Hace apenas unas semanas, vi al ingeniero y médico, amén de árbitro internacional de ajedrez, Enrique Gómez Vázquez, en la Copa Independencia. No sé si estaba jugando en alguna fuerza o no. Quizás lo saludé de lejos y fue la última vez que lo vi. Hoy me entero de su fallecimiento, el cual es muy triste porque se va un muy buen amigo, muy amable y cariñoso con todos.
Enrique erra un tipo polifacético. Era ingeniero pero en algún momento en lugar de dedicarse a su profesión, manejaba un taxi. Después supe que se recibió de médico y era a lo que realmente se dedicaba. Creo que hace como un año o año y medio tuvo un desprendimiento de retina y fue operado con éxito. En alggún momento me contó todo el numerito de este procedimiento y del como se armó de paciencia para salir de este embrollo. Lo hizo como siempre con un ánimo desbordado como todo lo que hacía.
No sé las azones de su deceso, pero sí sé que Enrique vivió inmerso en el mundo del ajedrez. Trabajó incansablemente en un sinfín de chambas y no puedo recordar una vez que hubiese estado de malas. La realidad es que su muerte me ha sorprendido y lo lamento muchísimo. Descanse nuestro buen amigo.

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