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Wednesday, December 19, 2012

¿Por qué la programación es difícil?


Programar computadoras es algo realmente difícil. La realidad es que hay que explicarle a la máquina cada cosa que tiene que hacer, sin ambigüedades. Parece fácil pero muchas veces asumimos que le estamos diciendo correctamente las cosas y al probar nuestros programas, hallamos que no resuelve los problemas como esperamos y entonces pasamos al proceso de depuración, de "debugging", para así saber qué diablos está haciendo la computadora que difiere de lo que esperamos que haga.

Pero no sólo es difícil programar por eso. Yo creo que esto tiene que ver con el poder de los lenguajes de programación. De hecho, va más allá de esto. Vamos a extrapolar esto y veremos la razón de la dificultad: se dice que un mexicano promedio tiene unas 300 palabras en su vocabulario. Son muy pocas y no es raro pues expresiones como "pásame la desa, que está encima del dese", o unas más comunes aún: "güey", "pendejo", y toda esta retahíla de groserías que el mexicano cree que maneja perfectamente y que además, nos hace creer que somos muy ingeniosos con el doble sentido, el cual es bastante rupestre, pues finalmente todo se reduce a una connotación sexual.

Pero el chiste es que 300 palabras para manejar toda la cotidianidad parecen pocas palabras, y lo son. Y las palabras finalmente representan ideas. Yo soy de la opinión que quien tiene un pobre vocabulario puede expresar pocas ideas o en el mejor de los casos, le cuesta mucho trabajo elaborar nuevas ideas porque tiene pocas expresiones. Esto lo podemos ver cuando aprendemos a hablar en un idioma extranjero. Es difícil expresarnos porque nos falta vocabulario. Nos faltan expresiones. Y es frustrante en más de un sentido.

El vocabulario se adquiere de diversas maneras, en el trato cotidiano en el trabajo, en la casa, en la escuela, en los centros de entretenimiento, etcétera. Pero se puede adquirir leyendo. Quien lee se hace poco a poco de nuevas palabras, las cuales las empieza a convertir en nuevas ideas. Puede así combinar los nuevos significados que va aprendiendo y de pronto elabora nuevas ideas o bien, puede elaborar la misma idea con diferentes palabras. La lectura tiene esta alternativa.

Igualmente resolver crucigramas nos da nuevas palabras y enriquece nuestro vocabulario, sin duda. Conclusión: lea, hágase de un buen vocabulario, enriquézcalo, que a la larga le podrá permitir expresar más ideas y en el mejor de los casos nuevas ideas.

Ahora, regresando al cómputo, a la programación. Los lenguajes de computadoras tienen un conjunto de palabras reservadas, nuestro vocabulario, para decirlo coloquialmente. En un lenguaje como Pascal habrá unas 30 o 40 palabras (máximo), con las cuales se pueden describir todas las cosas que podamos decir. En esas palabras se incluyen -desde luego- la creación de las estructuras de datos, por ejemplo, como los arreglos, etcétera. Pero en esas 30 o 40 palabras tenemos que expresar todo lo que le queremos decir a la computadora que haga y por ende, a falta de un vocabulario más enriquecido, estamos obligados a buscra las expresiones que nos permitan decirle a la máquina qué hacer. Si estamos limitados en este lenguaje que tiene tan pocos términos, me es claro que expresar las ideas para que la computadora actúe como queremos, puede resultar difícil. Y lo es.

Por ello mismo muchos lenguajes incorporan elementos que nos hacen la vida más sencilla: bibliotecas de funciones que ya hacen una serie de tareas por demás rutinarias. interfaces gráficas con el usuario, etcétera, que en una sola llamada, en un sólo término, en una sola expresión, conjunta una serie de elementos y resuelven un problema en particular de programación. Pero aún así, el nivel de abstracción de los lenguajes de programación no es lo suficientemente alto y estamos condenados a luchar contra esta pobre capacidad expresiva. Por eso, pienso, la programación de computadoras es difícil.

Monday, August 15, 2011

Sobre las disculpas


En el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, se registran las siguientes acepciones al verbo disculpar:

1. Transitiva: Dar razones o pruebas que descarguen de una culpa o delito. El complemento directo puede ser tanto la falta cometida (El director del festival disculpó la inasistencia del premiado alegando motivos de salud) como la persona que la ha cometido, caso en que la falta se expresa mediante un complemento normalmente precedido de la preposición por (El director del festival disculpó al premiado por su inasistencia, alegando motivos de salud). En esta acepción el verbo se construye muy frecuentemente con complemento directo reflexivo: En cuanto llegó, se disculpó por su retraso, motivado, según dijo, por problemas de tráfico. Aquí, el verbo disculpar sería sinónimo de justificar.

2. Transitiva: No tomar en cuenta o perdonar las faltas y omisiones que otro comete. En este caso, se usa frecuentemente en oraciones imperativas y el complemento directo puede ser, igualmente, tanto la falta como la persona que la comete: Disculpen que me vaya, pero tengo una reunión urgente. Discúlpenme, pero tengo que marcharme. Aquí, el verbo disculpar sería sinónimo de perdonar.

3. Pronominal: Pedir indulgencia por lo que ha causado o puede causar daño. Ejemplo: Se disculpó por su grosería del día anterior. Aquí, el verbo disculpar sería sinónimo de pedir perdón.

Teniendo en cuenta estas consideraciones, han de admitirse como válidas las fórmulas ofrecer (o presentar, dar u otros verbos similares) disculpas y pedir disculpas, siendo el sujeto de ambas acciones el que ha cometido una ofensa:

-El que ofrece disculpas desea que le sea aceptado el hecho de disculparse (acepciones 1 y 3).

-El que pide disculpas solicita que otro no le tome en cuenta o le perdone una falta u omisión cometida (acepción 2).

Por ello, la locución pedir disculpas viene a ser sinónima, toda ella, de disculparse o pedir indulgencia, y así se recoge ya en la última edición del DRAE, s. v. disculpa. (*)

Y hablo de esto porque he notado que en este país todo parece resolverse con pedir u ofrecer disculpas, que como ya se vio, es lo mismo, son sinónimos. Por ejemplo, me hablan para ofrecerme una tarjeta de crédito y me dice quien me hace la oferta que esta tarjeta no tiene anualidad. Le digo que me interesa. Entonces me pasan a otra ejecutiva que me dice: "Para poder acceder a esta promoción, tiene que usar al menos una vez al mes la tarjeta de crédito y hacer un pago con ella. ¿Está de acuerdo?". Le digo que no. Se soprende y me pregunta"Esteeee... ¿No está de acuerdo?". "No", repito. Entonces me pregunta: "¿Por qué no está de acuerdo?" y le digo que quien me ofreció la tarjeta no me dijo nada al respecto de que tendría que usarla una vez al mes. Y que si algo espero del banco es transparencia y verdad. Así que no me interesa. Entonces la ejecutiva me dice: "Podría pagar cualquier cosa de 50 pesos al mes y listo". Le digo entonces: "Usted no entiende nada. El banco defrauda mi confianza con una promoción en la que no se me dice toda la verdad. Es una cuestión de principios. Ya no me interesa". Entonces la ejecutiva me agradece y cuelga. Minutos después la primera persona que me habló me vuelve a hablar para disculparse por no haberme dicho todo lo que tenía que decirme. Le dije que no se preocupara, pero que por principios no acepto que me mientan y menos los del banco donde tengo mis tres pesos. Se deshace en disculpas pero le repito que ya es tarde, que ya no me interesa.

Otro ejemplo: voy al canal 22 a grabar mi participación en la Oveja Eléctrica, un programa de divulgación de la ciencia. Hay un oficio, me dice la productora, en donde están anotadas las placas de tu coche con permiso para estacionarse dentro de las instalaciones del canal. Llego entonces a mi llamado y el policía de la entrada me dice que no hay ningún oficio y no me deja meter mi coche. Tengo entonces que estacionarlo a tres cuadras del canal, y no exagero, los que viven por ahí han puesto decenas de letreros de no estacionarse, con la amenaza de que una grúa se los llevará. Cabe señalar que tengo credencial de empleado del canal 22, pero eso le tiene sin cuidado al policía de la caseta de entrada. No me da acceso con mi coche.

Cuando llego finalmente a grabar le digo a la productora y ésta me enseña el oficio. Me lo da y me dice que la siguiente vez se lo muestre al vigilante. Muy bien. Al salir de la grabación paso por la caseta y le digo al policía: "Mire, aquí está el oficio que debe usted tener copia, pero que no quiso ver y por ello me tuve que estacionar fuera del canal. Se lo muestro para que vea que yo no miento y que usted no hace su trabajo apropiadamente". Llega entonces otro policía-vigilante, jefe de todos ellos y me dice: "Le ofrezco una disculpa. No sabía yo nada. ¿Qué policía fue el que no lo dejó pasar?". Le respondo. "No sé. Era el que estaba a la 1:30 pm de hoy". Dijo entonces que averiguaría, repitiendo su disculpa.

Un tercer caso: Voy con mi madre al piso 38 del World Trade Center, a una oficina de boletos para un viaje que haremos a ver a mi hermana. La oficina, me dice mi madre, atiende de 9 am a 6 pm. Llegamos a las 3:33 y notamos que está cerrado. Quizás se fueron a comer, pienso y le digo a mi mamá que esperemos a las 4 pm. Se hacen las 4:30 y no llega nadie. A las 5 pm nos fuimos, no sin antes de dejar un recado debajo de la puerta de que por favor nos hablen para saber qué pasó. A la mañana siguiente nos habla un empleado de dicha agencia diciendo que halló al entrar hoy en la mañana el recado y que de antemano nos extendía una disculpa porque no hubo nadie para atendernos a la hora que se nos dijo. Si yo hubiese contestado le hubiese dicho: "¿Se quiere disculpar? ¿Por qué no empieza por pagarme los 54 pesos del estacionamiento del WTC, por ejemplo?" Pero desafortunadamente yo no atendí el teléfono. En fin, que fue de nuevo una disculpa que no sirve para nada.

Y como estos casos tengo más, pero no voy a aburrirlos con un catálogo interminable de disculpas que no sirven de nada. Me gustaría ver que la gente hiciese su trabajo en lugar de disculparse. Me gustaría ver más responsabilidad en el trabajo de otros que incide en el nuestro y así estar seguros de que no perderemos inútilmente el tiempo por culpa de la ineptitud o mala fe de terceros. Mi política ahora es que cada vez que alguien se disculpa conmigo por algo le digo: "No acepto sus disculpas. Haga su trabajo como debe ser y ahórrese este palabrería que no sirve de nada".

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(*) Sacado de http://cualtiempo.blogspot.com/2007/08/rae-ofrecer-o-pedir-disculpas.html