Todos los días las noticias en nuestro país son terribles. Si no me creen, vean cualquier noticiero. Desde los crímenes callejeros hasta las calamidades que ocurren por fenómenos naturales. Pero desde luego, todos estos eventos siempre se salpican con especulaciones sobre la maldad del ser humano, quien ha provocado el cambio climático y que no le importa nada (más que el dinero y el poder). Y entonces tenemos novedades apocalípticas: habrá más sequías, durarán más tiempo; habrá fenómenos climáticos más extremos; habrá más y más tragedias, provocadas todas por la incongruencia del ser humano para tratar con los recursos del planeta y eventualmente, acabaremos con la madre Tierra y moriremos todos, como justo castigo ante nuestra estupidez.
La realidad es que hay una fórmula perfecta para crear la noticia apocalíptica: Tómese un evento del cual los seres humanos no tienen control, llámese pandemia, huracanes, incendios forestales, etcétera. Despliéguese una nota periodística en donde -sin fuente a consultar alguna- se muestra de lo letal que es la nueva variante del virus, o del límite al que hemos llegado con el cambio climático porque si sube un par de grados la temperatura del planeta, todo se va ir al caño, y así sucesivamente. La nota tiene que hablar de un tema terrible el cual, como individuos, no podemos hacer nada. La cuestión es alarmarnos -aunque el efecto dure poco pero sí lo suficiente para que la noticia se venda.
Y es que miren, acabo de leer que se presentó el primer caso de la variante lambda del covid-19 (en México, particularmente en Colima). Y ya más de un medio dice que estas variante ignora la inmunidad creada por la vacuna. Traducción: nos vamos a morir todos, o bien, eso es lo que parece quisieran los que escriben estas notas. Y la nota es ridícula porque no hay fuentes científicas que puedan ser consultadas. Lo que hay es un afán de aterrorizar al respetable. Si pensamos que México es de los países que menos pruebas hace, ¿De cuando a acá ya se tiene la nueva cepa identificada? Como si se hiciesen estudios para ello en la población, los cuales no se hacen o se hacen muy limitadamente. Vamos, que la variante delta ya no asusta a nadie y por ende, la siguiente cepa es más mortal, más terrible, más todo.
Pero tomemos este otro caso: hace una semana, quizás unos diez días, salió la nota de que no sé qué organismo internacional indicaba que estábamos en fase roja por el cambio climático. Ya hace años, 2006, Al Gore presentó la película "Una verdad incómoda", la cual hablaba de hacer conciencia sobre el cambio climático. Hace 15 años ya se alarmaba y ahora se vuelve a alarmar. ¿Y qué podemos hacer los ciudadanos al respecto? Nada. Esto es tema de gobiernos pero más aún, de usos y quizás costumbres de los seres humanos. ¿No quieren que se usen combustibles fósiles? Muy bien, ¿qué solución proponen pero para ya, no para 40 años adelante? Y sí, el mundo se está moviendo a fuentes energéticas más limpias pero aún no hay un avión que pueda transportar pasajeros con energía eólica o energía solar. Y ni hablar de la energía nuclear, que tan criticada ha sido por los accidentes como el de Three Mile Island o el de Chernobyl. En conclusión: el tema del cambio climático ha estado sobre la mesa muchos años pero llega el momento de asustar a la población ante la inminencia de la tragedia que según indican, está por llegar.
Hace tiempo sigo a quien era un estudiante de doctorado y que ahora, ya graduado, sabe de cambio climático. He aquí lo que dice sobre el reporte presentado hace unos días al respecto y que los medios han hecho un caso de alarma:
Si tienen el cuidado de ver el video con atención, verán que las cosas no son tan graves. Sí, parece ser que hay que pensar en tomar acciones para evitar problemas mayores y repito, esto es responsabilidad de los gobiernos y no de los ciudadanos. Las personas no pueden hacer mucho por sí mismas para cambiar muchos eventos. Pongo un ejemplo: la capa de ozono, producto de los fluorocarbonos. Pues bien, los gobiernos empezaron a implementar políticas más severas para impedir los aerosoles, los cuales se usaban casi indiscriminadamente en sinfín de productos como desodorantes, por ejemplo. Esto ha hecho que la capa de ozono ya no sea el problema que se había planteado hace muchos años, pero la solución no está en las personas sino en las naciones.
Así las cosas
