La pandemia no ha terminado, para plácemes de los medios cuya función ya no es informar, sino vender la nota. Por ello, mientras peor suene, mientras más peligrosa sea para la salud, se supone la gente buscará informarse y por ende, se vende la noticia. Pero esto -ya lo he dicho- es la receta básica para la noticia vendible, la cual puede ponerse simplemente como "búsquese un evento en el cual las personas no pueden incidir individualmente; búsquense consecuencias terribles para la humanidad", y listo, la nota se puede vender. Así, pude anunciarse que en el 2032 llegará un meteorito que podría destruir la Tierra. Díganme, ¿qué podemos hacer ante eso? Nada. O hablemos del cambio climático. Los seres humanos, de forma individual no pueden solucionar nada. Entonces, si la temperatura de la Tierra sube 2 grados, pues estamos perdidos... Y así sucesivamente. Vamos, más de uno recordará la payasada del problema del año 2000. Todo iba a fallar por el formato de las fechas de dos dígitos, el cual confundiría a los sistemas, porque no sabríamos si hablásemos por ejemplo, de 1902 o del 2002... lo cual se demostró totalmente tonto y no pasó nada, pero se vendieron libros y corrieron ríos de tinta para mostrar el potencial peligro por la cantidad de bytes usados para la fech.
Pues bien, con la pandemia la Organización Mundial de la Salud ha dicho que deberíamos abstenernos de fiestas y citando al director del organismo: "preferible perderse una fiesta que perderse una vida". Y si vamos más allá, veremos que con la variante ómicron, en Europa están ya cerrando aeropuertos y locales comerciales. En Estados Unidos ya empiezan a verse miles y miles de contagiados. En Nueva York, como comentó un buen amigo: "los está cargando el payaso". ¿Y aquí en México? No, no pasa nada. Se abren los comercios, se arma una feria con rueda de la fortuna en el Zócalo sin importarle al gobierno que la gente se reúna. ¿Entonces? ¿Cuál es el verdadero peligro de esta nueva cepa?
Para llegar a conclusiones al respecto, deberíamos olvidarnos de los medios de información e ir a fuentes más confiables. Es claro que ante la ignorancia de la gente sobre el covid-19, se dicen muchas barbaridades. Por ejemplo, avisan que ya en México hay 25 casos de covid con cepa ómicron. ¿Será cierto? Lo dudo. En este país bananero no se hacen pruebas suficientes y además, las pruebas PCR sólo muestran si alguien tiene el virus. No hay información adicional en dicha prueba al respecto. Para poder saber de qué cepa se trata, hay que secuenciar el virus y eso no es una prueba estándar ni común. Y menos lo es en un país en donde la gobernadora de la CDMX dice que reforzarán las medidas sanitarias en el aeropuerto y esto se traduce en más trapos con cloro. Vamos, todo ridículo.
El problema -me parece- es que en este país los gobernantes están más preocupados por su futuro político y por ende, toman decisiones que promueven por ejemplo, las actividades comerciales porque, ¿cómo cerrar en esta época navideña los negocios? Y entonces vale más el comercio que la salud. Y Sheinbaum dice, por ejemplo, que no hay señales graves sobre la nueva cepa, aunque quiera ignorar que si en EEUU hay una gripa, aquí nos llegará la pulmonía. Y ¿por qué no cerrar locales comerciales? Porque la Sheinbaum todos los días se siente la presidenciable, la candidata para el 2024 y desde luego, no quiere malas caras de la ciudadanía.
Pero ¿cuál es la verdad? Las informaciones contradictorias de la OMS, de los países que están cerrando fronteras y lo que nos dicen en este país no parecen tener sentido. ¿Qué hacer? Simple: no bajemos la guardia. No hagamos grandes fiestas. usemos tapabocas y lavémonos las manos contínuamente. Cuidémonos porque en este país nadie nos va a cuidar.
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