publicidad de Remini AI es notable:



Considerando lo anterior, decidí probar qué tan bueno era el software. ¿De verdad usará inteligencia artificial? No encontré ninguna descripción de cómo hace el trabajo, pero bueno, veamos con un ejemplo, usando una foto mía y procesándola con Remini AI en el teléfono Android que tengo.


Esta es la foto original y al lado está la foto que decidí procesar, a la que le apliqué el filtro blur (borroso) en un 23% aproximadamente.


                                        Original                                               Imagen con blur (borrosa)


Le apliqué el filtro y este es el resultado que presentó:

Efectivamente el software hace bastante bien la tarea y claramente el proceso no es muy tradicional, es decir, el software sí parece tener algunos criterios inteligentes para procesar la foto. Pero id., lector, lectora, ¿qué opina de este filtro? (he aquí la captura hecha en el teléfono):




Monday, February 07, 2022

Un país que se cae a pedazos


En cuestión de opiniones siempre hay muchos puntos de vista. Pero en el momento en el que se presentan datos, ya muchas opiniones pueden ser descalificadas porque simplemente no presentan lo que los números indican. Y así parece suceder con el tema de la delincuencia y violencia en nuestro país. Hoy, en Fresnillo, Zacatecas (y pueblos aledaños), las personas están dejando sus casas porque los grupos delincuenciales se están apropiando de todo lo que encuentran a su paso. Hay pueblos en donde las poblaciones (las más pobres en general), están abandonando sus casas porque los grupos criminales les matan, los saquean, los dejan sin nada, aparte del terrible miedo de las amenazas de muerte. Hace dos días, aparecieron 10 cadáveres embalados con cintas de la cabeza a los pies, tirados en una calle. En un municipio, Pánfilo Cantera, aparecieron 6 cadáveres más colgados de un barandal. Un recuento más puntual puede verse en este enlace.


Recuerdo que cuando el expresidente Felipe Calderón inició dar batalla a la delincuencia con el ejército, se habló que pacificar al país llevaría unos 15 años al menos. La realidad de nuevo nos deja azorados porque el nivel de violencia que nos ha tocado vivir cada vez es más peligroso para todos. Hoy nadie está a salvo (fuera del provilegiado que vive en palacio Nacional) y el hecho de que el narco se convierta de facto en el dueño de comunidades completas pone en riesgo la viabilidad del país.


¿Qué hacer? No lo sé, pero la estrategia de "abrazos y no balazos" no ha funcionado (nunca funcionó) y el país se desmorona a pedazos. Y las conferencias mañaneras, que se suponía serían para informar al país, se han convertido en una interminable perodata de mentiras, medias verdades, argumentos sin sustento y un catálogo de insultos por parte del presidente a todo lo que le desagrada. Por ejemplo, en el pasado programa de Loret de Mola se habló de cómo vive uino de los hijos de López Obrador en Houston. Y más allá de sus casonas millonarias, supuestamente pagadas por la mujer de este personaje, todo contrasta con la supuesta actitud de austeridad republicana que nos quiere recetar AMLO todas las mañanas. ¿Que para qué tener más de un par de zapatos? ¿O para qué comprarse un conche de lujo? Ya no son tiempos de derroche, sino de ser más estoico, más cauto, vivir en la austeridad porque el dinero es el demonio, nos ha dicho quien es el jefe de esta nación.


Pero ahí tenemos la vida de rey que se da el hijo de López Obrador. Y el presidente no puede ocultar su enojo al respecto del escándalo mediático que se ha armado en torno a su hijo. Y un día sí y otro también, sale a defenderlo aunque ya no le pregunten de eso. Es que debe calentar haberse armado un discurso de austeridad y el primero que lo viola es el primogénito. Aún así, para el presidente es más importante ganar esas batallas pírricas contra Loret, Aristegui o Brozo. Lo que pasa en el país, los asesinatos a plena luz del día en Playa del Carmen o Cancún, eso no importa.


Tampoco parece importar la realidad sobre un aeropuerto que difícilmente será rentable. Eso contrasta con la idea del presidente sobre la viabilidad de ese proyecto. Pero en el pecado lleva la penitencia. Borró de un plumazo el nuevo aeropuerto de Texcoco (que iba a servir a unos 90 aviones simultáneamente), para hacer uno en donde hay 14 espacios para este mismo propósito. El costo -si creemos las cifras que maneja AMLO- costó la tercera parte que lo que iba costar el de Texcoco- pero va a dar servicio a la séptima parte de lo que iba a dar el aeropuerto pĺanteado por el régimen de Peña. ¡Gran negocio!


Y podemos hablar de las obras faraónicas como el tren Maya, que sigue creciendo en gastos y que no se ve claro lo que va a pasar con éste. O la refinería de Dos Bocas, que se está construyendo en el peor lugar posible y que, además, no va a resolver mucho de la problemática del petróleo. Ah, pero no nos preocupemos: ya México compró Deer Park, una refinería cuyo dueño era Shell, que tiene mil millones de dólares de deuda. ¡Otro gran negocio!


Pues la realidad obnubila la ficción de que vamos muy bien. Si aparte de la pandemia que sigue siendo un problema, tenemos un sinfín de mentiras sobre todo lo que se hace en este país, además de la violencia inaudita en diversos estados de la República, entonces estamos ante un escenario peor que el que nos decía íbamos a estar cuando Peña era presidente, el cual decía ingeniosamente el antes candidato y ahora presidente, "nos iban a llevar al despeñadero". Creo que el país está en una difícil situación en realidad.


Y si la herencia que nos dejó Peña fue un halo interminable de corrupción a todos los niveles, este gobierno probablemente deje un número enorme de mentiras que se caerán el día que el presidente ceda el mando al que siga. La verdad no puede taparse. El Sol no puede taparse con un dedo.