Wednesday, January 03, 2018

Cuando la riqueza es vergonzosa


Dice el escritor español Noel Clarasó (1899-1985): "Algo habrá de malo en la riqueza cuando a todo el mundo le da vergüenza confesar que la tiene". Y me parece que este tema toca a la política mexicana, en donde todo aquel que se dedique a la misma, termina con mucho dinero y en ocasiones acusado de enriquecimiento ilícito (antes se decía "enriquecimiento inexplicable", pero claramente es explicable en cuanto que puede decirse que se hizo millonario de forma ilegal).

Y ahora le tocó a Miguel Angel Yunes, quien es el gobernador de Veracruz, y que en una reunión parecía tener en su muñeca un reloj Richard Mille, que cuesta la friolera de 6 millones de pesos (unos 280 mil euros, aproximadamente). En el video que puede verse más abajo



se ve a Yunes con un reloj el cual, ciertos internautas dijeron que se trataba de una pieza de seis millones de pesos y de la marca Richard Mille. El Universal publicó eso. En el video puede verse que eventualmente el gobernador se quita el reloj debajo de la mesa y se lo guarda en el bolsillo izquierdo del chaleco. Es decir, no se lo quitó frente a todos, sino que lo hizo de manera muy poco notable bajo la mesa.



Yunes aclaró en conferencia de prensa que es falso lo que dijo el Universal. Y dijo que demandaría por daño moral al periódico. Pero lamentablemente el gobernador de Veracruz miente cuando indica que se quitó el reloj a la vista de todos. Eso no es cierto como lo puede constatar todo aquel que vea el video. Más aún, a mí me llama la atención que el Sr. Yunes no tenga los pantalones para decir que el reloj que se compró le costó 200 mil pesos y que en su lugar, quizás para no escandalizar con esa cifra, diga que costó 30 veces menos que lo que dijo el Universal. Y es que con las cifras podemos decir las verdades a medias que se nos antojen. Para ejemplo basta aquel que dice que algo cuesta 99.95 pesos, lo cual es una cifra que es prácticamente 100 pesos, pero que esos cinco centavos de diferencia para llegar a la centena tienen ese efecto psicológico de que estamos comprando algo menor a 100 pesos, aunque en el fondo, cuando lo adquirimos, vemos que nos regresan 5 centavos y entonces entendemos el truco.

El problema, más allá si el cretino de Yunes se compró o no un reloj de semejante precio, habla del considerable hartazgo de la sociedad mexicana ante los excesos y abusos de la clase política de este país. La gente está harta de los aumentos a las gasolinas, a la tortilla, al transporte, a la canasta básica, etcétera, mientras que unos pocos, la clase política de este bananero país, se da sueldazos en las cámaras de diputados y senadores, o viven en "casas blancas" que simplemente mantenerlas significa el equivalente al salario mínimo de cientos de personas, por decir lo menos.

Todos los excesos terminan siendo absurdos. Este país está agarrado de unos pocos alfileres que supuestamente nos hacen creer que hay instituciones y que los "bad hombres" como diría Trump, tendrán su castigo. Pero la realidad choca contra estos cuentos gubernamentales. Y si no me creen, observen la cantidad de gobernadores que se robaron cuanto pudieron y que están prófugos. Eso habla que hay algo podrido y no en Dinamarca, sino en nuestro país tricolor.

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