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Monday, April 04, 2016
Otra virtud desestimada de la piratería
El software fue el primer "objeto" que fue susceptible de ser pirateado. El hecho de que duplicar una pieza de software (a través de algún programa para este propósito), generara una copia exacta del original, hizo que de inmediato alguien pensara que bien podría pasar a sus amigos o incluso venderles, copias de un original, iniciando así una cadena de piratería. La velocidad de la tecnología fue siempre más rápida que el de las leyes y por ende, siempre lo legal estuvo más de un paso atrás de los avances en este rubro.
Las empresas de software hicieron muchas cosas para evitar ser pirateados. Se iniciaron esquemas de protección contra copia, desde los más simples hasta los más complejos y sofisticados. Sin embargo, a la par se crearon programas para copiar lo "incopiable", bajo la premisa de que si la computadora podía leer un disco, debía haber manera de duplicarlo. Y entonces de nuevo, las empresas de software crearon discos con marcas físicas, que no podían ser reproducidas, o "dongles", pequeños dispositivos que se conectaban en algún puerto de la computadora y que evidentemente, no se podían duplicar por cualquiera. Pero de nuevo, ante este artilugio, los piratas lograron parchar los programas para que no leyeran la protección física del disco o bien, para brincarse cuando el software iba a la rutina de revisar el dongle correspondiente.
Pero hubo otras empresas que decidieron tomar otro camino. Por ejemplo, la compañía original Borland, que por mucho tiempo se dedicó a hacer compiladores muy rápidos, tenía la política de no proteger su software. Sus compiladores costaban unos 50 dólares y tal vez por ello, se vendieron millones de veces. Y seguro tuvieron mucha piratería, pero quizás la política de "es mejor vender mucho de algo, aunque nos pirateen miles", pareció ser un buen "modelo de negocios", si es aplicable la expresión.
La piratería en muchos casos ha sido un asunto de amigos, de compartir, y es por eso que ningún esquema de protección de software ha funcionado, porque en mucha medida va contra lo que la gente hace. Es en realidad simple: si llega un amigo a tu casa y ve un programa que usas, le gusta, y te lo pide, a ti no te cuesta nada hacerle una copia. Difícilmente hallarás un argumento como: "no te puedo copiar el disco, es ilegal". No se puede ir contra los usos y costumbres de los seres humanos y es por ello que todos los sistemas anti-piratería tienden a fallar.
Y es que en el fondo hay un elemento de la piratería que parece haberse olvidado: si mucha gente usa un programa determinado, probablemente mucha gente a la postre lo compre por razones varias: tal vez porque entre a trabajar en un despacho donde ese software requiere de ser legalmente comprado, o bien, porque fiscalmente es importante estar con la ley, etcétera. Es decir, un programa muy pirateado implica que mucha gente lo usa y eso hace que sea popular, y al ser popular, hay más probabilidades de que las personas en algún momento decidan comprarlo, y en ocasiones porque no quieren caer en la ilegalidad o porque ya ganan lo suficiente para hacerse del software original, etcétera. Razones puede haber muchas.
Pero en este camino de tener muchas personas que usan un programa pirateado, ahí radica la posibilidad de tener éxito en el negocio del software. Un programa que usa poca gente probablemente tampoco tendrá muchas ventas. En alguna medida estamos hablando a algo parecido al esquema que usan los 'spammers'. Mandan millones de correos con anuncios de diferentes bienes y servicios que ofrecen. Si un 1% de esos millones les compran, ya fue negocio.
Una vez platiqué con Kim Kokkonen, un programador de Turbo Pascal (con una empresa llamada TurboPower, ya desaparecida), que después hizo algunas herramientas en Delphi y Kylix. Le comenté que todas sus bibliotecas de funciones para Turbo Pascal tenían mucho código que otros podrían decir que era de ellos. Me contestó con algo así como: "no creo, los programadores son gente en general leal y confiable".
Por todo lo anterior, de nuevo creo que hay que revalorar el esquema de quienes piratean software. Las compañías que hoy en día hacen programas, cansadas del pirateo y de decir que pierden dinero (aunque en realidad dejan de ganar), han establecido ahora esquemas para usar el software en la modalidad de renta: ¿quieres usar Photoshop? Págale a Adobe unos 30 dólares al mes y entonces tendrás acceso a un programa que siempre usa la última versión. Buena idea para Adobe, el fabricante del software, pero eso significa que jamás el software es tuyo. ¿Dejas de pagar? Deja de funcionar.
Y sí, probablemente reduzcan la gente que usa ilegalmente su software, pero habrán perdido mucha gente que en algún momento podría pensar en adquirir el software original. Es una cuestión simple de volumen. Mientras más gente use un programa habrá más probabilidades de que muchas de esas personas decidan eventualmente adquirir el software que usan. En mi opinión, estas empresas que buscan limitar a toda costa la piratería, salen perdiendo a la larga.
Sunday, November 16, 2014
Los nuevos modelos de negocios
Cuando la computadora personal se empezó a convertir en una máquina tan necesaria como el teléfono, los creadores de programas, las empresas que hacían aplicaciones, software, empezaron a proliferar y una naciente carrera en desarrollo de software se empezó a afianzar. e pronto, los programadores podían empezar a vivir de escribir código. De hecho, algunos programas requerían de grupos de trabajo enormes y los paquetes de software que hacían, que tenían muchísimas capacidades y opciones, se empezaron a vender a precios que podían llegar a 3000 dólares o más (por ejemplo, aquellos que tenían que ver con las animaciones tridimensionales, como 3d Studio).
Y tuvimos la suerte de ver estos mercados proliferar. Uno iba a la tienda en donde se vendían computadoras y había una enorme cantidad de software, el cual venía en atractivas cajas. Los precios oscilaban desde unas decenas de dólares hasta los complejos paquetes de 500 dólares (por ejemplo, Photoshop), hasta aquellos que ya rayaban en cierta especialización para usarlos. Fueron muchos años de este modelo de negocios.
Con la proliferación de las computadoras para casa y negocios, para la computadora casera, en Windows surgió el problema de los virus y salieron todo tipo de soluciones. Aquí, quienes estaban en este nicho, vendían sus paquetes de software y con el tiempo y el afianzamiento de Internet para las mayorías, podían cargar la base de datos de los virus existentes y mantenerlas actualizadas. Con esta idea llegó la de cobrar una cuota anual para mantener el antivirus actualizado.
Pero llegó Apple con su iPhone y con un modelo nuevo de negocios: la tienda de aplicaciones "app store", en donde uno podía hacerse de cualquier aplicación para el teléfono por menos de una decena de dólares en general. Sí, hay programas muy costosos para el iPhone/iPad/iPod, pero la mayoría no pasa de 15 dólares y creo que estoy exagerando. La virtud de la tienda de Apple es que no había que ir a una tienda física a comprar el producto de nuestro interés. Era mucho más fácil. Uno daba de alta la tarjeta de crédito y seleccionaba desde el iPhone la o las apps que nos interesaban y se descargaban automáticamente en el teléfono. Desaparecieron así las cajas de software y si van a cualquier tienda que venda computadoras, hallará que prácticamente la sección de software ha desaparecido.
Este modelo de negocios es interesante porque reduce los costos de la producción de software. No se necesita imprimir manuales ni tener un diseñador que haga una caja ilustrando las bondades del producto, Uno compra el software y si es necesario acaso, puede leer el manual como un archivo en PDF, por ejemplo. Cabe decir que en el caso de Apple la tienda virtual está controlada por ellos mismos y así se aseguran (o eso pretenden) una ganancia por cada app que se venda. Los teléfonos de Apple están atados a esta tienda virtual y si queremos usar otras, hay que hacer Jailbreak, es decir, eliminar la restricción que Apple ha impuesto. Se puede hacer pero hay que saber cómo se hace. Y como lo que hace la mano la hace la tras, empezaron a surgir otrar tiendas virtuales y Android tomó el ejemplo siendo menos restrictivo. Microsoft inició el mismo camino y ya tiene tienda virtual para Windows Phone y para Windows 8. Habrá que ver cómo estas últimas acciones del gigante de las ventanas son tomadas por el público.
Pero se siguen inventando nuevos modelos de negocios. Uno de los más exitosos y probablemente el secreto del éxito financiero es el que usa Telmex. La empresa telefónicas tiene una renta fija de millones de teléfonos residenciales a una cuota de unos 200 pesos por mes. Si hay 10 millones de teléfonos en las casas de este país, sólo eso implica 200 x 10 millones... Unos 2 mil millones de pesos por mes sin tener que hacer mucho, pues la infraestructura está ya puesta desde hace años y desde luego, siendo renovada porque las cosas no duran para siempre. Y este modelo precisamente lo están adoptando Adobe y Microsoft. Por ejemplo, uno puede descargar la suite de Adobe y usarla gratuitamente por un mes, pero después de esto, hay que pagarles unos 50 dólares por mes para seguirla usando. Digamos que nos obligan a pagar una renta. No compramos el software y ahora sí, nos licencian su uso por el tiempo que lo requiramos. Si mañana ya no necesitamos usar cualquiera de estos productos de Adobe, simplemente dejamos de pagar y el sistema nos deshabilita de poderlo usar.
Microsoft, por su parte, nos ha vendido N versiones de por ejemplo, su suite de oficina. MsOffice es un producto muy usado y cada cierto tiempo salen nuevas versiones. Vamos, hasta hicieron un procesador de palabras para niños en algún momento, que no es otra cosa que un Office personalizado para un nicho de mercado. Sin embargo ahora, con el acceso a Internet, Microsoft tiene Office 365 que corre desde la nube y copia de alguna manera la idea de rentar el tiempo que usas una aplicación. Por unos 80 pesos al mes puedes usar Office 365. De nuevo, no compras más el producto, te lo rentan y eso a la larga es una idea interesante para tener ingresos contínuos. Y sí, siempre se tiene la última versión accesible pero, seamos francos, ¿quién necesita más cosas de las que ya usa en Word, por ejemplo?
Hoy encuentro hallo que un programa para desarrollar código en Pascal con Objetos (Delphi), llamado AppMethod, ha decidido seguir el mismo camino. Cuesta unos 300 dólares por año (25 dólares por mes), pero solamente para desarrollar en una sola plataforma, Android, iOS, WP8 o Mac OS X. Si se quiere tener todas las plataformas, la renta anual es de unos 1300 dólares, aproximadamente. Y si lo pensamos, el programa no es tuyo. Yo muchas veces paso meses sin necesidad de programar nada. Y si compro alguno de estos paquetes, encuentro que cada día de la renta que estoy pagando y que no utilizo, significa perder dinero, ¿no?
Son modelos de negocios y me imagino que la industria está atenta sobre lo que mejor funciona. La idea es monetizar a Internet. Y para que vean a lo que me refiero, YouTube ya ha hecho algo normal que antes de un video ponga un anuncio, el cual puede cancelarse a los cinco segundos. Sí, pero ya me ha tocado ver videos que a la mitad del mismo, de nuevo, insertan otro video con un anuncio... Y sí, lo sé, es gratis, pero quizás ya se están pasando en este sentido, ¿o tampoco?
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