Tuesday, December 08, 2020

Sobre la interminable pandemia


Hoy ya no voy a hablar de la lamentable actuación del subsecretario de Salud, López Gatell, con respecto al manejo de la pandemia. Nos acercamos a 120 mil muertos (dos veces el escenario catastrófico según sus propias palabras), lo cual parece tenerle sin cuidado. A este gobierno no le importan los muertos sino la apariencia pública de que han hecho mucho contra la pandemia. La realidad, los miles de fallecidos hablan precisamente de lo contrario.

Y es queen este país no se invirtió el dinero suficiente para manejar la pandemia. No se hicieron pruebas multitudinarias ni se dio seguimiento a los contagios. La razón es simple: prefieren gastar en un ridículo aeropuerto, el trenecito maya o la absurda refinería, antes de pensar en los ciudadanos de este país. Es claro que los países que controlaron la pandemia mucho mejor que nosotros hicieron multitud de pruebas y llevaron un registro de seguimiento mucho más férreo de lo que ni siquiera aquí se planteó. Y ¿saben? es un problema simple de resolver si se pone dinero, pero no puso un peso el gobierno y entonces, a base de paliativos, de verdades a medias, de supuesta eficiencia de hospitales covid, ser iban a resolver las dificultades. Así que repito: la 4T sólo busca vivir en el mundo de las especulaciones, porque cuando se contrasta con los hechos, "ellos tienen otros datos".

Pero les pondré un ejemplo: uno de mis hermanos tuvo covid, junto con su mujer, su hija y su suegra. Mi hermano -a los primeros síntomas- habló al teléfono del gobierno de la ciudad de México. Ahí simplemente le dijeron que no saliera y que se cuidara. Vamos, como no hay recursos pues salen con semejante respuesta. Afortunadamente mi hermano se puso las pilas y toda su familia inició una medicación en donde había los medicamentos básicos para sentirse mejor en esta "gripe" pero además, tomaron anti-inflamatorios pulmonares. En menos de 15 días todos se curaron. Pero más allá de este final feliz, el asunto es que ante la imposibilidad de acceder a recursos, se vive en un mundo de fantasía, en donde se muestran gráficas luminosas y coloridas en Excel, pero nada más. No hay acciones, no hay apoyo del gobierno y de ahí la cantidad de ersonas fallecidas.

Hoy salgo a la calle y veo que a pesar del rebrote, la ciudad parece que vive la antiga normalidad. Aunque mucha gente usa tapabocas, las aglomeraciones son evidentes en muchas partes de la ciudad, por ejemplo, las estaciones del Metro capitalino. Así ¿cómo esperan que no haya contagios? Es claro que esta es una pregunta retórica y que ya los ciudadanos no quieren seguir confinados. Y es que nos confinaron 3 meses para nada, porque el gobierno federal no hizo su parte. Y desde luego, de este comportamiento salió toda esa payasada de López Gatell sobre las co-morbilidades, como si otros países no las tuvieran. Y su gran éxito fue obligar a poner una serie de dibujitos anunciando que todos los productos que comemos son altos azúcares, grasas, etcétera, cuestión que francamente a nadie le importa.

¿Qué sigue entonces? Con la inminente llegada de las vacunas, en donde ahora el gobierno de la 4T quiere mostrar que han trabajado hasta la exhaución para que el país tenga las dosis suficientes para la población de 126 millones de mexicanos, en los siguientes meses se empezará a notar un notable descenso en contagiados y fallecidos. Si la vacuna tiene una efectividad del 50% ya vamos de gane y poco a poco regresaremos a la normalidad. Además, nuevos tratamientos empezarán a verse más efectivos y probablemente a finales del 2021 estaremos terminando con esta pesadilla del virus que genera el covid-19.

Pero de una vez se los digo: el gobierno ya es indolente a los muertos porque como López Gatell nos dijo: los que fallecieron pues ya fallecieron. Es decir, para hablar coloquialmente, "nos vale madres", es lo que nos quiso decir.

Mi punto aquí es que esta pandemia mostró la ineptitud de la 4T, del gobierno de un cretino que se siente moralmente superior, a pesar de que su hermano reciba cantidad enormes de dinero o su prima tenga contratos millonarios con Pemex. Aquí el presidente sólo tiene un interés: ser la persona de la que se hable en este país a diario. Para ello miente cotidianamente. No se entera de nada. No sabe la más elemental economía y probablemente veremos cómo nos cae el payaso en los siguientes años. No hay economía que aguante tanto gasto mal hecho. Lo vamos a pagar. Cuando lleguen las devaluaciones se van a acordar de este artículo. Ya veremos con qué estupidez sale el Peje cuando esto pase porque la economía en México está del nabo y no es cierto que tiende a mejorar. Ah, pero olvidaba, la 4T habla simplemente de fantasías. Se maneja en el imaginario de las palabras como si decir lo que dicen pudiese reflejarse en la realidad. En fin, este país cada sexenio tiene un presidente peor que el anterior... Y yo que creía que nadie podía superar a Peña Nieto...

1 comment:

Javier Alvarado Barrantes said...

Comparto el contenido de la presente reflexión sin duda. En el caso de Costa Rica, fue algo similar, pues cuando se confirmo el primer caso de Covid-19, en Marzo, poco a poco empezaron a confinarse. Tanto así que en Abril en Semana Santa se tomo las medidas mas severas y cerraron la economía. Pero en el caso de Nicaragua el gobierno dejó a la libre las medidas, entonces lo que ocasionó fue que muchos nicaragüenses vinieron contagiados a Costa Rica y empezaron a enfermar a la población costarricense.
Ahora que es Diciembre -el punto más alto de este rebrote- el país presenta más de un 22% de desempleo, y tras de eso, el gobierno quiere implementar un paquete de impuestos; justificado todo por efecto de la Pandemia. Es decir un desempleo de 500.000 personas potencialmente trabajadoras y subir impuestos.
Además, Manuel López, yo tuve covid, pero me di cuenta después porque fui asintomático. Me siento engañado porque acate todas las medidas y no tuve ningún beneficio a cambio.
Ahora como estamos en la peor etapa, están pensando en cerrar la economía en el mes de Enero. Cosa que va ser terrible y va a matar a las personas, no por Covid, sino por hambre.