
Esto podría ser, sin lugar a dudas, el título de algún libro, quizás una novela. En el caso que nos ocupa, a frase se me ocurrió después de ver a una mariposa que revoloteó por largas horas en la entrada de la casa, para terminar posándose en una pared. Al día siguiente la vi totalmente inmóvil en un escalón que da a la planta baja de la casa. No se movía. Podría decir que no respiraba tampoco (pero esto no es más que una suposición mía). Finalmente hallé que la mariposa en cuestión parecía estar muerta. Soplé hacia las inmóviles alas y la mariposa se derrumbó a uno de sus costados. La mariposa, dignamente, había muerto de pie.

1 comment:
Hola Manuel:
Ojalá todos pudiésemos acabar así: de pie. Gracias por compartir esa experiencia.
Robert
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