Saturday, February 07, 2015

A la "big brother"


George Orwell escribió en 1948 una obra ya clásica, "1984", la cual trata sobre un Estado totalitario, en donde se introdujeron los conceptos del omnipresente y vigilante Gran Hermano o Hermano Mayor, de la notoria habitación 101, de la ubicua policía del Pensamiento y de la neolengua, adaptación del inglés en la que se reduce y se transforma el léxico con fines represivos, basándose en el principio de que lo que no forma parte de la lengua, no puede ser pensado. La Wikipedias indica: "La novela es una descripción analítica de los regímenes totalitarios, muy en particular del régimen stalinista. El título que se le da al gran dictador así lo sugiere: "Gran Hermano". Una alusión inequívoca a Stalin. Además se ridiculiza el derrotero político de éste ante la agresión nazi en la Segunda Guerra Mundial: Stalin pasó de ser virtual aliado de Hitler, a ser su más enconado enemigo. Y ese tremendo acto fallido pesaría sobre la credibilidad de los comunistas del mundo entero".

Pero para entender mejor esto, se trata de una novela en donde hay un gran hermano, el big brother, que lo ve todo y tiene controlado a todos los habitantes de una zona en particular. Vamos, hasta los propios ciudadanos son vigilantes, los cuales denuncian actividades sospechosas, etcétera. Una película en donde se retrata esto de una manera ingeniosa es "Brazil".

Y si hablo de esto es que el Sistema de Administración Tributario de México (SATMX), ha decidido que ahora las autoridades aeroportuarias tendrán que reportar una serie de datos de todo aquel que tome un avión, ya sea para ir a otro país (partiendo desde México) o bien, aterrice en nuestro país. Quienes viajen de México al extranjero o viceversa, sean o no contribuyentes mexicanos, sean mayores o menores de edad, funcionarios públicos, opositores, empleados, esposos, novios o amantes, todos -sin excepción- formarán parte de una base de datos que las aerolíneas proporcionarán al SAT, que incluye nombres, destinos, características del viaje y hasta el equipaje de cada pasajero.

De acuerdo a la regla 1.9.21 de las Reglas de Comercio Exterior vigentes, publicada por el SAT el 29 de diciembre del 2014:

“Para los efectos del artículo 7, primer párrafo de la ley, 5 del reglamento y de la regla 1.9.1, las empresas aéreas que transporten pasajeros del extranjero a territorio nacional o del territorio nacional al extranjero deberán transmitir electrónicamente al SAT, la siguiente información de cada pasajero:

I. Código localizador del registro (PNR). II. Fecha de reservación/expedición del boleto. III. Fecha(s) de intención de viaje. IV. Nombre(s) y primer apellido del pasajero y/o acompañantes (con misma reservación). V. Información disponible de pagos/facturación (efectivo, tarjeta de crédito u otros). V. Itinerario de viaje para PNR específico. VII. Información de código compartido (códigos de PNR asignados al pasajero, cuando el vuelo sea efectuado por una aerolínea distinta a la que efectuó la venta del boleto, conforme a los convenios de servicio entre líneas aéreas). VIII. Nombre de la agencia de viaje/agente de viaje, en su caso.

Adicionalmente, podrán transmitir los siguientes registros: I. Información de contacto disponible. II. Información disponible sobre viajero frecuente y beneficios (por ejemplo, boletos gratis, cambio de categorías, etcétera). III. Información partida/dividida (cuando la reservación abarque dos o más personas y alguno(s) de ellos cambie(n) de ruta o vuelo diferente del resto del grupo, se debe registrar el nombre e itinerario por cada código de PNR). IV. Estado del viaje del pasajero (incluye confirmaciones y registro). V. Información de registro (incluyendo el número de boleto, boletos unidireccionales y cotización automatizada de tarifas de boletaje). VI. Información de equipaje. VII. Información de asiento (incluyendo el número de asiento). VIII. Observaciones generales de información sobre servicios especiales requeridos por el pasajero. IX. Información anticipada de pasajeros recolectada (APIS). X. Información histórica sobre cambios al PNR (referente a los numerales anteriores).

La información listada en los párrafos anteriores se transmitirá 72 horas previas al despegue del avión y se actualizará dentro de las 48, 24 y ocho horas anteriores al despegue de la aeronave.

Al momento del cierre del vuelo, previo al despegue del avión, deberán transmitir electrónicamente al SAT, la siguiente información: I. Código localizador de reportes PNR, incluido en los datos de información de pasajero. II. Clave de la aerolínea. III. Número de vuelo. IV. Fecha y hora de salida. V. Fecha y hora de arribo. VI. Aeropuerto origen. VII. Aeropuerto destino. VIII. Número de asiento. IX. Información del pasajero. X. Número de maletas. XI. Registro de cada maleta. XII. Peso del equipaje. XIII. Destino. XIV. Estatus. XV. Orden en el registro. La información a que se refiere esta regla deberá transmitirse en términos de los lineamientos que para tal efecto establezca el SAT, en la página electrónica www.sat.gob.mx”.

Hasta aquí la reglamentación que pretende exigir el SAT. Vamos a pensar que de esta manera las autoridades pueden tener más control sobre una serie de personas que posiblemente viajen con sospechosa frecuencia a otros países y que quizás merezcan ser investigados por crímenes (del tipo que gusten y manden). La realidad es que esta medida es francamente absurda porque la cantidad de información que pretenden tener es por una parte fuera de toda inteligencia (¿número de asiento?, por ejemplo), y por otra parte, puede ser una base de datos inmanejable, porque día a día miles y miles de personas viajan en este país al extranjero y llegan muchas personas a nuestra tierra. Vamos, ¿para qué el SAT quiere saber qué menor de edad viajó? ¿Y en qué asiento viajó? Suena ridículo mantener esa información que en mi opinión, parece bastante irrelevante.

Y los remito a un proyecto de trabajo de hace muchos años. Unos ingenieros querían que hiciésemos un programa de precios unitarios, que se usa en general en construcciones. En una de las juntas nos pidieron todo tipo de reportes. Algunos de ellos podían constar de cientos de hojas. En una de mis intervenciones les dije que debíamos buscar resumir y hacer más precisas los reportes, porque muchas veces se mandan imprimir cientos de hojas para que después alguien revise quizás la última hoja y diga: "salió bien". El proyecto nunca se concretó, pero lo que aquí importa es la lección que quiero sugerir: "un gran reporte, de muchísimas hojas, no necesariamente es mejor. Incluso, es más costoso y en ocasiones solamente nos obliga a guardar más y más papel".

Regresando al SAT, creo que las intenciones tras la medida quizás sean buenas para controlar lo que busquen controlar, pero atrás de las peticiones de información caen en el peor de los ridículos. A nadie en el fondo le va a interesar en qué asiento volaste si es que deciden investigarte por haber viajado en alguna ocasión a Estados Unidos, por ejemplo, o si requieres ayuda especial, o si el equipaje que llevas es adecuado o pagaste sobrepeso. Ya las aerolíneas revisan a los pasajeros sobre las pertenencias que llevan, por lo que de nuevo, ¿reportar esto de verdad es importante?

Yo puedo no entender por qué el SAT plantea estas medidas. ¿No sería interesante que explicarán las razones de las mismas? ¿O qupe sigue? ¿Un Estado con visos orwellianos?

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