Ayer por Facebook a un buen amigo, Enrique, ingeniero y médico de profesión, amén de hacerla de actor en Televisa, hacer anuncios o participar en programas de concursos en Tv Azteca, nos dio la noticia de que saldría hoy en el programa "Laura de América", en donde la peruana (creo que ya se hizo mexicana), Laura Bozzo, presenta casos, supuestamente reales, de familias disfuncionales, que caen en situaciones bizarras, en donde el común denominador es la ignorancia profunda de estos personajes. Pueden hablar de "me enamoré de fulanito en internet" o "mi suegra es una bruja de magia negra", o cualquier tema que le plazca a la señora Bozzo.
Cabe decir que siempre pensé que estos programas eran una farsa y que las personas que salían ahí eran "actores", pero además -ahora lo sé porque vi a mi amigo en el mismo- el programa de TV es un mega-anuncio de cuanto producto innecesario hay y en donde la publicidad sigue dentro del programa, dejando quizás un 25% del tiempo efectivo de transmisión para los casos que busca presentar. Y si pensaba que a lo mejor las personas que se prestaban a salir en el programa de marras eran reales que estaban pasando por un conflicto por demás extraño, Enrique Gómez nos sacó de la duda indicando que lo habían contratado para aparecer en ese programa. Había hecho un "casting" y le cambiaron el rol que iba a actuar hasta tres veces.
Enrique contó pormenores de este asunto de su contratación y como ya ha salido incluso en alguna novela (creo que como médico), seguramente no tenía problemas en ir al programa de la Sra. Bozzo porque finalmente sabe actuar. El asunto es que el programa presenta los casos como reales cuando son una invención del equipo de producción. No existen estas familias que se pelean frente a las cámaras de la TV, en donde casi en ocasiones llegan a los golpes. Algunas de las mujeres que salen hasta lloran,, gritan se pelean verbalmente con otros de los "actores". Laura de América busca concluir las cosas de la mejor manera posible. Si existe algún personaje indeseable, laura lo presenta como "el desgraciado" y si llega un momento álgido en el escenario, el respetable empiez a corear "¡Fuera!, ¡Fuera!", y el personaje en cuestión sale del proscenio entre abucheos. Vamos que es un espectáculo en donde la calidad del ser humano se denigra constantemente. Y como seguramente tiene muchísimos anunciantes, el programa se mantiene en la televisión.
Vi a Enrique un momento. Su actuación es creíble sin duda, pero es triste venderse así. Enrique nos dijo que fue una muy buena oferta en dinero, amén de darle enseres domésticos y además, promesas para participar en telenovelas posteriormente. Yo no sé si valga todo eso el exponerse mediáticamente en un programa tan deplorable. Enrique -como dije- es un tipo peculiar, con dos carreras terminadas, buen ajedrecista y en algún momento hasta taxista fue. Permitirse estar en ese programa, que probablemente se olvide rápido, no le hace ningún favor a él. Vamos, que no es la mejor imagen de alguien que quiere quizás estar en los medios. Si todos supiéramos que el programa en el que asistió todo es una representación pues se entiende: todos son actores y listo. Ejecutan un guión y ya. Pero no, Laura de América los presenta como casos reales y ahí está la falta de ética, ahí reside lo triste de todo este asunto.
Ver a Enrique me dejó un muy mal sabor de boca y sé que él tampoco quedó satisfecho. Ojalá y que esta experiencia le sirva para no caer en estas trampas mediáticas tan, pero tan lamentables.
