Ya hace un par de días se supo de una posible orden de aprehensión, por parte de la Fiscalía General de la República, para 31 científicos que en el pasado fueron parte de un Consejo Consultivo de Conacyt, que es finalmente el organismo estatal que quiere regular la ciencia en México. Ya dos veces jueces a los que se les ha pedido "obsequien" esas órdenes de aprehensión, las han invalidado indicando que el consejo consultivo lo había creado el propio Conacyt. Hoy la Fiscalía busca, por tercera vez, estas órdenes de aprehensión las cuales se basan en acusaciones como "asociación delictuosa", "peculado" y "lavado de dinero", entre otros.
Hay que decir que en este consejo consultivo hay académicos de las UNAM de alto nivel. Julia Tagüeña y Pepe Franco, entre otros. Hay una página, en donde puede verse quienes han dirigido este consejo consultivo. Vamos, hasta el Dr. Soberón ha estado en ese puesto. Y déjenme decirles algo: he estado toda la vida en la academia y he visto que quienes nos hemos dedicado a la ciencia no somos ni millonarios, ni manejamos enormes cantidades de dinero, ni tenemos coches de lujo, ni viajamos a lugares excéntricos, ni nada por el estilo. Pretendemos ser quizás parte de la clase media mexicana (que un amigo dice que somos clase pobre alta), y hacer una vida decorosa. La ciencia y su quehacer está lejos de este afán de ambición que parece que el gobierno de la 4T ha hecho permear a todos los ciudadanos de este país. Para este gobierno todos somos corruptos y tramposos, y por ende, hay que actuar contra ellos.
Quizás queriendo sacar raja política, salió un senador de Morena, Armando Guadiana, quien en una conferencia de prensa ya decidió veladamente el acusar a todos los científicos por sus viajes, por usar los recursos de la UNAM y otras universidades autónomas, y porque para este señor, que le llaman el zar del carbón, todos estos académicos son corruptos. Vamos, el senador pide auditorías a la UNAM y otras universidades, cuando ya estas auditorías anuales existen. De todas maneras, habría que indicarle a este señor, que ha impulsado la compra masiva de carbón a la CFE, que la Universidad Nacional Autónoma de México, como muchas otras universidades mexicanas AUTÓNOMAS, lo son para decidir cómo usan el presupuesto que se les otorga y que, aún así, son auditadas por la Federación. Pero eso no importa: la 4T no hace distingos. Los académicos, investigadores, científicos, son igualmente perversos que si ven la posibilidad de robar al pueblo, lo harán. El león cree que todos son de su condición
Ya el rector de la UNAM, Enrique Graue, ha indicado que esa acusación es un despropósito. Pero eso tampoco importa. El asunto es -por una parte- distraer la atención a los verdaderos problemas nacionales, cosa que López Obrador sabe hacer a la perfección, pero por otra parte, crear este clima en donde el Estado decide cuando acusa y a quién, y los pone de inmediato en la picota periodística para mostrar quien manda. Y como estamos llegando a dejar de ser críticos porque AMLO es el único que tiene la verdad y además, se le inclinan todos a lamerle los zapatos, pues estamos viendo chispazos de un Estado totalitario, en donde todo aquel que se oponga es susceptible de ser encarcelado o puesto en la mira del gobierno para acallarlo o simplemente deshacerse de semejante personaje que -desde luego-. va en contra de la transformación del país.
López Obrador, al preguntársele al respecto, ha dicho que "el que nada debe nada teme", como si hubiese tener que deber algo para que el Estado que está armando el presidente manipulara lo que necesitase para perseguir a alguien ¡Cuánta ingenuidad! Loret de Mola y Brozo, así como otros periodistas, son perseguidos por la 4T y además, lo hacen con todo desparpajo. Vamos, el mismo presidente ataca a todos aquellos que lo cuestionan en sus acciones. El Universal, el Reforma, así como muchos sitios de noticias de Internet, son denostados una y otra vez por el presidente en sus shows mañaneros.
El asunto es preocupante. En los Estados totalitarios la gente no puede disentir. Ejemplos increíbles de esto pueden verse por ejemplo con el dictador norcoreano Kim Jong-un, que cuando sale a algún evento público, grabado por los medios, se observa como todos los que están a su alrededor aplauden a rabiar cuando se presenta. Todas esas personas saben que el disentir es casi condenarse a muerte. Y ojo, no estoy diciendo que López Obrador sea como este infame de Corea del Norte. Lo que digo es que cada vez veo más seguido hechos y datos sobre como AMLO quiere convertirse en la verdad de este país, como cualquier otro dictador.
Por ello hoy todos en México somos susceptibles de ser acusados por la autoridad. De permitirse que se otorguen esas órdenes de aprehensión contra los científicos mexicanos es un síntoma de lo que puede pasar en nuestro país.
