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Saturday, May 15, 2021

El "Ventaneando" político de todos los días


En la televisión mexicana hay un programa de televisión que -hasta donde recuerdo- lleva más de 20 años al aire. Se trata de "Ventaneando", un programa de chismes de los famosos, que dirige Paty Chapoy y que, por alguna razón, es ya incluso un programa "emblemático" de la televisora del Ajusco, TV Azteca,

Y es cierto que hay una mala opinión generalizada sobre el chismorreo, el cual es trivial y vulgar y que además, no contribuye en nada en nuestro acontecer cotidiano. Y así nos enteramos de los problemas maritales del actor de telenovelas X con su ahora ex-pareja Y, o cómo el abuelo de una cantante hacía tocamientos dudosos a su nieta de cinco años. En fin, este chismorreo está en boca de mucha gente y además, hay publicaciones semanales que venden cientos de miles de ejemplares con estas noticias, lo que demuestra el interés del ser humano por el chisme.

Pero para Yuval Noah Harari, escritor de la popular obra "Homo Sapiens", el chismorreo es bueno en general y además, es parte de las capacidades lingüísticas que nos permitieron el poder compartir información con otros seres humanos. De acuerdo a Harari, “Homo sapiens es ante todo un animal social. La cooperación social es nuestra clave para la supervivencia y la reproducción. No basta con que algunos hombres y mujeres sepan el paradero de los leones y los bisontes. Para ellos es más importante saber quién de su tropilla odia a quién, quién duerme con quién, quién es honesto y quién es un tramposo”.

Pues bien, quizás esto pueda explicarnos lo que pasa con el Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, cuyo mayor interés es hablar todos los días en sus mañaneras, sobre toda clase de temas, sin tomar en cuenta -desde luego- lo que realmente importa, la administración de este país en general. De eso AMLO no habla. Más bien su diatriba mañanera trata de descalificar a sus oponentes, reales y ficticios, en donde piensa, están en contra de la transformación de México, porque todos son corruptos (excepto él y sus colaboradores). Y entonces el presidente, que debería ocuparse de cuestiones trascendentes (la economía del país, los servicios de salud, el manejo de la pandemia, el aeropuerto, el petróleo, la salud financiera, entre otros), hace lo contrario, se ocupa de pelearse con todos los que no opinan como él. Una mañana sí y otra también (frase que al propío AMLO le encanta decir), descalifica al periódico Reforma, por ser de lops "conservadores", que quieren regresar al viejo régimen. O bien, se enfrasca en una cantidad de insultos contra Loret de Mola y Brozo, pues estos periodistas cada semana ponen todas las decisiones de AMLO en la picota. Y así se puede seguir contra Claudio X González, que casi lo acusa de planear un golpe de Estado, etcétera.

Todo esto, que a todas luces es intrascendente, porque el presidente de un país no podrá jamás tener a todos contentos, es el pan de cada día. Así entonces, no hablemos de los problemas de las medicinas contra el cáncer que no llegan, o del terrible accidente del Metro en donde murieron 26 personas. No, hablemos de lo que le dijo Diego Fernández de Ceballos en una carta a la que el mandatario no hizo el mínimo caso y es más, se burló del panista. Eso es lo que le parece trascendente al muñeco intolerante de Palacio Nacional.

Pero López Obrador no entiende que su coro de lambiscones es sólo eso, un conjunto que aplaude cuanta babosada dice el señor en sus mañaneras (o cuando toma un micrófono). Ese grupito de incondicionales, así como hoy le aplauden, cuando se vaya lo van a abuchear. AMLO no se da cuenta de eso porque vive ensimismado en su vanidad de presidente. Se siente el segundo mejor presidente de México, después de Benito Juárez, y se siente el más atacado de todos los tiempos. Pero todo está en su cabecita llena de ignorancia e ineptitud. AMLO no se da cuenta que el puesto le queda grande pero nos dice "gobernar es muy fácil", otro ejemplo más de que no está entendiendo nada.

Pero en el fondo hay algo que reconocerle: su lamentable astucia, si así puede llamársele a su show mañanero, el cual sólo trata de distraer al "pueblo bueno" de la realidad del país, le funciona. López Obrador sabe que los medios hablarán de sus dislates, de sus peleas con los periodistas, y eso es el distractor perfecto a una realidad que no nos está gustando, en donde tenemos un sinfín de problemas como país y un idiota en la silla presidencial. AMLO no sabe lo que es gobernar. Y eso -aunque me temo que me repetiré- ya lo dije. López Obrador pudo haberse preparado para llegar a ser presidente, tuvo al menos 12 años. Lo que vemos es un ignorante que juega a la presidencia en términos mediáticos, pero que dista mucho de precisamente gobernar un país como el nuestro.