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Saturday, April 10, 2021

Jugando contra la computadora para aprender ajedrez


Hoy día tenemos -como ajedrecistas- una oportunidad que prácticamente nunca antes se tuvo: la de usar una computadora para ayudarse a trabajar y mejorar en el ajedrez propio. Los programas de ajedrez actuales son muy fuertes y les ganan al 99.99% de los ajedrecistas de todo el mundo, por lo que ahora tenemos un sistema que permite ayudarnos a entender lo que pasa en las partidas de ajedrez, por ejemplo, ¿quién tiene la ventaja? ¿Cuáles son las jugadas más prometedoras? ¿Dónde me equivoqué al analizar una posición particular?

Por ello mismo, tener la ayuda de un programa que le quita mucho del secreto al ajedreza debería ser de uso cotidiano entre los jugadores ambiciosos, es decir, en aquellos que quieren jugar en torneos y participar con los jugadores más fuertes que se pueda. De alguna manera los programas actuales son el equivalente de un gran maestro y lo tenemos en casa, dispuesto siempre a jugar desde la posición que queramos, con el tiempo que le asignemos, etcétera. Vamos, que sin tener que pagar más de 10 dólares aproximadamente, podemos conseguir incluso un fortísimo programa para nuestro teléfono el cual, finalmente, juega muy pero muy bien. 

Cabe decir que si alguien no quiere gastar ni un peso, tiene la opción de hacerse de Stockfish, uno de los tres programas de ajedrez más fuertes del planeta y que es totalmente gratuito e incluso, si el lector es programador, puede tener acceso al código fuente, es decir, a cómo es que funciona.

Pues bien, considerando esto, con unos amigos con los que estudio ajedrez, decidimos tratar de estudiar una apertura, en particular un gambito Allgaier, que se da en el Gambito de Rey y en donde las blancas sacrifican tempranamente un caballo para sacar al rey enemigo a campo abierto. 

Decidimos usar un programa que -de acuerdo al programador/creador del mismo- juega unos 2250/2300 puntos Elo, es decir, un nivel aproximadamente de un Maestro FIDE. Hablamos del programa Chess Tiger, que corre en un asistente personal Palm Tungsten, con 400 KHz de velocidad de procesador y 32 MBytes de memoria en total. La idea de usar la Palm busca poder competir contra un programa que tiene limitada velocidad de proceso, así como menos memoria que la que vemos en cualquier computadora actual o incluso, teléfono inteligente.

Se nos ocurrió darle a la máquina media hora para toda la partida y nosotros nos dimos 40 minutos para todo el encuentro. Empezaríamos a jugar a partir de 1. e4 e5 2. f4 exf4 3. Nf3 g5 4. h4 g4 5. Ng5 h6 6. Nxf7 Kxf7. Y aquí el ejercicio empezó. Empezamos a discutir si debiésemos jugar 7. Bc4+ o 7. d4, por ejemplo. Nos decidimos por el jaque del alfil porque pensábamos que si íbamos a jugar como en el período romántico de ajedrez, que básicamente significa ir por el rey rival a costa de todo género de sacrificios, teníamos que jugar violentamente. Así que nos decidimos por 7. Bc4+ y la máquina no tardó en contestarnos 7. ... d5. Obsérvese que regresa un peón pero permite la salida de su alfil de c8 y busca el desarrollo de sus piezas. Seguimos con 8. Bxd5+ Kg7 9. Nc3 Be7.

Juegan las blancas

En esta posición decidimos que el peón de h no tenía mucho valor. Recuérdese que estamos tratando de jugar agresivamente sin considerar demasiado el material. La idea era aprovechar la mala ubicación del rey negro y ver si podíamos montar un fortísimo ataque contra el monarca rival. Así que jugamos: 10. O-O c6.


Juegan las blancas

Chess Tiger se da cuenta que puede ganarnos una pieza más, en este caso el alfil, porque si lo quitamos, digamos 11. Bb3 entonces 11. ... Bc5+ gana material en el acto. De nuevo apelamos a la idea de jugar agresivamente, sin importar demasiado el material. La idea era poder montar un ataque ANTES de que el contrario desarrollara sus piezas. La partida siguió entonces con 11. d4 cxd5 12. Nxd5 Nf6 13. Nxf4 Nxe4 14. Qd3 Bf5 15. Nh5+ Kg6 16. Rxf5 Kxf5 17. Ng3+ Kg6 18. Qxe4+ Kf7. 


Juegan las blancas

Y aquí decidimos que 19. h5 podía ser muy fuerte. El rey negro tiene problemas muy serios. La dama blanca está entrando en g6 con un ataque demoledor. Después de "pensar" unos minutos, Chess Tiger nos jugó 19. ... Qb6 a lo que continuamos 20. Be3 Ke8 Y ahora jugamos 21. Nf5 que parece ya demasiado poderoso. 21. ... Nc6 22. d5 Qb4 23. c4 Qxb2? 24. Bd4 Qa3 25. Bxh8 y las blancas quedaron con material de ventaja y un ataque ganador. Aquí dimos terminada la partida. 1-0.


Posición final. Las blancas ganan.

Hay que decir que se pueden sacar algunas conclusiones interesantes de esta idea:

  • Podemos practicar algunas aperturas o defensas, incluso las más dudosas, con los programas actuales. De esta manera podemos tener una primera vista de lo que hay que hacer. 
  • Una vez entendido esto, bien podemos ver qué dicen los libros, la literatura especializada sobre la apertura jugada.
  • No importa realmente el resultado. Lo que importa es la experiencia de jugar contra un programa que no tiene piedad, sentimientos y que además, no se cansa.
  • Una vez vista la variante jugada con los libros, podemos intentar jugarla en una segunda partida con el mismo programa o bien, jugar contra otros programas más fuertes y ver cómo se comportan ellos ante las jugadas que ya hemos analizado.

Quien haga esto podrá notar un avance en su ajedrez si lo repite con frecuencia. De hecho, hay muchas otras posibilidades para sacar provecho de tener a este "gran maestro en casa", pero de esto hablaremos en las siguientes entregas.




Saturday, February 10, 2018

Un gran maestro en casa



Todos los jugadores de ajedrez que tienen algún interés de jugar mejor son el nicho de libros de ajedrez, monografías de aperturas y finales, discos compactos con lecciones en video hechas por grandes maestros que enseñan un número enorme de partidas ilustrativas, de temas estratégicos y tácticos, entre muchos otros tópicos. Igualmente, todos estos ajedrecistas ambiciosos en el terreno de la competencia seguramente se han ya inscrito en un club de ajedrez por Internet y disputan partidas de cinco, 10, 15, 25 minutos por jugador. Los más “salvajes” juegan a un minuto toda la partida. Vamos, hay para todo tipo de jugadores, desde principiantes hasta grandes maestros.

Hay ajedrecistas que toman clases y otros que le pagan a jugadores más fuertes que ellos para jugar partidas de entrenamiento. Todo ello bajo el supuesto que quien se junta con lobos, a aullar aprende. Sin embargo, todos los esfuerzos de los ajedrecistas inciden eventualmente en la parte económica: tomar clases cuesta dinero. Hacerse de algunos libros también (aunque no faltará quien los hallé en Internet en sitios piratas), así como el adquirir los discos compactos con monografías e información particular sobre una variante de moda o de una defensa poco jugada.

Sin embargo, hay una opción de bajo costo que puede ser usada por cualquier ajedrecista y que permitiría tener a un “gran maestro en casa”. Hablamos del teléfono celular inteligente, y de las múltiples apps que hay para jugar ajedrez en donde, en muchos casos, son gratuitas aunque hay algunas que son de pago. Veamos ambos casos.

Las apps para jugar ajedrez gratuitas muchas veces son programas que juegan un ajedrez legal pero poco fuerte, es decir, es relativamente fácil ganarles. Hay sin embargo apps que permiten jugar un mejor ajedrez a cambio de que el usuario no le molesten los anuncios y banners que aparecen de pronto en su aplicación. Estas versiones gratuitas tienen su contraparte de paga muchas veces, en donde los anuncios desaparecen y mejor aún, los programas juegan mejor y ponen lo mejor de la tecnología para dar batalla.

Por otra parte tenemos las apps de ajedrez comerciales, que cuestan un poco más pero que garantizan un nivel fuerte de ajedrez. Por ejemplo, en iOS tengo Hiarcs, el cual juega unos 23650 puntos Elo por decir lo menos. Puede servir para jugar contra el teléfono de manera que el entrenamiento de una variante, de un final, de una posición determinada en adelante, se pueda dar sin ningún problema. Vamos, Hiarcs es el gran maestro en casa que puede jugar a la hora que sea, desde la posición que se deseé, con el tiempo que se le quiera asignar para pensar, y que cuesta para el iPod Touch/iPhone e iPad, unos 12 dólares aproximadamente. Es una cuota que hay que pagar una vez y listo, bienvenido este gran maestro en casa.

En Android la argumentación es equivalente. Si no existe Hiarcs para esta plataforma no haty de qué preocuparse. Puede bien descargarse StockFish (DroidFish es una de esas versiones), que es uno de los programas de ajedrez gratuitos más fuertes del mundo. Vamos, que ahora hasta el nuevo gran maestro dentro del teléfono ni siquiera cobra por estar en el dispositivo.

Pero, ¿cómo usar estos “grandes maestros” en el teléfono para sacarles jugo? Fácil: Imagine que quiere jugar un torneo que viene en un par de meses. Aparte de preparar apertura, de hacer ejercicios de táctica, de estudiar finales, etcétera, bien debería poner en práctica todo lo que estudia. Si tiene amigos quizás pueda reunirse con ellos un par de veces por semana. Pero si no tiene con quien practicar sus nuevas habilidades, bien puede encender su teléfono, ir a su app de ajedrez y jugar una partida de entrenamiento. Por ejemplo, imagine que quiere jugar con blancas la variante del cambio en la española: 1.e4 e5 2.Cf3 Cc6 3.Ab5 a6 4.Axc6 dxc6. Puede ponerle esta posición al programa y empezar a jugar con blancas desde la jugada 5. Póngase en “modo torneo”. Saque su ajedrez, reloj (dése una hora por jugado, por ejemplo) y papeleta e imagine que está jugando en un torneo contra otro ser humano. Haga sus jugadas y transmítalas al programa. Póngalo en modo que no le muestre las variantes y la evaluación que hace. Anote sus jugadas. Trate de pensar que está jugando una partida de torneo. Calcule, analice y haga sus jugadas. Si de pronto comete un error, asúmalo y no regrese la posición en el programa. Piense que eso no puede hacerlo en un torneo. “Apechugue” el error.  Si el programa de pronto tiene programa ganadora, ríndase y entonces analice con la computadora para ver qué errores cometió.

Considere que no importa el resultado. Se está entrenando. Y en el entrenamiento se vale equivocarse, cometer pifias y hacer las cosas mal. Esto, desde luego, es lo que trataremos de evitar ya en la competencia, real. Intente jugar un par de partida por semana y así, si tiene unas 10 semanas antes del torneo, habrá jugado 20 partidas con un programa que no concede, que es un fuerte sinodal y que además, no tiene ninguna simpatía para con usted. Si se equivoca, el programa intentará ganarle, no lo dude.


Saquemos provecho pues de la tecnología. Nunca antes tuvimos semejante oportunidad como ajedrecistas. Trabajemos esto con disciplina y creáme, los resultados favorables llegarán.