Con la tragedia, en donde han muerto hasta ahora 23 personas y con un saldo de más de 70 heridos, se ha evidenciado lo mal que se hacen a nivel gubernamental las cosas. Según las informaciones de hoy, todas las líneas eran revisadas constantemente, día tras día... Pues bien, de nada sirvió eso ante el colapso de la estructura que generó la tragedia. Y es que hoy pueden decir misa, pero la realidad es que se perdieron vidas humanas y se mostró que algo hay podrido en Dinamarca. Se suponje que la ingeniería mexicana -nos han dicho- es de las mejores del mundo, pero esta vez falló y bueno, ahí stán los resultados.
La gobernadora de la Ciudad, Claudia Sheinbaum, ha tenido que lidiar desde hace tiempo con un sinfín de dificultades, creadas por fallas increíbles, como cuando hubo un problema con una planta de energía de electricidad precisamente para el Metro, que dejó varado por semanas tres líneas del indispensable transporte colectivo. Ahora la línea 12 sufre este accidente y las autoridades, empezando por la Sheinbaum, tiene que salir a decir que se dará toda la información, que se conocerán los peritajes, que habrá trannsparencia, que se llegará hasta LAs últimas consecuencias, etcétera. Puros lugares comunes porque no hay como siempre certeza en que se vaya a saber algo.
El asunto es que lo que ocurre no es por un accidente terrible, sino parte de lo de siempre, de un país que no sirve, de un país en donde las autoridades hacen las cosas mal, ya sea a propósito (permitiendo usar materiales de menor calidad para ahorrarse costos o robarse estos como excedentes) o bien, por simple desconocimiento o negligencia gracias al popular "ahí se va", muy mexicano y muy mediocre. Y así tenemos gasolinas de pésima calidad, desabasto de medicinas porque en este gobierno -como todo es corrupto menos el gobierno- simplemente no se adquieren. O bien, vacunas que dicen se han comprado pero que por alguna razón no llegan en los plazos que deberían llegar pero que las autoridades explican y justifican en todo momento.
Así pues, este accidente es el reflejo de lo mal hechotes que somos como país. Soportamos una cantidad de candidatos a puestos populares que son francamente impresentables. Aceptamos 500 diputados que son ejemplo de ignorancia, prepotencia y actitud lamebotas del gobierno en turno. Porque al final esos son nuestros representantes, esos son los que guían muchas de las actividades que nos rigen en el país. Con todo esto, no sé de qué nos quejamos, si permitimos que toda clase de cretinos dirijan este país. Y es por eso que este país no sirve (la frase es de Guil Russek)
