Wednesday, February 25, 2015

Egocentrismo e impunidad


Dice La Jornada: Al cumplir hoy 79 años la Confederación de Trabajadores de México (CTM), el dirigente de esta central, Joaquín Gamboa Pascoe, develó su propia estatua en este recinto. El sindicalista recordó a Fidel Velázquez y sostuvo que “en la CTM vivimos con nuestros muertos, no los olvidamos, sabemos lo que les debemos...”.

A punto de las lágrimas, el octogenario dirigente sostuvo que los trabajadores que pertenecen a esta central no han salido a invadir y “ensuciar las calles como otros gremios. No hemos pagado a otros para que incentiven el desorden”, se le ha apostado al diálogo “y hemos comprendido cuando los empresarios han estado en situaciones difíciles porque no somos enemigos”.

En el recinto de la CTM acompañaron al dirigente los representantes seccionales de todo el país, su comité ejecutivo y los presidentes de todas las comisiones de esta central, quienes hacían fila para retratarse con la estatua.


Y al enterarme de esta noticia no me queda más que darme cuenta que este país no tiene remedio, al menos a mediano y corto plazo. Que un dirigente de uno de los sindicatos otrora más poderosos de este país (cuando estaba Fidel Velázquez) devele su propia estatua habla de cómo la clase política piensa y actúa en México.


Y no es el único caso. Si mal mo recuerdo a la productora de Televisa, Carla Estrada, le hicieron una estatua que desde luego, ella fue a develar, en no solamente un acto de egocentrismo vergonzoso, sino sin siquiera pensar que las estatuas es para recordar a los hombre sy mujeres importantes de nuestro mundo, no para quien hace telenovelas.

Desde luego estos casos no son únicos. El periodista Fernando del Rincón contaba en su programa de TV en Estados Unidos, que fue a cenar a un restaurante en Miami con su mujer y una pareja de amigos, pero que coincidió dos horas después con la llegada de nuestra primera dama, Angélica Rivera, que se apersonó en dicho restaurante con un comité de personas, inlcuyendo niños. El asunto parece ser que se puso difícil porque los escoltas de nuestra primerísima dama veían a todos los demás comensales con recelo. Fue probablemente un momento largo, incómodo, porque me imagino que estos escoltas tenían órdenes de que nadie se acercara ni siquiera a la Sra. Rivera, no fuera que quisiesen atentar contra ella. Qué sé yo. El caso es que incluso al salir del restaurante, al periodista le pidieron su celular para ver si no tenía fotos de Angeliquita, como si eso fuese un delito. En este caso lo grave es la prepotencia, pero más grave aún que ocurrió en Estados Unidos, porque bueno, aquí sabemos que los "guaruras" van en coches negros con tumbaburros y hay de aquel que no los deje pasar. La seguridad de quien estén cuidando les permite -seguro piensan- pasar por encima de todos.



¿Pero qué tiene que ver el develar una estatua y el caso del restaurante en Miami? Mucho, son dos caras de una misma moneda llamada impunidad. Los ricos, los que tienen, los que mueven todo con dinero, creen que pueden brincarse todas las trancas. Porque "poderoso caballero es don dinero", como puso Quevedo en un estupendo poema.

Los episodios de la Rivera y de Gamboa Pascoe son interesantes porque es claro que esos personajes ya ni siquiera son conscientes de su actuar. Miren lo que dijo Blaise Pascal: "Si no actúas como piensas, vas a terminar pensando como actúas".

1 comment:

Juan Llaca said...

Así pasa en México. Es como en la película de Madagascar, no se si la tercera. Skyper, líder de los pinguinos da la orden de fabricar un avión de oro macizo. entonces el pinguino ingeniero le dice que pesaría demasiado, que algo así no puede volar. Skyper le dice; - somos ricos !, la física no aplica en nosotros -....