Por años los gobiernos en México han querido imponer una forma de identificación de sus ciudadanos. En otros países existe algún documento de identificación. En Argentina lo hay y por ejemplo, en la época de los gobiernos militares en la Argentina, la Autoridad (con A mayúscula), podía pedirte dicho documento aunque no hubieses hecho nada. No tenerlo significaba ir a la comisaría a explicar quién eras y por qué no llevabas contigo tu credencial que te acreditaba quién eras.
Y yo no tengo problema con tener una identificación que diga quién soy frente a la autoridad. El problema es que esto plantea de inicio una serie de posibles corruptelas por parte de policías (entre otras autoridades), de forma que este documento se convertiría inmediatamente en una forma más para sacarle dinero al ciudadano. Y si lo duda alguien, hace un par de meses la policía de la CDMX empezó a detener a los automóviles que portaban un marco en donde va la placa de identificación del coche. Alegaban que no se veía bien la matrícula, que tapaba (a propósito muchas veces), los números y letras, etcétera. La solución fue quitar todo marco y poner la placa fija sin nada que obstruya su visibilidad. El asunto es que fue una manera más de extorsionar al respetable.
Cuando en nuestro país se decidió hacer una credencial de elector, el gobierno en turno lo vio como una forma de identificar a los ciudadanos. De hecho, para obligar a la gente a sacar este documento, la autoridad dio la orden a las instituciones financieras de "hacerla de pedo" si el cuentahabiente no tenía su credencial de INE, la cual más allá de que su intención era una forma de identificar a los que podían votar en las elecciones, servía ahora como una identificación oficial. Tan es así que en un trabajo que tuve con una universidad española, para que me pagaran, me pidieron el INE, a pesar de que había yo mandado mi pasaporte. Me peleé con los administrativos porque no estaba de acuerdo en que ellos, en España, me pidieran el INE, que les aclaré, es una credencial para votar. Pero bueno, esa es otra historia.
Pero aparte de la problemática que puede ocurrir al imponer una credencial de identificación, el gobierno siempre piensa que el control es lo adecuado. Ejemplos hay muchos pero citaré dos. El primero con el RENAVE (Registro Nacional de Vehículos), que existía desde antes (creo se llamaba Registro Federal de Automóviles), pero que con el tiempo se volvió obsoleto porque llegó la tecnología y nunca se actualizaron. Lo curioso de este caso es que el director del RENAVE, Ricardo Miguel Cavallo, poderoso empresario, acusado de fraude, malversación y venta ilegal de automóviles; salía en entrevistas explicando las bondades de esta base de datos y los beneficios a la población. Pero posteriormente se reveló que la verdadera identidad del funcionario era la de Miguel Ángel Cavallo alias "Serpico", quien fue teniente de la Armada durante la dictadura militar de 1976-1983 en Argentina y que estuvo acusado de diversos crímenes (genocidio, tortura y terrorismo) y fue puesto a disposición de un juez para ser extraditado a solicitud de España.
El segundo caso es el del registro de los usuarios de la telefonía celular en nuestro país (RENAUT), que se quiso implementar desde el 2009. Los usuarios de teléfonos celulares -se supone- tendrían que mandar un mensaje con sus datos a un número específico y así quedar registrados. Las críticas no se hicieron esperar y ante la amenaza de que quienes no mandasen su registro, les iban a cancelar la línea, la respuesta fue la de mandar datos falsos. De acuerdo a Wikipedia, en abril de 2010, se reportó que 12 mil celulares se habían registrado a nombre del Presidente de México Felipe Calderón Hinojosa, así como el de otros políticos y personalidades cuya CURP fue difundida. El RENAUT eventualmente desapareció.
Antes me preguntaba la razón de esta insistencia de tener estos registros. Hoy es clara: tal es la criminalidad del país, que el gobierno en turno quiere tener control para que sea -de alguna manera- más fácil encontrar a los delincuentes. No hay desde luego, ningún beneficio al ciudadano. Es como los anuncios en los bancos, que "por nuestra seguridad", no se puede entrar con lentes oscuros o gorra. Y no, no es por nuestra seguridad, es por la seguridad del banco. Las cosas como son.
Ahora el gobierno de Claudia Sheinbaum regresa con el CURP (Clave Única de Registro de Población (CURP)), al cual le agregarán datos biométricos: huella digital, lectura del iris, etcétera. El documento es obligatorio y los ciudadanos no pueden ser omisos ante el mismo. La cuestión aquí es que no está claro primero: ¿Quién va a guardar la información biométrica de los ciudadanos? ¿Qué controles habrá para que no vayan a robarle al gobierno mismo esta base de datos (les recuerdo que la lista nominal de ciudadanos con derecho a votar, se vendía en Amazon)? ¿De qué tamaño será la base de datos? ¿Cómo estará ligada a las otras instituciones del gobierno? ¿Quién tendrá acceso a la misma? ¿Cuánto costará mantener la infraestructura de cómputo para todo esto? Misterio.
Y miren, el problema en el fondo es que se hacen proyectos como ocurrencias (como las de AMLO en todo un sexenio), sin siquiera hacer un estudio de mercado. Todo se va en el bla bla bla pero a la hora de hacer la tarea se dan cuenta que hay un sinfín de asuntos que ni se les ocurrió. Y entonces el proyecto hace agua, se tambalea o queda mal hecho, inconcluso y con el tiempo de nuevo, se vuelve obsoleto. Y para colmo, se gastaron millones y millones en proyectos inservibles. Pero no me crean, vean la supuesta Agencia Espacial Mexicana, por ejemplo, que ya desapareció con todo y su presupuesto inicial de unos 70 millones de pesos (que en términos gubernamentales no es nada), y que se fusiona con Mexsat -el Sistema Satelital Mexicano que da servicios de comunicación a través de sus tres satélites.
Y si quieren otro ejemplo, puedo apostar que la iniciativa gubernamental de hacer el auto eléctrico mexicano, Olinia, se va a ir a la basura porque se anuncia el proyecto sin siquiera saber qué puede costar. Vamos, ¿Cuánto cuesta poner una planta de producción? ¿Cómo se organizarán los insumos que se requieren? ¿Cómo se van a comercializar estos autos? No sabemos nunca nada. Sólo tenemos el discurso del gobierno que se mete como empresario que sí, tiene el dinero pero que no entiende cómo funciona una empresa. Y de nuevo, si no me creen, vean el fracaso de las supuestas universidades Benito Juárez. ¿No iba a ser como 100? ¿No iban a ser la solución a la educación superior de México? Vamos, fracaso tras fracaso.
Alguna vez López Obrador se quejaba de las redes sociales y entre sus ocurrencias, dijo que el gobierno debería hacer sus propias redes sociales, para así evitar incluso los bots y todas esas cosas que en su imaginación, eran patrocinadas de forma millonaria por sus adversarios. Pero desde luego, hablaba desde la ignorancia. AMLO no tuvo ni tiene idea de lo que hay detrás de una red social, de la cantidad de servidores que se requieren, de la infraestructura en cómputo y lo que cuesta esto. Y lo entiendo, porque basta con encender la computadora y entrar a Twitter para escribir y publicar de inmediato. Todo el trabajo mencionado está en la trastienda, no lo vemos y ni siquiera imaginamos de su existencia.
Regresando al tema. En conclusión: si se hace el asunto del CURP biométrico, seguramente será un esfuerzo fallido, costoso, y que será una inversión de dinero que se perderá.
Termino con una joya encontrada en YouTube. Es el proyecto de nación de AMLO. Vean qué bonito video, que lindas animaciones y qué cantidad de mentiras se pueden decir desde el imaginario.


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