Daniel Gormally ha escrito un curioso libro: "Insanity, passion and addiction, A year inside the chess world", de la Editorial Chess Evolution. Es una narración muchas veces deprimente, sobre la vida de un gran maestro el cual, en su propia perspectiva cada vez es más mediocre en su juego, sufriendo el ajedrez moderno el cual, además, parece ser para los jóvenes en donde él, Gormally, con casi 40 años, parece ser ya un "viejo". El libro tiene muchas partidas, análisis y anécdotas de este gran maestro que más que deprimente en ocasiones parece sarcástico, como buen británico.
En una parte de la obra, Gormally dice lo que él cree hay que hacer cambiar el ajedrez de competencia, hacerlo más atractivo e interesante para las masas. En un punto indica:
Desaparecer los títulos
El concepto de los títulos [en ajedrez] es obsoleto. Regrese en el tiempo unos 50 años y notará que el título de GM significaba algo, ahora los GMs valen dos peniques (incluso siendo yo GM). El sistema de rating es tan preciso que no pienso que se requieran ya de títulos. El rating será suficiente para demostrar la fuerza de un jugador".
Es cierto lo que dice Gormally. Hoy en día el rating es bastante preciso como para no necesitar los títulos en ajedrez, pero claramente dan una idea del nivel de un torneo sin, por ejemplo, tener que revisar los ratings de los jugadores, por ejemplo. Además, si lo pensamos, los requisitos para hacer el título de MI y GM son muy claras y es como cuando uno va a la universidad: aprobar una serie de asignaturas que prueban que uno sabe lo suficiente como para que se le otorgue el título profesional.
La analogía, sin embargo, es débil -lo sé- porque en una licenciatura no se tiene "rating", es decir, la única medida es aprobar las asignaturas que se le requieren, por lo que, al final de unos cuantos años, se supone que el estudiante que las ha aprobado califica profesionalmente en el área que haya estudiado.
GM Danny Gormally
Gormally, por ejemplo, plática cuando Jonathan Hawking venció a M. Marin, en la última ronda de un torneo, para asegurarse su norma final para que se le otorgase el título de gran maestro. Gormally escribe: "Y cuando su oponente se rindió y dejó el tablero, Jonathan descansó en la mesa por unos momento, su cabeza en sus manos, tal vez abrumado por algo que había buscado tan duramente, en donde había puesto tantas largas y frías horas estudiando para ello, finalmente le pertenecía".
Y yo creo que esa experiencia es muy valiosa, es motivante y no debería perderse porque sí, el sistema de rating es muy preciso. De hecho, los títulos en ajedrez incentivan alos jugadores a seguir. Muchos que son Maestros FIDE quisieran ser Maestros Internacionales y estos, a su vez, les gustaría ser Grandes Maestros.
¿Pero qué piensan mis cuatro lectores?


1 comment:
Los títulos no deberían eliminarse, pero para que tengan valor, deberían ser incluso más estrictos. Como decía Nigel Short, debería subirse por ejemplo el elo mínimo para GM a 2600.
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