Oscar ya creció (tiene 25 años) y se ha convertido en un fuerte jugador. Tiene cinco normas de Maestro Internacional. Una norma es algo así como uno de los méritos que se requieren para obtener el título mencionado de Maestro Internacional, sancionado por la Federación Internacional de Ajedrez. Una norma se da logrando un puntaje determinado de acuerdo a la fuerza del torneo. Por ejemplo, en una justa de un rating promedio de 2500 puntos Elo, probablemente quien quiera obtener la norma de maestro internacional, tenga que hacer un 64% de los puntos para que se le otorgue este mérito (no tengo las cifras exactas a la mano, pero más o menos ése debe ser el porcentaje). Esto hay que repetirlo en tres ocasiones, además de llegar a tener 2400 puntos Elo (al menos en algún momento).
Pero curiosamente, Oscar es solamente Maestro FIDE (el título anterior, de menos nivel que el de Maestro Internacional). La razón es simple: la Federación Mexicana de Ajedrez ha omitido hacer el trámite para que el joven ajedrecista se le otorgue el pergamino, el cual se ha ganado a pulso.
Vía Facebook "hablé" con Hugo Arroyo, Árbitro Internacional, quien me dijo que propondría el título de Oscar para el congreso de la FIDE (Federación Internacional de Ajedrez, por sus siglas en francés), que se llevará a cabo a fines de marzo. Como acontece en estos casos, la FENAMAC (nuestra federación mexicana), dirigida por Raúl Hernández, debería moverse para precisamente cumplir con la tarea encomendada: ser representante ante el organismo internacional de ajedrez y ayudar a que los ajedrecistas mexicanos obtengan los títulos correspondientes a la brevedad. Pero eso no ocurre. Raúl Hernández se quiso reelegir por otros cuatro años y su gestión frente al ajedrez mexicano ha sido penosa. Sus grandes planes promocionales nomás se quedaron en el papel. En México es tal la desidia del funcionario que simplemente no hay clubes en donde jugar, no hay motivación, ni ayuda federativa, para impulsar nuestro juego. Obviamente ayudar a Oscar, o a cualquier otro ajedrecista a que se le dé el título ganado, pues simplemente ni pinta.
Raúl Hernández estará aún preocupado por cómo hará para seguirle sacando dinero a los niños avalados que van a competir al extranjero. Antes les cobraba por una miserable carta, en donde decía que la FENAMAC avalaba su participación en un evento internacional, la cantidad de 2000 pesotes, además de que el acompañante del niño que jugara tenía que pagar otros mil pesos, por quién sabe qué registro. Ahora se supone desaparecieron esas cuotas, pero como parece ser que para Raúl Hernández la FENAMAC es un modus vivendi, entonces solamente se preocupa por su ingreso y no por cumplir con sus obligaciones federativas.
Así las cosas hasta el momento. Veamos cuándo Raúl Hernández hace su tarea. El siguiente paso, desde luego, es denunciarlo ante las autoridades deportivas del país. Espero no tener que pasar a esa instancia.
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(*) En la foto puede verse a Oscar (a la izquierda), analizando una posición con el Maestro Internacional Guil Russek
