No han pasado tres años del mandato de López Obrador y ya están desatadas las especulaciones sobre la sucesión presidencial. Vamos, el primero en hablar de eso ha sido el propio presidente de este país indicando que su partido (Morena), tiene un número enorme de potenciales candidatos para la silla presidencial. Habla de Claudia Sheinbaum, Marcelo Ebrard, Juan Ramón de la Fuente, entre otros. Y eso parece hacer felices a los periodistas que van a la infausta mañanera porque tienen material fresco de la agenda que un solo hombre pone en el país cada mañana.
Curiosamente Marcelo Ebrard -ya lo sabíamos- aclaró que sí, que él quiere ser presidente de la República. Es evidente que desde antes de que llegara Morena la poder ya el exgobernador de la Ciudad de México le había hecho el ojo a la primera magistratura. Y Ebrard parecía ir con tiento. López Obrador le encargó la Secretaría de Relaciones Exteriores y Marcelito, en una pose de humildad, sólo lanzaba loas a AMLO para todo. Cuando alguien le hizo ver que el peje de presidente no parecía tener mucho, Ebrard replicó que no, que teníamos presidente. Y para hacerle más al lamebotas, Marcelo se iba a desmañanar al aeropuerto a recibir los lotes de vacunas e informar a López Obrador con un "¡Misión cumplida, presidente!". Que cada quien saque sus conclusiones.
La política mexicana es muy sui generis y Ebrard ha leído muy bien esto. Y entonces se alínea y se espera para cuando le toque. Y ahora, con este destape prematuro ya indicó sus aspiraciones, a pesar que en su sombra aparezca la silueta del Metro chocado de la línea 12, que él construyó en su momento y que por las prisas por inaugurar, le costó la vida a 26 mexicanos. Pero no pasa nada: el mexicano es de corta memoria y a la hora de las decisiones si se le nombra el sucesor del peje, todo serán aplausos y albricias. Pero ojo, porque no la tendrá fácil. Está ahí Claudia Sheinbaum que de nuevo, es la hija predilecta del peje, a la que defiende y protege. Y quizás por el antecedente del Metro, Marcelo sea descalificado si el Peje decide que su sucesor debe ser la Sheinbaum.
Es increíble que se esté haciendo futurismo tan pronto con respecto al siguiente presidente de México, pero claramente ya es un hecho de que AMLO no ha podido con el paquete. En lugar de gobernar, de resolver los problemas del país, el señor está muy ocupado mintiendo cada mañana, exponiendo a sus enemigos, reales o imaginarios, y acusando a todo aquel que le parece incómodo. Ya el peje se ha peleado con la clase media, los ha denunciado por aspiracionistas. Ha acusado a toda la prensa que no le es aplaudidora a su lamentable manera de dizque gobernar. Y diario se encarga de atizar el fuego a los supuestos conservadores, fifís, neoliberales, corruptos de toda corrupción, aunque en el fondo no pueda siquiera justificar a su gabinete de corruptos, como Bartlett, Iréndira. o sus propios familiares.
