Saturday, May 25, 2019

Receta para vivir mejor



El mundo es en realidad un lugar hostil para vivir. De hecho, la vida no es fácil y la supervivencia en ocasiones es muy complicada. En regímenes políticos como el nuestro, donde supuestamente el capitalismo es lo que impera, hay que hacerse de recursos para poder salir adelante. Y desde luego, tenemos que luchar cotidianamente contra el aumento de precios en todos los rubros, por ejemplo, cosa que hace la vida más difícil, porque en general los egresos alcanzan a los ingresos y no hay nunca suficiente compensación. En los últimos 40 años en México, por no decir más, la lucha constante es la de evitar que los gobiernos nos quiten el poder adquisitivo, cosa que hacen mediante un sinfín de trucos: inflación y devaluación, son dos de ellos. Cuando estos eventos ocurren, los que vivimos en este país perdemos valor a nuestro trabajo porque sí, nominalmente ganamos lo de siempre, nada más que ahora ya no alcanza para pagar lo que antes pagábamos con nuestro sueldo.

Pero yo creo que aparte de los malos gobiernos, que por años se han servido con la cuchara grande, como por ejemplo Peña, que claramente vivía como un emperador. Y la prueba está en las listas de vinos y licores que se sirvieron en el avión presidencial en sus viajes, o bien, en lo que hicieron cuando el Peje abrió los Pinos y quitó a este inmueble el status de residencia oficial. Vamos, que antes de abrir las puertas de la casa del presidente en turno, se llevaron todo, hasta los cuadros. Dejaron el cascarón. ¿Por qué? Porque no hubiesen podido justificar la ostentación y lujo con el que vivían. Y para muestra un botón: en el mandato de Fox, hubo el "toallagate", porque se aceptó dotar de toallas por unas cantidades bárbaras. Si no lo recuerda, vea aquí.

Pero todo esto es mera consecuencia de un capitalismo brutal, que no piensa más que en el beneficio propio. Y entonces, el capitalismo tiende sus reglas del juego y obviamente impide o hace difícil el compartir las cosas con los demás, que sería una posibilidad razonablemente buena para no vivir tan mal en muchas ocasiones.

Lo que quiero decir es que en el capitalismo el compartir es literalmente ilegal. Si yo me compro un programa de computadora, está prohibido que se lo pase a mis amigos. Si me compro un libro electrónico, no puedo compartir con nadie este contenido. Y entonces, o lo hacen muy difícil de compartir o bien lo hacen ilegal. Y esto pasa con la música y en general con prácticamente todos los contenidos digitales. Pero esta prohibición (real o aparente), para hacer complicado o ilegal el compartir, va en contra de algo natural: nosotros queremos compartir con amigos y familiares lo que sabemos y por qué no, lo que tenemos.  Y el capitalismo nos quiere prohibir esta actitud elemental.

¿Qué hacer? La realidad es que no es tan difícil brincarse esta prohibición. Por ejemplo, el software libre y de código abierto, permite que todo aquel que quiera pueda compartir con propios y extraños el trabajo de software de otros. Esto también puede verse en algunos artistas y escritores, que permiten que sus contenidos se difundan de manera libre y gratuita. Y déjenme ponerles un ejemplo que viene directamente de los Estados Unidos: Embarcadero es quien hace Delphi, un lenguaje de programación para Windows. Hoy en día el lenguaje está más que maduro y permite crear aplicaciones para iOS, Android, Windows y Mac OS (y ya incursionan en Linux de nuevo). Pues bien, en los últimos años Embarcadero vendía muy caro su software y probablemente siempre ha tenido sus clientes que le comprarán todo porque satisface sus necesidades. Pues bien, hace un par de meses anunciaron su "community edition", la cual es casi idéntica aue la versión comercial (que cuesta más de 2 mil dólares), con la restricción que no puede usarse para hacer software comercial que exceda en total unos 5 mil dólares anuales (unos 100 mil pesos al cambio actual).

Y Embarcadero parece haberse dado cuenta que si "regala" parte de su trabajo, poniendo una restricción que no es tan grave y que permite a muchos usar Delphi, probablemente la base instalada de programadores en esta plataforma pueda crecer. Y lo mismo ha hecho Microsoft con su Visual Studio. De acuerdo a una entrevista que hice a un programador de la empresa, cuyo nombre no me acuerdo en este momento, Visual Studio "community edition" es más que suficiente para la mayoría de los programadores.

Pero todo esto no tiene porqué mantenerse en el ámbito del cómputo. Curiosamente Donald Knuth, una "vaca sagrada" del mundo de las ciencias de la computación, nos dice: "Lo que es importante, una vez que uno tiene suficiente para comer y una linda casa, es qué puedes hacer por los demás, que es lo que puedes hacer para contribuir con la comunidad en la que vives" [*].

Así pues, si todos damos y ponemos de nuestra parte, podemos hacer este mundo hostil en muchos sentidos, un poco mejor. Pongo ejemplos: ¿Qué tal que los médicos den una tarde, un par de horas, a la semana, para atender a personas que muchas veces no pueden pagar una consulta con un especialista? ¿Qué tal donar un poco del tiempo libre a enseñar a otros lo que uno sabe? Por ejemplo, cuando he organizado unos cursillos de programación, por cuestiones de espacio sólo hay cinco lugares. Se cobra a cuatro y se da un lugar para un "becario", lo cual es una forma de ayudar, quizás no exageradamente buena, pero seguro ayuda a alguien.

La receta es fácil, pues, y Knuth no lo pudo haber dicho mejor.

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[*] Jack Woehr. An interview with Donald Knuth. Dr. Dobb's Journal, pages 16-22 (April 1996).

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