Thursday, February 10, 2022

Lo que es público y lo que es privado

 


Andrés Manuel López Obrador es el presidente de México, y supuestamente -en aras de informar lo que hace su gobierno- inició un ejercicio llamado coloquialmente las "mañaneras", en donde se debería dar cuenta de lo que se hace en este país, de los avances en los diferentes rubros. De hecho, este "ejercicio" de información ya se hacía en el llamado Informe Presidencial, que se daba el primer día de septiembre de cada año y que era donde la cabeza del gobierno, es decir el presidente, daba un informe sobre el estado de la nación.


Curiosamente este informe presidencial se convirtió en el "día del presidente", en donde casi cada párrafo que leía (del resumen de su informe), era coronado por una salva de aplausos de los asistentes al recinto legislativo donde se daba dicho informe. Y era ya del conocimiento público que cada cosa que se había hecho era X veces lo que se había realizado en todos los anteriores sexenios. En el papel, en ese informe, teníamos un país que multiplicaba todo por un factor n, donde n wera un número muy grande, y que además, antes jamás se había logrado. Y después de este "informe", venía el "besamanos", en donde todos los políticos del momento le rendían pleitesía al presidente en turno. 


Hoy las cosas han cambiado y quizás debido a Internet, ahora mucha gente opina a favor o en contra de cualquier político que declare algo. Y de eso no está a salvo el presidente. De hecho, algo que no hemos entendido aún en México es que el señor presidente de este país es -en principio- nuestro empleado, aunque mucha gente piensa que le debemos hacer loas y tratarlo como casi un dios.


En los tiempos priístas, decían, "no se movía una hoja si el presidente así lo decidía". Y si antes el presidente era criticado, simplemente se ignoraba esa fuente de información. Hoy es complicado porque hay más apertura y además, las redes sociales -para desgracia de los gobiernos- son incontrolables (a pesar de los intentos gubernamentales de querer controlar los contenidos, amenazando con cárcel y terribles multas a quien haga "memes" de algún personaje político). 


Pero López Obrador no se ha dado cuenta de ello y cree que vive en el pasado.  Y es que ahora cualquiera que ponga en tela de juicio alguna cosa que haga o día, lo considera conservador, neoliberar, fifí, golpeador, corrupto, mafia del poder, etcétera. Y por ello tiene pleito con personajes como Loret de Mola, Carmen Arsitegui y Brozo. Como no hablan bien de él, AMLO los considera simuladores, mentirosos, entre muchos calificativos que les aplica. El presidente no entiende el derecho a disentir aunque diga que no hay censura. La hay y la aplica el propio Peje cada mañanera, en donde usa la máxima tribuna, la presidencia, para denostar a todo aquel que le señale algo que no le gusta. 


Y probablemente el disgusto presidencial hoy se deba a la manera en como vive su hijo en San Antonio, Texas. El lujo de una casa millonaria, de coches de lujo y de una vida en donde como dijo AMLO "al parecer su esposa tiene dinero", contrasta con su discurso de austeridad, en donde ha declarado que para qué comprarse más zapatos si se tienen ya zapatos, o comprarse un coche de lujo cuando se puede comprar uno para trasladarse. Pero el primogénito de AMLO vive como rey y curiosamente, para hacer más gordo el caldo de la sospecha, todas las propiedades y autos del hijo del peje están a nombre de la esposa de éste.


El asunto es que López Obrador parece seguir molesto hasta el tuétano con Loret de Mola, con la empresa LatinUS y contra Mexicanos contra la Corrupción e Impunidad, de Claudio X. González. Y tan es así que en alguna de las mañaneras de hace un par de días, decidió preguntarle públicamente a Loret de Mola cuánto ganaba. Y el presidente dijo que el periodista no podía escudarse en que su actividad era privada porque en realidad era pública.



Desde luego, el presidente se equivoca. Carlos Loret de Mola trabaja para una empresa privada. No es parte de ningún organismo público. Quien le pague por su trabajo periodístico y la cantidad que gane no tiene porqué ser pública. Y es que es insólito, pero es como si yo vendo un artículo a tiendas como Walmart y que alguien me dijera que porque mis artículos están en tiendas abiertas al público, mi actividad es pública.


El problema con el cuestionamiento del presidente es que se pone en la foto para que Loret exhiba su ignorancia sobre lo público y lo privado. Ya de por sí tenemos a un presidente que, como habla mucho yerra mucho, y para colmo, se muestra muy tonto poniéndose en bandeja de plata a un periodista como Loret. Y es que tenemos un problema en el fondo: el presidente está luchando batallas pírricas, las cuales cree que gana, pero para la opinión pública ya son evidentes derrotas. Y eso le quita tiempo para el trabajo por el cual ha sido encomendado. AMLO no gobierna. Miente cotidianamente sobre los diferentes temas nacionales. Habla maravillas de un aeropuerto que no será rentable (a decir de los propios militares que llevan la obra), hasta que haya unos 100 vuelos diarios. En el mejor de los casos, solamente manejarán 8 vuelos diarios para cuando se inaugure dicho inmueble. Y el ejemplo del AIFA es eso, sólo un ejemplo de que las cosas no están bien.


Desafortunadamente es esta la agenda gubernamental. Salir todos los días a decir mentiras, a hablar de un país que no tiene el sistema de salud que prometió hace un año (aunque hoy repitió que sigue buscando eso, ahora para el 2024), o que la gente vive feliz -ignorando el crecimiento de no más del 2% del PIB o la inflación del 7.5%. Vamos, el México de AMLO no ve que el país se cae a pedazos, que hay estados completos controlados por el crimen organizado. Se inventa refuerzos a la seguridad en Zacatecas, en donde el gobernador dice cosas como "que el creador se apiade de nosotros". Pero eso no lo ve el mandatario.


Así las cosas.

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