Hoy me sucedió un hecho curioso. Una excompañera de la preparatoria colocó en Facebook una denuncia contra quienes se subieron al que dicen, es el tercer monolito más grande del mundo, y en donde en un acto de una gracia infinita, escribieron "Familia: Hernández Rodríguez en la piedra. Alguno de los miembros de esa familia puso la foto de su hazaña en las redes sociales.
Dice una nota del sitio "Tiempo" que por esta acción, la Peña de Bernal podría perder su categoría de "Pueblo Mágico". Por ello, el secretario de Turismo de Querétaro, Mauricio Salmón Franz, exigió que se castigue a la familia, quien subió la foto a las redes sociales y en ella se ve como grabaron su nombre como si se tratara de un trofeo. Además, señaló que buscará interponer una denuncia por daños a una insignia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
En mi opinión, todo esto es ridículo y baboso, por decir lo menos. Si dicho monolito era tan importante, ¿por qué no lo protegieron antes impidiendo que nadie se suba en él? ¿Y eso de llamarse "pueblo mágico" qué? ¿Y qué autoridad da esa categoría de pueblo mágico? ¿qué idiotez es esa? ¿Perder ese "status" es tan grave? ¿o cómo? Y para colmo, ¿grabaron en la piedra su nombre? No. Lo pintaron con plumón. ¿Qué, ya no se puede quitar lo que escribieron? ¿es tinta imposible de borrar? No entiendo.
El caso es qe puse estas reflexiones en el muro de la excompañera y ésta me contestó diciendo que si ella respetaba mi muro, yo debía respetar el suyo. Le quise contestar pero cuando intenté mandar el mensaje de respuesta, ya me había bloqueado. Y lo que me llama la atención es la intolerancia de alguien que conozco lejanamente desde la juventud y que ya no está en edad de hacer estos ridículos. ¿Por qué se enojó conmigo? ¿Porque le dije que había cosas importantes en las cuales habría que ocuparse y no en estas babosadas?
La intolerancia hasta de personas que consideraba pensantes me llama la atención. Se molestó porque comenté en su muro. En mi respuesta a su indignación le dije que si ponía algo de forma pública se exponía a que alguien no le gustara, pero no pude enviarle la respuesta, repito, porque me bloqueó de su muro.
La realidad es que con personas de una tolerancia cero como la exhibida por mi excompañera de la escuela no tiene sentido siquiera tenerlas agregadas en el facebook. Resulta que son de esas personas que supongo piensa que las denuncias por las redes sociales es hacer algo, aunque en la vida real no mueva un dedo. Y esto me da a la reflexión que da nombre al título de esta entrada. Si por algo tan idiota hay quien se enoja, ¿cómo podemos esperar que el mundo mejore si existe una intolerancia que raya en el absurdo?
En fin, un evento tan tonto que solamente demuestra que el estudiar tampoco es garantía de tolerancia, de apertura y de criterio. My penoso el berrinche de esta excompañera.
