El gobierno de la 4T es un verdadero desastre. Llevamos un poco más de dos años y el balance es lamentable. El PIB del país está en números negativos y el decrecimiento hoy está por -8%, lo cual hay que ser justos, no todo es culpa del Peje, pus la pandemia ha hecho su parte. Sin embargo, somos el peor país de Latinoamérica en el índice del PIB. Otros países con menos recursos lo han hecho mejor.
Pero es que el Peje -que se cree un estadista y siente que será mejor presidente que Benito Juárez- ha demostrado que de estadista no tiene nada y que sus decisiones son simplemente caprichos cumplidos: cerró la construcción del nuevo aeropuerto en Texcoco por supuestas irregularidades que nunca pudo demostrar. Se le ha ocurrido crear una nueva refinería cuando todos los países están buscando nuevas fuentes de energía que sean renovables. Hizo una ridícula rifa de un avión que no rifó y además, compró 500 millones de pesos para repartir en boletos a los hospitales, en lugar de darles presupuestos (por cierto que esta acción podría configurar el delito de malversación de fondos por parte del poder ejecutivo).
En en inicio del sexenio hubo escasez de gasolina y compró no sé cuantos camiones pipa para Pemex. Habló de que bajó el huachicoleo pero hoy se sabe que el problema es aún mayor que antes. Y ni hablar de la falta de medicinas para los niños con cáncer, que han sido otro problema. Ya de la pandemia ni qué decir, cuando tenemos hoy más de 135 mil muertos, con unos 1000 en promedio en los últimos cuatro días.
Pero para el gobierno de López Obrador vamos muy bien. Sus expectativas de mejora están en su loca cabecita y no en la realidad. Se llenan la boca hablando de la vacunación contra covid, pero para que surta efecto tiene que hacerse esta vacunación de forma masiva y eso probablemente no va a ocurrir. Y no va a pasar nada de eso porque las vacunas no están en el país y aunque argumenten que no se han fabricado, ya países como EEUU o Israel tienen al menos un millón de vacunados. La razón es simple: somos tercer mundo y nos siguen dando atole con el dedo. Primero se va a vacunar al primer mundoy ya el tercer mundo a ver cómo le hace, porque los poderosos realmente ni nos ven ni nos escuchan.
Así pues, sin medicinas, sin aeropuerto, sin recuperación económica, sin vacunas, sin justicia (piensen en Lozoya y Cienfuegos) y sin esperanza. Eso es la 4T.

1 comment:
Lo que mencionas es cuando menos alarmante. Sumale la adjudicación directa de contratos, utilizar a las fuerzas armadas en funciones que no les competen, desaparición de fideicomisos, la peligrosidad de ejercer el periodismo, la propaganda diaria en las mañaneras, y podemos seguir aquí todo un día o varios enumerando una tras otra contrariedad de lo que las cifras oficiales dicen y lo que las cifras globales registran.
Así es mi estimado morsa. Sin esperanza.
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