Friday, November 04, 2016

Los tramposos del sexenio


Hace unos sexenios, cuando estaban por terminar, salían a la luz algunos de los escándalos de uno que otro personaje de la política de ese entonces. Y lo que pasaba es que esto se convertía en el chivo expiatorio del sexenio en cuestión y el malandrín del momento era detenido, humillado públicamente, catalogado de inmediato como culpable y listo, el sexenio de ese presidente en cuestión quedaba a salvo pues el maloso del momento ya había sido detenido y castigado apropiadamente.

Pero ahora las cosas han cambiado. Cuando la pirámide política empezó a ensancharse y políticos de medio pelo empezaron a tener más acceso a los dineros públicos, se desató la barbarie y la corrupción gubernamental. Hoy hablamos de Javier Duarte (alias "Javidú"), que en Veracruz parece que se ha robado unos 35 mil millones de pesos, más lo que se acumule esta semana en las investigaciones. Lo genial del asunto es que Javier Duarte fue a un noticiero mañanero a decir que se separaba del cargo para enfrentar el sinfín de las acusaciones sin fundamento. De hecho, quedó pendiente un debate con el siguiente gobernador de Veracruz, que está a punto de entrar al poder, para hacerse la semana siguiente de las declaraciones televisivas de Duarte, pero esta confrontación no se pudo dar. Javidú huyó y no se sabe dónde está, aunque probablemente el gobierno sí sepa donde se encuentra y "lo atraparán" cuando mejor convenga políticamente.



Está en Chihuahua otro Duarte, con nombre de pila César, quien tiene todo el dinero del mundo y que se dice que enfrentará las acusaciones sobre enriquecimiento ilícito. Entre las maravillas de este otro Duarte es que cuando trabajaba de vendedor de coches hacía unos 800 mil dólares por mes vendiendo automóviles, vamos, que siempre tuvo dinero y que lo que tiene -dice el señor- es bien habido.

Y hay más pillos: Padrés es otro gobernador que está dado a la fuga. No hay duda que los miles de millones de pesos es un botín jugoso y que cuando se tiene poder pues se tiene la capacidad de "lavar" cada vez mayores cantidades. Y quizás estos nefastos personajes piensen que si van a robar, que sea a manos llenas, porque sino, no tiene chiste o no vale la pena.

Un punto aquí es que si estos delincuentes como cabezas de sus gobiernos han robado lo que han querido, ¿qué podríamos decir de Peña Nieto? ¿O a poco él es una blanca palomita? Pero vayamos más lejos: ¿De verdad alguien puede robarse miles de millones? ¿Es que no hay manera que la autoridad se entere de ello? ¿Es que acaso esas cantidades son en papel moneda y no en transacciones bancarias? ¿Cuántos camiones o tráilers se requerirán para llevarse tanto dinero? ¿No se supone que por eso hay todo tipo de controles por parte del gobierno, por ejemplo, obligar muchas veces a emitir cheques (por parte de particulares) que tenga la leyenda "Para abono en cuenta del beneficiario"? ¿Y si el gobierno tiene control sobre todo el sistema bancario, cómo es que estos delincuentes se llevan tantos y tantos millones?



Lo que queda claro es que ser político parece dejar mucho dinero. En este país mucha gente no gana ni 8000 pesos al mes pero por ejemplo, Ricardo Anaya, el presidente del PAN gana 48 mil pesos pero tiene a su familia viviendo en los Estados Unidos. Ya Anaya salió a defenderse públicamente diciendo que tiene negocios que renta que le dejan 300 mil pesos, mas los 48000 pesos que gana él y 50 mil de su mujer, su ingreso constante, al mes, es de unos 400 mil pesos. En serio ¿cómo le hacen para vivir con esa soltura económica?

Un país en donde el tener dinero implica sospechar inmediatamente de esa persona significa que es un país enfermo. Los políticos han destruido a México y ya en este camino, nada parece importarles. Hace años decía que el país es inviable. Hoy puedo declarar esto como una "verdad histórica".

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