El presidente de esta cuarta transformación ha usado estos tres años y medio de su gobierno para criticar a sus supuestos adversarios, aquellos que se encargan incansablemente de atacarlo un día sí y otro también. López Obrador se autoproclama como un predicador y cree que por hablar cada mañana el país se está transformando. Supone que sus palabras retumban en el corazón de cada mexicano y todo cambia porque cada compatriota, cada elemento de este ser informe llamado "pueblo", hace que el país se transforme. Vamos, AMLO probablemente tiene vocación de sacerdote y las mañaneras es el equivalente al sermón de la misa.
La realidad es que su discurso simplemente es un engaño para evitar tratar los problemas nacionales. El crimen organizado o la corrupción que nunca erradicó y que toca incluso a sus familiares, hacen que su narrativa sea ridícula y él lo sabe, y por eso le enferma Loret de Mola y su crítica al mayor de sus hijos que, de la noche a la mañana, de pronto vive como una persona de dinero. "Seguramente su señora tiene dinero", ha dicho el presidente para tratar de explicar las razones por las cuales su retoño vive en EEUU como rey, pero la realidad es que más allá de eso, sus dichos de vivir con un solo par de zapatos, un coche modesto y una casa normal, amén de vivir con 200 pesos en la bolsa, ya no se lo cree nadie. Desde luego que eso López Obrador no lo entiende, porque el hombre está ensimismado con su propia figura.
Hace unos meses, el presidente de esta supuesta 4T, mandó a la Cámara de diputados y senadores, su intento de reforma constitucional para el sector eléctrico. necesitaba el 66% de los votos pero no llegó a obtenerlos. La oposición la echó para atrás y entonces el peje dijo que los que votaron en contra de dicha reforma eran traidores a la patria. Y es que López Obrador sabe que puede denostar a quien quiera desde su mañanera. No tiene tapujos y cualquiera que se oponga a sus ideas es fifí, perverso, conservador, neoliberal, etcétera. Vamos, el único que está libre de todo pecado es él, el cual se está convirtiendo con esas actitudes en una caricatura de lo que quiso ser y que evidentemente no logrará: ser el mejor presidente de este país.
Después de la fallida reforma eléctrica, ahora López Obrador lanza una reforma electoral que de entrada, busca eliminar al INE. La propuesta busca quitarle recursos al INE, bajar la cantidad de diputados y senadores, quitar los diputados plurinominales, quitarle recursos a los partidos políticos, etcétera. Es tan abusrda toda la propuesta que simplemente no va a pasar y yo quiero creer que el presidente lo sabe, pero quiere sacar ventaja precisamente de esto para seguir calificando a los legisladores que se opongan como "traidores a la patria", asunto que le ha traido -aparentemente- beneficios políticos. Porque López Obrador no piensa en el país. No busca un mejor México, sino que ya en su cabeza piensa en el sucesor, el que le cubra las espaldas por si algo falla, por si la crítica a sus acciones de gobierno empieza a permear de manera que ahora sí, al siguiente gobierno se le ocurra juzgarlo e incluso, meterlo a la cárcel. Porque cuando López Obradol era opositor pues era peligroso políticamente. Saliendo de la presidencia será, como todos los expresidentes, un hombre acabado (políticamente) y ninguna de sus opiniones tendrá peso.
Y es que López Obrador, a pesar de decir que no miente, no roba y que no engaña, al menos lo que hace todos los días es mentir. Para colmo, nos enteramos por voz del propio expresidente Trump, que nunca vio cómo se doblegaba alguien así, en este caso López Obrador, a las peticiones de poner 28 mil soldados mexicanos en la frontera y de a gratis, para que los migrantes no llegaran a los EEUU.
Y esto demuestra algo más
evidente: ser opositor, criticar al que está al mando del país, echarle
toda la mierda por cada cosa que hace, es genial. Pero cuando se
convierte este opositor en el jefe de la nación, entonces surgen los
intereses creados desde años atrás, compromisos ineludibles,
comportamientos que ya no pueden criticarse igual. Vamos, vean los
videos de López Obrador criticando a Trump (cuando el primero era
candidato) y observen su comportamiento después de ser presidente.
Se acabó el "gallito de pelea", se acabó el "Oye, Trump", que es el título de uno de los libros de AMLO de cuando era candidato y no presidente. Ahora ni modo, a ceder en todo y probar con hechos que seguimos siendo el patio trasero de los vecinos del norte.
A mí me hubiese gustado ver a un verdadero presidente de México con López Obrador. Lo que vemos es francamente triste, sino que patético. Tenemos un país que crece cada vez menos, que cambió algunas cosas que funcionaban por otras inoperantes. Con el argumento de la corrupción se dejó sin medicinas a los niños con cáncer, eliminando fideicomisos por sus pistolas y creando obras que no tienen las certificaciones internacionales (como en el caso del nuevo aeropuerto) o bien, la falta de estudios de impacto ambiental del tren maya, o el rechazo de los estudios del Instituto Mexicano del Petróleo sobre la viabilidad de la nueva refinería de Dos Bocas. Vamos, eliminó el mega-aeropuerto de Texcoco por corrupción, aunque nunca demostró nada y tuvo que pagar indemnizaciones millonarias. Y bueno, ni hablar del "Abrazos, no balazos", que tiene al país en enorme inseguridad, con más periodistas muertos que nunca, con 7 feminicidios por día, etcétera.
Así que acostumbrémonos a más reformas absurdas en el futuro cercano. Todas nacerán muertas pero AMLO las usará para seguir descalificando a sus opositores hasta precisamente acusarlos de algo tan grave como traición a la patria.
Se acabó el "gallito de pelea", se acabó el "Oye, Trump", que es el título de uno de los libros de AMLO de cuando era candidato y no presidente. Ahora ni modo, a ceder en todo y probar con hechos que seguimos siendo el patio trasero de los vecinos del norte.
A mí me hubiese gustado ver a un verdadero presidente de México con López Obrador. Lo que vemos es francamente triste, sino que patético. Tenemos un país que crece cada vez menos, que cambió algunas cosas que funcionaban por otras inoperantes. Con el argumento de la corrupción se dejó sin medicinas a los niños con cáncer, eliminando fideicomisos por sus pistolas y creando obras que no tienen las certificaciones internacionales (como en el caso del nuevo aeropuerto) o bien, la falta de estudios de impacto ambiental del tren maya, o el rechazo de los estudios del Instituto Mexicano del Petróleo sobre la viabilidad de la nueva refinería de Dos Bocas. Vamos, eliminó el mega-aeropuerto de Texcoco por corrupción, aunque nunca demostró nada y tuvo que pagar indemnizaciones millonarias. Y bueno, ni hablar del "Abrazos, no balazos", que tiene al país en enorme inseguridad, con más periodistas muertos que nunca, con 7 feminicidios por día, etcétera.
Así que acostumbrémonos a más reformas absurdas en el futuro cercano. Todas nacerán muertas pero AMLO las usará para seguir descalificando a sus opositores hasta precisamente acusarlos de algo tan grave como traición a la patria.
