Monday, June 05, 2017

Once años sin mi papá


Hoy 5 de junio se cumplen 11 años de que mi papá dejó este mundo terrenal. Me acuerdo como si fuese ayer todo el episodio, desde que fue ingresado al hospital y la cantidad de dificultades de salud que empezó a tener que, lejos de mejorar la situación, la iba agravando cada vez más.

Me consuela un poco saber que mi papá, hasta antes del primer episodio de sus males, que lo llevó a tenerse que internar, tuvo una vida activa y se conducía por la vida normalmente. Conducía su automóvil, iba y venía. Estudiaba la guitarra todos los días con ese amor que solamente los grandes exponentes de la música tienen y de hecho, un día antes de que mi papá tuviese que regresar al hospital casi de emergencia porque se agravó su situación, pudo estudiar una media hora de esa mañana. Se sintió mejor por lo menos un ratito antes de que la avalancha de problemas ya no lo dejaran en paz.

Me duele como hace 11 años el fallecimiento de mi papá. Me gustaría poderle decir ahora que gracias a él soy una buena persona y que soy realmente feliz en general. La vida es difícil, complicada, pero es cosa de hacerla llevadera.

Mi papá promovió mi interés por el ajedrez. Me dejó ser y jamás me pidió nada a cambio. Me dio las herramientas para sobrevivir en la vida y lo hizo con creces. Me enseñó todas esas cosas que damos por sentado pero que gracias a mi papá se convirtieron en enseñanzas que me dictan todos los días qué es lo bueno y lo malo, qué hacer y qué no hacer. Y todo eso es invaluable.

Me gustaría creer que mi papá está en un mejor lugar y que bien que mal nos observa. Sé que es un absurdo porque no tengo prueba alguna de esto y probablemente todo se acabe cuando uno se muere. Pero quizás es así al dejar de pensar en la gente que uno ha querido. Tal vez por eso pienso que mi papá de alguna manera vive en mí y eso, aunque no cierra esta herida, me da cierto consuelo.

Así las cosas.

1 comment:

alejandro penalosa said...

Mi estimado Mai,
Yo pasé el trance de la pérdida de la vida del padre hace 40 años (cuando yo tenía 16) y todavía tengo esa sensación de vacío, es algo que nunca se quita, pero tengo, igual que tú, la enorme satisfacción de saber que me dejó cifrada una forma de vida, misma que intento descifrar con las herramientas del ejemplo. Creo que es la mejor forma de hacer llevadro ese hueco enorme qu equeda.

Abrazo gigante Mai!!!!!