Yo no entiendo a México. Se supone que cada generación debe buscar ser mejor que la anterior y además, el país, teniendo más posibilidades, debería mejorar. Sin embargo, cuando entramos al terreno de quienes nos gobiernan, encontramos que no vamos del malo al peor, sino mucho más lejos que eso. Por ejemplo, Vicente Fox, que inauguró la alternancia política en este país, desperdició la oportunidad dorada de mostrar que otro partido podía hacerlo mejor que el PRI. Pero no fue así. Las promesas de campaña, los dislates de un presidente poco menos que poco consecuente con el entorno, lo llevaron a los ridículos. Vamos, hasta tenía un vocero que tenía que explicarle al país que lo que había dicho Fox no era lo que habíamos escuchado, sino que "lo que había querido decir el presidente era que..." y así todos los días.
Llegaría Calderón que parecía menos tonto que Fox en todos sentidos. Curiosa fue su participación en la candidatura de su partido parea buscar la presidencia, porque de pronto él era el candidato. López Obrador en cambio, se mantenía como el eterno candidato. En una entrevista con Brozo (o Víctor Trujillo), les pidió a los candidatos que contestaran preguntas elementales: cuánto costaba la tortilla, cuál era la capital de algún país latinoamericano, etcétera. Calderón aceptó y contestó sin problemas. AMLO en cambio, se negó a entrar en el juego del entrevistador. Parecía le daba pavor equivocarse y mostrar su lamentable ignorancia. Finalmente ganó Calderón por un margen muy pequeño y en su sexenio le declaró la guerra a los cárteles. Se incrementó la violencia. Se volvieron comunes escenas de terror como las de personas colgadas en los puentes, etcétera.
Terminó Calderón y entró Peña Nieto, que en una campaña mediática enorme, lo pinto como el más idóneo. Vamos, se casó con "la Gaviota", Angélica Rivera, para mostrar a una pareja idílica digna de estar en los Pinos. Y no pasó mucho tiempo para que salieran los primeros trapitos al Sol. La casa que se estaba haciendo el presidente en las Lomas, resultaba un ejemplo perverso de la peor corrupción. Los errores de Peña fueron poco menos que de pena ajena y su sexenio fue uno de los más corruptos.
Llegó entonces AMLO, y desde que empezó la culpa de todos los males era por Calderón. Su Secretario de Seguridad, Genaro García Luna, fue finalmente condenado en una corte estadounidense y purga una sentencia de decenas de años. Pero no fue la política de abrazos, no balazos" la que no funcionó. Fueron las ideas de Calderón, fusionadas con la maldad de García Luna, por la cual este país no sale del marasmo de la delincuencia. Eso lo repitió hasta el cansancio López Obrador. Pero no olvidemos que eso fue 12 años antes, por decir lo menos. Pero seguimos estancados en eso. Aquí los malos están en el pasado. Peña, por su parte, se ve que llegó a un acuerdo con AMLO porque a él no lo tocaron en los seis años del primer gobierno de la 4T. Y vamos, que hubo mil cosas irregulares en dicho sexenio, por decir lo menos.
La cuestión es que aquí seguimos empantanados en el pasado. Lo de Ayotzinapa lleva desde el 2014 y aunque la frase como "vivos se los llevaron, vivos los queremos", ya parece una mala broma, ahora Sheinbaum dice que se va a dedicar a resolver este entramado. 11 años y no podemos darle vuelta a la hoja porque en este país la culpa es siempre del pasado.
Otra perla más es la de Israel Vallarta, quien fue liberado después de 20 años preso (sin sentencia). Fue uno de los supuestos delincuentes de una banda llamada "los zodiacos" (o algo así), donde estaba la francesa Florence Cassez, la cual fue liberada en el sexenio de Calderón (2013). La Cassez se fue rápido a vivir fuera de esta locura de país en donde hoy todos sabemos, su captura y detención fue un montaje para la TV. Loret, quien presentó ese montaje, dice que él no sabía nada y que fue un error no darse cuenta. Vaya usted a saber. La cosa es que ahora Israel Vallarta anda pidiendo a Loret que lo reciba en su programa. Y ahora ese es el chisme porque aunque hayan pasado 20 años, aquí vivimos en el pasado. Y si hay que poner a alguien en el estrado, es a Loret, y hay que acabar con él, porque el señor está en contra de todo lo que este país hace bien, al menos eso piensa este gobierno. Vamos, hasta Sheinbaum lo menciona con desprecio, siguiendo las políticas de su antecesor, López Obrador, que lo atacaba un día sí y otro también, amén de pasarse por el fundillo todas las reglamentaciones de la privacidad, presentando los datos de Loret, cortesía del SAT.
Lo curioso quizás es que este fenómeno se repite en países como EEUU, donde Trump muestra los mismos síntomas de esta enfermedad de los que gobiernan actualmente. Y es que Biden es culpable de no sé cuántas cosas. E Secretario X, de la administración pasada, es un inepto, y así sucesivamente. La idea es pues que aquí nadie tiene la culpa. Es el pasado y cuando las cosas estuvieron mal yo no estaba ahí, parecen decirnos.
Así las cosas. Así está el mundo de loco. México está demostrando su ineptitud para hacer de este país algo mejor para sus ciudadanos. Y me voy a un dato: En un año crecimos sólo 0.8% del PIB Claro, ya la presidente dijo que esta medida no es la única que debemos tomar en cuenta. Hay otras, como un índice que supuestamente estaba trabajando AMLO, en donde se mediría la felicidad de los habitantes. El inepto expresidente, que a duras penas podía calcular el precio del dólar y la tortilla, quería dar lecciones de economía. Hasta llegó a decir que "es muy peligroso dejarle la economía a los economistas". Pero por supuesto no hizo nada. Fue el sexenio de una narrativa hueca. El problema es que vamos a estar pagando todos los dislates del tabasqueño. Pero es que es la herencia que les dejaron, esa herencia maldita. La 4T no tiene la culpa de nada.

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