Friday, December 20, 2019

Una estupenda novela: "Tardes quietas de Jazz y madera"



Dice  la Enciclopedia de la literatura en Mexico: "Hugo Roca Joglar: Cronista autodidacta comexicano. Es supervisor musical y editorial de la Orquesta Sinfónica de Minería. Desde 2015 publica quincenalmente crónicas urbanas en el diario Milenio. Autor de dos libros y de la columna sobre música “Vibraciones”, que se publica en el suplemento cultural Laberinto, del periódico Milenio. Ha colaborado en Ruleta Rusa, Opción, Punto de Partida, Replicante, Nexos y Pauta. Obtuvo el Premio Nacional de Periodismo 2014 en la categoría de crónica. En España, ganó el Premio Paco Rabal 2014 de periodismo cultural. En 2015, fue merecedor del primer lugar del concurso de ensayos Iberrutas. Trabajó para el periódico Reforma como cronista de viaje. Fue becario del programa Prensa y Democracia 2013 de la Universidad Iberoamericana (uia) y miembro del comité de selección en la edición 2015".


Hugo Roca Joglar

Y si hablo de este escritor es porque tuvo la amabilidad de mandarme su libro llamado "Tardes quietas de Jazz y madera", el cual trata de una ajedrecista mexicana que es la mejor jugadora que tiene el país.  Lorca -así se llama el personaje- lucha como mujer en un ambiente de hombres. El ajedrez resulta un juego masculino y hasta machista y esto no es una ficción, sino que en muchas ocasiones se ha considerado que las mujeres no pueden llegar a jugar tan bien como los hombres, aunque esto sólo se eliminará cuando una mujer llegue a ser la Campeona Mundial absoluta, es decir, en hombres y mujeres.

Pero me estoy desviando. La narración de Roca gira alrededor de esta ajedrecista de 17 años, notable, que tiene que luchar contra decisiones de sexo para ser o no elegida para ir a un torneo internacional de ajedrez. Y entonces la narrativa se va por el camino del feminismo de la protagonista, de su yo interno dentro y fuera del tablero, en donde tiene que enfrentar toda clase de burlas y sarcasmos por simplemente ser mujer que juega al ajedrez, y que además, lo juega tan bien, que incluso en algún momento de la novela, es invitada a jugar el Torneo de Candidatos, la antesala para retar al Campeón Mundial.

Roca Joglar es un estupendo escritor. Su narración atrapa y quieres seguir leyendo. Además, debo reconocer que se nota que de ajedrez entiende más que el promedio, porque no hay exageraciones ni ridículos anuncios de "jaque mate", que sólo se ven en propaganda o películas hechas por ignorantes del juego ciencia y en donde ciertos estereotipos están presentes.

En algunos pasajes de la trama, habla de haber jugado con un gran maestro ucraniano apodado Chucky. Aparentemente está bosquejando a Vassily Ivanchuk, "Chucky", un jugador excepcional pero que la protagonista hace un diagnóstico que parece correcto: su estilo no lo podrá llevar al título mundial porque Chucky es como un niño, que se admira de muchas cosas pero que se cansa de las cosas de los adultos. Vamos, podía ver a Ivanchuk, en esa descripción.

Habla también del Campeón del Mundo, un noruego, que tiene un apellido parecido al de Carlsen, aunque en la novela este personaje no está caracterizando necesariamente a Magnus Carlsen, aunque le da cierto tono de ser peculiar, como bien podrían serlo cualquiera de los campeones mundiales.

Y habla además de un jugador, el más talentoso, de México, que perdiese la cordura y en Estados Unidos se desnudara y se fuese a la jaula de los monos de un zoológico. La historia, aunque no es estrictamente como en la novela, narra realmente esa acción de Carlos Torre, el mejor jugador mexicano de todos los tiempos, que se desnudó en un autobús en la quinta avenida, y que comía 15 helados de piña por día. Como sea, salpica el autor de la novela con estos detalles que plantea un ajedrez mexicano y mundial sui generis, pero que sin duda tiene visos de ser real, aunque repito, todo esto es parte de los escenarios de la novela y digamos que todos los hechos parecidos son mera coincidencia.

Pero más allá de estos detalles, Hugo Roca Joglar hace de Lorca un personaje entrañable. Pinta su vida entre cuadros blancos y negros, entre las inconsistencias de las mujeres en muchos temas, en donde la contradicción está presente, así como el hecho de que el ajedrez es más que cálculo, y le asigna colores, y los colores significan un aburrido empate o una gran victoria.

Gran novela sin duda. Hugo demostró su capacidad para narrar con pulcritud, con emoción, metiéndose en temas como el feminismo a ultranza, el machismo despiadado y todo desde la perspectiva del ajedrecista. Realmente es notable su trabajo y espero saber más de su obra en el futuro. Enhorabuena.

TARDES QUIETAS DE JAZZ Y MADERA
Hugo Roca Joglar
Editorial Tandaia
isbn 978-84-17986-33-9
208 pág. 

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