Thursday, June 16, 2005

otra reseña de mi libro de ajedrez...

Mi buena amiga, Celina Márquez, maestra en literatura, especialista de verdad con las palabras, ha escrito esta reseña de mi libro de ajedrez, que cabe decirlo, ella lo revisó en lo que se refiere a la parte literaria, corrigiendo muchos yerros míos. Desde luego, los errores que aún quedan (ya detecté dos), son mi culpa totalmente... he aquí dicha reseña:

Manuel López Michelone y su primer libro

Celina Márquez

Hace tres años, el 17 de enero de 2002 para ser más exactos, conocí a Manuel López Michelone. En ese momento no podría vislumbrar lo que Manuel ha significado y significa en mi vida, ni tampoco podía imaginar la gran amistad y el gran cariño que le he llegado a profesar.

En un permanente aprendizaje, en estos años valiosísimos, puedo decir que he aprendido muchas cosas de él, pero sobre todo he aprendido cosas de mí misma y, nuevamente, he podido patentizar que la vida es un universo de palabras en donde se revela la esencia del Otro y en este movimiento dialéctico, uno mismo se descubre, viviendo y compartiendo con un amigo verdadero, las pequeñas y grandes cotidianidades de la vida, la esencia de las cosas, el poder del diálogo.

De los inicios de nuestra amistad recuerdo que me llamaron la atención varias cosas: su gran apasionamiento por el cómputo, el que me deslumbrara por su inteligencia, por ser un físico matemático convertido en un extraordinario lector y aún mejor escritor, así como una faceta desconocida para mí, su gran pasión por el ajedrez.

Como Manuel también es un maestro estupendo, me comentaba e instruía sobre algunas cuestiones de este campo con el cual yo no tengo mucha cercanía, sin embargo, a pesar de las lecciones magistrales, creo que jamás pude comprender bien a bien nada de este llamado juego-ciencia.

En esos meses del año en que conocí a Manuel, a mí me operarían de miopía y astigmatismo y recuerdo que ante mis múltiples temores sobre dicha intervención quirúrgica, Manuel siempre tuvo la palabra exacta, alguna anécdota simpática, constantemente estuvo conmigo y nunca me dejó sola con mis fantasmas.

En ese tiempo Manuel estaba muy ocupado en elaborar un texto sobre algo llamado “como jugar a la ciega”. Confieso que cuando me mandó sus primeros borradores yo le manifesté que era un texto ad hoc con mi situación ocular y volví a sentir mucho miedo. Tenía ante mis ojos, por primera vez, una obra que no giraba en torno a la literatura, a la poesía o al ensayo. Ante mí se encontraba un texto novedoso, impecablemente escrito y muy bien documentado, el cual leí con interés porque de una manera por demás curiosa, esas cuartillas me distrajeron, durante un buen tiempo, de pensar en cómo saldría de mi operación.

Después de algunos meses, cuando los resultados de la misma fueron un éxito total, haciendo un balance de lo que implica la vista para cualquiera de nosotros y elaborando un recuento de esos meses fatídicos de angustia e incertidumbre, me dí cuenta de lo mucho que el texto de Manuel me había ayudado a pensar en otras cosas, a aprender quizás un poco más sobre la historia del ajedrez, de las partidas, de los ajedrecistas, a ver de otra manera el tablero y a descifrar los múltiples misterios que tienen las piezas, su sentido único, su valor.

Tal vez Manuel no supiera en ese entonces que con las cuartillas que me enviaba me distraía y también me animaba: finalmente todo texto es un diálogo y yo hablaba con un texto inteligente que siempre me recibió y envolvió con su rigor, su precisión y lo más importante, un diálogo que devino en un ejercicio de la razón.

En este mes ese libro en ciernes se volvió una realidad aunque con un nombre distinto, Perfeccione su ajedrez§, bajo el sello de la editorial Selector, empresa que, cabe destacar, tiene una colección de libros con temáticas de ajedrez. El prólogo de la obra lo realizó Guil Russek, Maestro Internacional y amplio conocedor de estos temas. En dicho prólogo Russek señala: “Saber calcular jugadas mentalmente y poder visualizar posiciones sin tenerlas físicamente en el tablero, es el primer paso para desarrollar el adecuado ‘lenguaje’ ajedrecístico. Desde luego, se debe empezar con secuencias sencillas, donde la solución es encontrar mates o capturar piezas en una o dos jugadas. Con mayor práctica, la mente se va acostumbrando a ‘mover’ las piezas y a valorar las posiciones finales de cada variante de manera cada vez más eficiente. Esto equivale, en un sentido ajedrecístico, a ‘leer el futuro’ de una partida y a que nuestras decisiones inmediatas posean un buen sustento, para evitar así desagradables sorpresas cuando la posición analizada mentalmente la tengamos presente en el tablero”.

Sin ser una experta en estas cuestiones, y tal vez dejándome llevar por la subjetividad y el gran cariño que siento por Manuel, puedo afirmar que este libro está muy bien elaborado, estructurado y organizado de manera puntual, y cuidadosamente pensado para ejercitar el contenido antes aludido: jugadas de ajedrez a la ciega, en donde no se ven ni las piezas ni el tablero, las cuales se establecen como una hábil e inteligente herramienta para el logro de un mejor entrenamiento ajedrecístico.

En Perfeccione su ajedrez, Manuel López Michelone nos ofrece una breve revisión histórica de esta capacidad ajedrecística en la que destacan interesantes anécdotas de importantes ajedrecistas, así como algunos métodos relevantes (Beliavsky, Tisdall, Slótnik, entre otros), de igual forma en el capítulo “Teoría y estudios sobre el ajedrez a la ciega”, Manuel aborda de manera científica el fenómeno del ajedrez a la ciega incluyendo algunas atractivas entrevistas con maestros internacionales y grandes maestros que responden una serie de interrogantes sobre este fenómeno, como sería el caso de Alfred Binet, David Norwood y Adrián de Groot. Para finalizar, en la parte esencialmente práctica del libro, se incluyen varios ejercicios sobre visualización del tablero y las respectivas soluciones a los ejercicios planteados.

Así Perfeccione su ajedrez se convierte en el primer libro de Manuel López Michelone, en su ópera prima a la que sin duda alguna seguirán muchas otras más, ya que Manuel es un hombre inteligente que sabe, además, expresar sus ideas, experiencias y pensamientos a través de la palabra. Citaré aquí a Felipe Garrido, incansable promotor cultural quien señala: un lector se forma “de la misma manera que un jugador de dominó o de ajedrez. La lectura auténtica es un hábito placentero, es un juego –nada es más serio que un juego–. Hace falta que alguien nos inicie. Que juegue con nosotros. Que nos contagie su gusto por jugar. Que nos explique las reglas”, en este sentido creo que Manuel López Michelone no sólo nos inicia y nos hace lectores de un tema poco común, sino que nos lleva de la mano y nos invade de su gran pasión, nos enseña y contagia del significado del ajedrez, pero sobre todo, y lo más importante, nos regala parte de su maravillosa esencia en este libro.



§ López Michelone, Manuel: Perfeccione su ajedrez, México, Selector, 2005, 139 pp.

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