El tiempo sigue pasando y hace dos años que mi mamá murió, un día como hoy. De hecho, mi mami pasaba por una difícil recuperación por una neumonía. Estaba en casa y una geriatra la estaba tratado. Mi mamá hacía lo que podía: ejercicios de rehabiltación, tomarse todas sus medicinas e incluso, comer tanto como podía a pesar que no tenía hambre y hacía esfuerzos para pasar la mayor cantidad de alimentos.
Yo, mucho antes que mi mamá empezara con problemas ya más graves de salud, pues rondaba ya muchos años (murió con 90 años), decidí que haría lo posible por verla lo más seguido. De hecho, cuando mi madre se mudó al departamento en donde finalmente falleció, lo hizo en ese lugar muy cerca de la UNAM pensando que podía ayudarme a mí (que trabajo en la Máxima Casa de Estudios), para que tuviese donde caer después de mis clases. Vamos, seguía cuidando a su hijito... Así que bajo la política de que "hay que hacer lo que hay que hacer", yo iba al menos un par de veces a la semana a ver a mi mamá. Y ojo, no me costaba trabajo hacer esto. Platiqué mucho con ella. No me quedé con nada y en ese sentido me siento tranquilo, porque intenté ser el mejor hijo posible, asunto que era fácil para mí, porque así me educaron.
Me acuerdo que el viernes anterior a su fallecimiento (el siguiente domingo), le pregunté a mi mamá cómo se sentía. Me contestó que fastidiada. Por suerte no sufió. Descansó finalmente y tuvo una vida feliz. Me acuerdo de ella mucho y sé que siempre está presente. Besos para ella.

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