En estos días se ha difundido la noticia de posibles campos de exterminio, parecidos a los que puso Hitler en la Segunda Guerra Mundial. Hoy el propio gobierno pide a los medios que no se mencione esto de "campo de exterminio", sin antes saber la información correcta, la cual desde luego, la tendría que dar el propio gobierno. Se dice, por ejemplo, que en un lugar (a una hora de Guadalajara), se encontró un campo de entrenamiento del crimen organizado, pero ahí a los reclutas, en su mayoría jóvenes a los que se les había prometido un empleo, se les entrenaba con mano dura para ser los nuevos delincuentes de los cárteles. Y que en este tipo de actividad muchos de esos reclutas perdieron la vida. Esa es la versión que registran algunos medios informativos.
Hay algunos colectivos de madres buscadoras, que indican que se han hallado 400 zapatos, maletas, objetos personales, etcétera, de personas presumiblemente desaparecidas. Estos mismos colectivos indican la presencia de dos campos más de exterminio en Tamaulipas. En realidad no se sabe cuánta gente pudo haber muerto en estos lugares pero evidentemente se habla de al menos decenas de personas. Hay evidencia de restos humanos carbonizados y hornos crematorios, aunque hay en muchos sentidos opiniones que se contradicen. Vamos, el gobierno indica que uno de estos supuestos campos de exterminio es en realidad una funeraria, la cual tiene su horno crematorio. ¿Quién tiene la razón? No sabemos. Y por cierto, ¿de verdad se hallaron hornos crematorios? Busquen en Google fotos de los hornos de los campos de concentración para al menos poder contrastar las noticias.
Lo que sí puedo decirles es que hay que irse con mucho tiento. Los medios no se miden cuando se trata de vender la nota. Y hablar de "campos de exterminio", recordando al temible evento de la Segunda Gran Guerra, es para ponerle los pelos de punta a todos. Habría que ver qué tanto de cierto es eso. Tal vez el problema es que este gobierno nos dirá la mentira que mejor les acomode y los mismo harán los medios informativos, que se dicen siempre objetivos pero que en realidad están sesgados, ya sea por órdenes de sus dueños o bien por la tendencia política de los mismos. Y ojo, esto pasa en todas partes del mundo. Por ejemplo, los analistas financieros en los Estados Unidos, hablan de los efectos adversos de los aranceles. Y se pronostica recesión con la subsecuente pérdida de trabajo a miles y miles de empleados. Pero Trump indica que esas son "fake news" y que su política arancelaria será para que los Estados Unidos sean grandiosos (otra vez). ¿Quién tiene la razón? No lo sé tampoco.
La verdad finalmente no podrá taparse y eventualmente si los campos de exterminio lo son, quedarán ahí, presentes para que se vea cómo la delincuencia organizada es cada vez más poderosa y omnipresente. Si es un invento y en realidad no existen esos campos, los medios buscarán darle la vuelta al tema o enfocar la atención pública en cualquier cosa, por ejemplo, el desaire de los políticos mexicanos a la presidente en ese festival arancelario en donde todos estaban más preocupados por tomarse una foto con el retoño de López Obrador, Andy López Beltrán que en saludar a la mandataria. Y aunque sea una tontería, los medios lo amplificarán tanto como sea necesario.
Estemos atentos a las noticias. Veamos diferentes visiones y hagámonos de una opinión lo más objetiva posible. Bueno, eso creo que es lo que hay que hacer. Lleva tiempo pero eso es mejor que creerle a una facción, la que sea.
