Es casi del conocimiento popular que un evento en particular siempre tiene al menos dos versiones. Si en dicho evento alguien sale beneficiado, habrá una versión de -precisamente- el que logró el beneficio. En cambio, si alguien resultó afectado adversamente, tendrá su propia versión de los hechos. Y esto es quizás lo que ocurre desde que se inauguró el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), el cual busca ser una obra emblemática de este gobierno de la 4T.
El día de la inauguración, el 21 de marzo de este año, con la entrada de la primavera y además, siendo fecha del natalicio de Benito Juárez, el presidente de este país fue hasta el nuevo aeropuerto a recibir la obra y según entiendo, echarla a andar. Hubo demasiada gente. Las malas lenguas dicen que hubo acarreados al por mayor y que incluso, la mayoría de ellos era los propios militares y familiares de estos, los que construyeron el aeropuerto.
Entre discursos grandilocuentes, entre frases como "misión cumplida" o "esta es la esencia de este gobierno de la 4T", se inauguró el AIFA indicando Lóper Obrador que la obra estaba terminada. Costó 74 mil millones de pesos, a pesar de que Loret y otros "detractores", indican que el precio se elevó un 53% más en el presupuesto, amén de no licitar nada y adjudicar todos los contratos.
¿Pero está terminada la obra? Aparentemente no. Muchos youtubers, influencers, periodistas de diversos medios, han documentado que difícilmente puede decirse que es una obra concluida. Muchos baños no funcionan. Hay agua para los mingitorios y excusados pero no para lavarse las manos. No hay restaurantes (aparte de un Starbucks) y otros servicios son inexistentes. No hay tiendas en general y de una centena de espacios comerciales disponibles, la inmensa mayoría está sin ocuparse.
A un par de días de la inauguración, el AIFA parece pueblo fantasma, que da servicio a unas 2 mil personas por día y desde luego, los críticos de la 4T indican que el costo es finalmente gigantesco comparado con la cantidad de personas que lo usan. Para colmo, hoy al menos, como no hay personal civil de aerolíneas, los militares se encargan de todo, de maletas, mover sillas, limpieza y lo que haga falta. Hay además un número indeterminado de problemas estructurales como falta de luz, gas, agua, etcétera. La tienda de Duty Free no tiene siquiera cortinas para cerrar en algún momento.
A todo esto, en la inauguración hubo este folklore mexicano, como una señora que vendía tlayudas en el piso. Como no hay restaurantes y mucha gente tenía hambre, pues le compraban a la señora sus productos. ¿Y eso es de clase mundial? ¿Un aeropuerto donde los vendedores ambulantes se pueden poner en el piso y vender tlayudas, camisetas del militar Felipe Ángeles o libros de AMLO? Pues eso pasó y fue registrado por estos periodistas que están en todo. ¿Y que dijo AMLO? Pues que los críticos son clasistas por criticar a la mujer que vendía tlayudas. Y entonces sacó su retahíla de insultos contra los conservadores, los cuales bla bla bla... como siempre dice.
Y bueno, hay tres aerolíneas que ya trabajan en Santa Lucía: VivaAerobús, Volaris y una líneas aérea de Venezuela, supuestamente. Pero el aeropuerto no está certificado por ningún organismo internacional y por ende, eso de ser "aeropuerto internacional" es en realidad una falacia. A lo más puede hacer viajes locales en el territorio nacional.
Pero AMLO dice que todos los dichos en contra de su obra emblemática son falsos. El aeropuerto es uno de los mejores del mundo, construido en tiempo récord (aunque la mitad de las cosas no funcionen), amén de que está lejísimos de las Ciudad de México, pero como dijo AMLO, los pudientes pueden tomar un taxi aéreo y los lleva en 15 minutos al AIFA. Bromas aparte, creo que la cabeza del ejecutivo no está ya entiendiendo nada.
La realidad es que el AIFA dista de ser lo que el gobierno prometió. Entiendo que todas las obras entregadas tienen pequeños problemas, pero esto parece que es mucho más grave. Fue tal vez la necesidad de cumplir con la fecha prometida pra mostrar lo maravillosa que es la 4T. Pero citando al expresidente Calderón "Haiga como haiga sido", la realidad es que el AIFA es por lo pronto, una porquería.