"Guacamaya Leaks", el conjunto de filtraciones (que llegan a los 6 terabytes), de documentos de la Defensa Nacional, sobre el acontecer de este país, está destapando la realidad de este gobierno. Todos lo sabemos -y lo sabemos bien- que los gobiernos (en particular los nuestros), siempre han abusado del poder. La razón es simple: no hay control, son los nuevos dictadores en el país y hacen lo que se les da la gana.
Por eso, cuando llegó López Obrador, envuelto en un aura de honestidad, pensábamos que las cosas iban a cambiar. Y las cosas han cambiado pero no para mejorar sino para peor. Pongamos algunos ejemplos: la inseguridad en el país es terrible. Mueren violentamente unas 100 personas por día. Suman más de 130 mil muertos en este rubro. Hay unos 40 mil desaparecidos. Si hablamos del desabasto de medicinas, pues ahí está y a pesar de los dichos del presidente "me dejo de llamar Andrés Manuel si no se soluciona el problema del desabasto", este continúa. Y si hablamos de brincarse la ley, ahí están las decenas de denuncias y amparos contra el Tren Maya, las cuales son ignorados por la justicia en este país. Vamos, ni siquiera el Tren Maya tiene hechos los estudios de impacto ambiental.
Así las cosas, con la sorpresa de la filtración de miles de documentos, fotos y correos de la Defensa Nacional, los periodistas se han encargado de ir revelando al respetable la realidad de este país y del supuesto gobierno que se llena la boca de "honestidad valiente" entre una sarta de mentiras evidentes. Hoy leo aquí que la familia de AMLO ha viajado a diferentes países -de forma privada- con personal militar de apoyo.
El 18 de enero del 2020 se da cuenta de un viaje a Houston de Beatriz Gutiérrez y su hijo, a la "casa gris" del hijo mayor de López Obrador, en donde se hizo acompañar a la "no primera dama" (porque de acuerdo a AMLO y a su esposa, ese cargo no existe), de los siguientes militares: teniente coronel Marco Antonio Palomares Sánchez, el capitán primero de infantería Aldo César González Bobadilla y la Subteniente Nancy Aglae Jiménez Serrano, en labores de ayudantía, mientras que el mayor de infantería Carlos Tiburcio Zárate Priss, viajó como escolta, y la Mayor Tania Carolina García Martínez fue como servicio médico.
Miren qué lindo. Los militares cuidan y hasta servicio médico les incluyen cuando viajan. Todo -desde luego- con cargo al erario. Y sí, alguien dirá: "bueno, es que son parte de la familia del presidente y no podemos arriesgar a que les pase algo". De acuerdo, pero este particular viaje es para fines PRIVADOS. Así que no se puede justificar el acompañamiento de cinco militares para cuidar a la esposa del presidente y su hijo. Pero más aún, cuando el presidente López Obrador aseguró que no incurriría en las mismas prácticas que sus antecesores (por ejemplo, Peña Nieto), ni se gastaría dinero público en actividades privadas. Pues ahí está la verdad del asunto. López Obrador es el mentiroso que dice contínuamente que no es. Ahí están los documentos filtrados.
Hay más viajes etiquetados como privados, por los integrantes de la familia de López Obrador pero qué más da. Ya quedó claro que este gobierno, como los anteriores, se paga todos sus lujos y dislates con el "sagrado" dinero del Pueblo, ese ente fantasmal que de acuerdo a AMLO es sabio.
Seguramente a esta información, cuando le pregunten en la mañanera al presidente, dirá que es falso, a pesar que dijo antes que el hackeo era verdadero y que los documentos filtrados eran reales. Cuando no le conviene entonces simplemente dice que esos reportajes solamente son politiquería, que son ataques de los conservadores y que por supuesto, son falsos.
Yo ahora me pregunto, ¿con qué autoridad moral puede hablar el mentiroso de Palacio Nacional?
