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Monday, November 19, 2018
El Gran Fin y la ética del mexicano
Cada fin de año se organiza un evento que llaman "el gran fin", en donde por tres o cuatro días los comercios -se supone- harán rebajas monumentales en beneficio de los consumidores, alentando así al movimiento económico. Hay siempre sospechas sobre los comerciantes, que suben artificialmente los productos unas semanas antes para después ponerlos a precios "de oferta" cuando en realidad estos eran los precios originales de venta. Lo que es cierto es que la derrama económica de los consumidores es evidente y en estos días del buen fin se han visto abarrotadas tiendas y comercios de todo tipo, en donde parece ser que literalmente, regalan las cosas.
Sin embargo, todo esto ha llevado de pronto a notas curiosas, como ésta, en donde en un negocio ubicado en Cancún, alguien etiquetó unas televisiones así: "$8.990 pesos", y como esto en matemáticas es menos de 9 pesos, los consumidores quisieron llevarse televisiones inteligentes de unos 9 mil pesos en menos de 9 pesos cada una.
La PROFECO intervino para que el precio que se había puesto en dichas televisiones fuese respetado, pues es la ley, y después de incómodas discusiones y molestias de la tienda como de los consumidores, tuvieron que ceder los del comercio y vendieron unas 26 televisiones a 9 pesos.
La anécdota habla de algunas situaciones interesantes: es claro que el precio de la televisión estaba mal y que el comercio que etiqueta mal un producto debe respetar el precio que puso aunque esté equivocado. Sin embargo, es muy evidente el error y quiero creer quien tiene una mínima ética podría entender que la tienda erró. Sin embargo, ante la posibilidad de hacerse de un beneficio por tan poco, los quejosos sienten que están en su derecho de llevarse televisiones regaladas por un error tipográfico.
Yo sé que más de uno dirá que hicieron bien, que es error de la tienda, que en este capitalismo salvaje, así como nos cobran que paguen sus errores, etcétera, pero sigo pensando que más allá de eso hay algo que se llama educación, que nos enseñan a desde niños (y no hablo de la escuela), en donde nos enseñan qué está bien y qué está mal.
Recuerdo lo que me dijo un amigo por Internet. Creo vive o vivía en Alemania y con su mujer nacida en dicho país. Mi amigo se encontró un reloj en el piso y llegó contento a su casa diciéndole a su mujer del hallazgo. Ella lo primero que hizo fue preguntarle por qué no lo regresó... En su defensa mi amigo dijo que lo encontró tirado. Ella entonces le dijo: "Pero es que no es tuyo".
Me parece que como sociedad no iremos muy lejos con estas actitudes. Mientras no haya la ética, tanto de los comercios como de los consumidores, este tipo de "anécdotas" nos pueden parecer hasta simpáticas, cuando en realidad pienso que quienes se aprovecharon de este error, tienen una ética lamentable.
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Wednesday, September 19, 2018
Cosas que no entiendo
Recientemente fui a Playa del Carmen a dar una plática en el Planetario Sayán, dirigido por Roberto Rojo. La visita fue fenomenal. Nos trataremos muy bien y todos terminamos muy contentos. El regreso, sin embargo, tuvo algunos detalles, uno de ellos fue que por ser 16 de septiembre, cerraron el aeropuerto de las CDMX por 5 horas, de las 9 am a las 2 pm. Así, nuestro vuelo se retrasó unos 50 minutos. Nada grave quizás, pero finalmente ¿qué necesidad del gobierno de hacer esto?
Pero más allá de esto, en el vuelo de la empresa "Volaris", que es una línea aérea de bajo costo, ya no sirven el mínimo refrigerio . Ni cacahuates, ni refrescos ni jugos. ¡Nada! Y realmente no entiendo la razón. Digamos que para ahorrarse costos la empresa de aviones decide no dar comida. Muy bien, que no dé nada y listo, total es un vuelo corto. Con eso se ahorran toda la logística de los alimentos en los aviones. Pero lo curioso es que en el avión puedes comprar diversos alimentos y bebidas y se pagan dentro del avión. Más aún, Volaris "vende" dentro del avión asientos "Premium"(que son un poco más amplios), por trescientos pesos. Todo esto me parece lamentable pues por una parte, las aeromozas se convierten en "tenderos" pero a 20 mil pies y por otra parte, no se evita la logística de la comida en el avión.
Más aún, pienso que toda esta idea de no dar ni siquiera refrescos y un "snack" es ridícula. Vamos, mi lógica es simple: tengo un vuelo lleno (260 personas). Si les cobro 100 pesos de más en el boleto de avión le incluyo un refresco y unos cacahuates minúsculos que me salen como empresa como en 20 pesos máximo. ¿Ganancia neta? 5 veces el costo... Bueno, quitemos otros 10 pesos para quien provee a Volaris de este servicio. La cuestión es: ¿Por qué no aprovechar que se tienen 260 personas cautivas y cobrarles estas bebidas y cacahuates? Y es que además, aparte de no dar nada y querer cobrar a precios exagerados en la "tiendita en el aire", uno siente el abuso y la comercialización de todo, los asientos, un refresco, un cuernito relleno de chocolate, una sopa ramen o una baguette. Y en el fondo uno percibe que sólo importa el negocio y no la satisfacción del cliente pues total, el servicio siempre está lleno.
Otro asunto que me ha tocado vivir últimamente (se ha repetido un par de veces) es el llegar al banco (particularmente Santander), para informarme "que no hay sistema". Y entonces rematan con: "pudiese llegar en unos 10 a 15 minutos". O sea, de acuerdo al empleado del banco, aunque no haya gente en el banco y no tenga que hacer cola, debo esperarme 10 o 15 minutos al menos a ver si regresa el sistema... ¿Y si no regresa? Problema del cliente. Y de nuevo, ¿cómo se compensa al cliente? De ninguna manera y vamos, ni una disculpa. Eso me pasó en el Banco Santander que está dentro de la Tienda UNAM, frente al Instituto de Investigaciones Antropológicas. Cabe decir que si, por ejemplo, se va la luz, es la CFE la culpable -la cual tampoco hace nada en favor de sus clientes- pero en ese caso el banco no tiene manera de corregir la dificultad. Pero que falle su sistema y no haya ningún tipo de sistema de respaldo, de backup, me parece poco menos que absurdo.
Y no sé qué se pueda pedir a modo de satisfacción del cliente o en compensación por el pésimo servicio o porque se les cae el sistema pero es claro que el Banco no siente tener ninguna obligación para con los clientes. Y como nota personal apunto que en el Internet Chess Club, cuando fallan los servidores, aunque sea un par de horas, los administradores compensan a los usuarios con una semana gratuita en este club virtual de ajedrez. Y esto finalmente es entender que los negocios funcionan precisamente por la existencia de los clientes y no es buena idea no tenerlos contentos.
En fin, dos ejemplos de cómo se le trata a los consumidores en México. Lo dejo para el registro.
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Thursday, October 20, 2011
Llegó un paquete de Kellogg's
Hoy en la mañana, mientras daba clases en la UNAM, llegó un paquete de Kellogg's (ver arriba). Quien atendió mi queja me dijo que me mandaría producto, quizá como una cortesía. Llego a la casa y veo una enorme caja y me dije a mí mismo: "vaya, hasta que sirve de algo reclamar".
Ya cuando tomé la caja, me di cuenta que llena, lo que es decir "llena", no estaba. La abrí entonces y esto es lo que hallé:
Una caja de Crusli, una caja con barras de chocolate all bran y pan molido. Además de un sobre:
El sobre contenía un folleto sobre el producto del pan molido y una carta, en la cual me dicen del compromiso de Kellogg's por dar un servicio de primera calidad, etc.
Click en la imagen para ampliarla
Vaya, que como una buena intención por parte de la empresa, pasa, pero la verdad, me gustaría más que aceptaran el "downsizing" y en lugar de mandarme producto, poco o mucho, bajaran el precio de las barras de acuerdo al porcentaje correspondiente de producto que han quitado.
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