Ya el 21 de marzo del 2021 se inauguró con bombo y platillo el nuevo aeropuerto, la primera obra emblemática de este sexenio de la 4T. Esta obra sustituyó al Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), el cual López Obrador canceló, primero aludiendo corrupción -que nunca demostró- y después, indicando que estaba siendo construido en el peor lugar del país por el suelo fangoso y poco apropiado para dicha obra. La cuestión es que el mega-aeropuerto, el NAIM, iba a ser un gran hub de conexiones y vuelos desde la Ciudad de México al mundo. Era un proyecto hecho por uno de los arquitectos más calificados en el tema de los aeropuertos en el planeta, pero quedó cancelado.
Así, la nueva administración decidió un nuevo aeropuerto que está lejísimos y que para colmo, no tiene ni el 10% de las posibilidades que iba a tener el NAIM. Vamos, cuestión de matemáticas simples: el NAIM iba a costar unos 300 mil millones de pesos, para dar acceso a unas 120 entradas de aviones. El AIFA, tiene la capacidad del 10% del NAIM, y costó 70 mil millones de pesos, es decir cinco veces menos en costo, pero 12 veces más pequeño. Y he ahí el problema, porque se supone que la creación de un nuevo aeropuerto iba a realizarse para ayudar al AICDMX (Aeropuerto Internacional de la CDMX), que desde hace años tiene una enorme saturación.
Hoy, el flamante AIFA tiene tres vuelos por día y para colmo, no hay vuelos internacionales, aunque López Obrador quiera negarlo. Un vuelo fantasma de Venezuela no convierte al AIFA en "internacional", a todo esto. ¿Entonces? ¿Cuándo se organizará un plan maestro para descentralizar las operaciones del AICDMX y entonces empezar a mejorar la viabilidad del espacio aéreo mexicano? Pues quién sabe, porque el problema es que las líneas aéreas de otros países no parecen tener ningún interés en el AIFA. Y las razones son muchas, entre las que destacan, lo lejos que está de los capitalinos, la falta de caminos que siguen sin estar construidos o terminados en el mejor de los casos, la falta de obras de infraestructura para hacerlo atractivo como alternativa de aeropuerto, amén de los problemas de logística para poder usar ambos aeropuertos simultáneamente. Otro efecto más es la falta de certificaciones internacionales. Así las cosas.
¿Entonces? Ahí está la supuesta gran obra de la 4T. ¿Y se usará? Ya los propios militares han declarado que hacer rentable el AIFA puede llevar al menos hasta el 2026... ¿Y en el mientras? Pues como comúnmente se dice: "agua y ajo" (aguantarse y joderse), porque no parece haber ningún plan en este gobierno que vive del bla bla bla pero que carece de un funcionamiento mínimamente adecuado. Y entiendo, no se hace un aeropuerto y en el día 2 se resuelven los problemas de la saturación pero en este caso, ¿cuánto tiempo es razonablemente esperar para que ocurra eso?
