El presidente de México vive en un mundo extraño, donde las incosistencias son el pan de cada día. Pensemos por ejemplo en su argumentación de la pobreza franciscana, que dice promover en su gobierno. Vea usted las mañaneras y a manera de concurso dígame cuántos trajes y corbatas tiene el presidente de México. De acuerdo con un amigo mío –que de trajes sí sabe- los que usa el mandatario deben costar al menos 60 mil pesos. ¿Cuántos tendrá? ¿10? ¿20? Supongamos que tiene una decena, son unos 60 mil pesos porque estos trajes no los compran hechos, se los hacen a su medida. ¿Pobreza franciscana? Y ojo, entiendo que el presidente de un país debe verse presentable, por decir lo menos, pero aquí solamente expongo un asunto que me parece de una obviedad increíble pues al señor lo vemos de traje casi todas las mañaneras. Y que conste, no voy a hablar del vestuario de la primera dama que no es primera dama. Les recuerdo que en la época de Peña Nieto, la mujer del mandatario estrenaba vestidos carísimos pagados por los impuestos de todos.
López Obrador ha indicado que el vive con 200 pesos en la bolsa e indica que nunca le ha interesado el dinero. Bueno, hoy el presidente vive en un Palacio. No paga luz, gas, agua, comida, transporte, gasolina, nada. Así a mí tampoco me interesa en lo más mínimo el dinero. Pero hablando de esos doscientos pesos, hagamos un ejercicio: supongamos que usted tiene un hijo y vive, digamos, por Legaria. Le da 200 pesos a su hijo para que se mueva hacia la UNAM a estudiar. El chamaco se tomará un transporte público que al menos le costará 7 pesos para llegar a Perisur, en donde probablemente tomará el Metrobús (¿6 o 7 pesos?) para bajarse en Ciudad Universitaria. Ahí tomará sus clases y probablemente, si tiene más asignaturas en la tarde, se comerá una torta con su respectivo refresco y si se quiere dar un lujo, chance y se compre un café. En la Facultad de Ciencias hay un comedor y puede ser que pueda comer por unos 40 pesos. Un café (al mejor estilo Starbucks), dentro de Ciencias, podrá costarle unos 20 pesos. Y bueno, llegará el momento en que tendrá que gastar otros 13 o 14 pesos en regresar a su casa. Hagamos cuentas 13 + 13+ 40 + 20 = 86 pesos. Y yo sé, finalmente es un estudiante y se está preparando para ganarse la vida. Pero ese gasto diario, mínimo, equivale a unos dos días de gastos. ¿Y el peje dice que vive con 200 pesos? ¿Quién puede creerle esa babosada?
Pero ahora pensemos en el catálogo de agravios que el presidente lanza desde la mañanera todos los días. Acusa de oligarcas, conservadores, corruptos, entre otras lindezas. Vamos, al secretario general del INE, Edmundo Jacobo, que lo han restituido en su puesto, López Obrador le llamo Don Porfirito...
De acuerdo con AMLO, Jacobo ha estado treinta años en esa institución, cosa que es falsa y de hecho el propio funcionario ya lo aclaró. Pero para insultar, el presidente de México no tiene empacho de usar todos los medios a su disposición para denostar a quien no esté con de acuerdo con sus ideas.
También AMLO ha dicho que los altos funcionarios de los sexenios pasados usaban sus seguros de gastos médicos privados, pagados con el erario, para hacerse incluso cirugías plásticas. Eso es mentira. Ningún seguro paga cirugías estéticas, es decir, no puedes contratar un seguro porque quieres remodelarte la nariz, por ejemplo. Los seguros de gastos médicos pagan cirugías estéticas cuando hay un accidente y el afectado requiere de cirugía estética por alguna razón específica y no para verse más bonito. Y les pongo un ejemplo, quien me extirpó un lunar de un lado de la cara me dijo que quizás iba a necesitar a un cirujano plástico por si ocurría alguna necesidad de corregir o arreglar lo que pudiese ocurrir en la cirugía.
Las aseguradoras no son tontas y ponen un número de candados a estas cirugías estéticas. En el siguiente video se explica:
López Obrador indica ahora que Lorenzo Córdova ha contratado un seguro de gastos médicos (por 3 años), que cubre 300 millones de pesos en gastos. La cifra me parece escandalosa. El seguro medico de Allianz, internacional, protege por 2.5 millones de Euros. AMLO habla de 15 millones de dólares de protección. Suena absurdo y si existiese dicho seguro, ¿cuál sería su costo? Vamos, suena a mentira.
Lo que parece claro es que el presidente habla de memoria, sobre lo que en ese momento se le ocurre, con ideas preconcebidas o que alguien le ha metido en la cabeza, cuando finalmente todos sus dichos son indemostrables. Las mentiras son el denominador común de un presidente que divide, agravia, y además, cree que su palabra es la única verdad. Patético.
