Tuesday, June 23, 2020

De sismos y epidemias



El escenario que vivimos desde hace unos cuatro meses fue realmente inesperado. Nos cayó la epidemia de covid-19 y entramos a la cuarentena. Tenemos expertos epidemiólogos en el gobierno, nos han dicho, que saben lo que hacen. El subsecretario de salud, el Dr. Hugo López Gatell tiene precisamente un doctorado en ese tema y es en mucha medida el artífice de todas estas medidas de la "sana distancia", del sacar a la gente del ámbito social para evitar contagios, etcétera.

Curiosamente la llegada de la epidemia no sorprendió, porque cuando ésta llegó, ya España e Italia sufrían miles de muertos por un mal manejo inicial de la epidemia. De acuerdo a lo que nos han mostrado en las tantas diapositivas que a diario nos enseñan en la conferencia sobre la pandemia, en Europa el problema está cediendo y al escribir esto, es el continente americano el que tiene el 55% de la epidemia activa.

López Gatell y el Dr. Alomía, quien hace el reporte diario de lo que pasa con la epidemia en México, nos ha mostrado ya casi de manera rutinaria que los muertos se siguen incrementando y curiosamente, rechazan que las cantidades de fallecidos por día sea tan alta, sobrepasando las mil unidades. Dicen ellos que lo que pasa es que son fallecimientos pasados que hasta ahora se reportan, pero que nunca se han pasado de 350 muertos por día. Bonita manera de justificar  lo injustificable.

Pero López Gatell lo sabe bien -y lo ha dicho- no se puede tener perpetuamente el confinamiento de la población  y más en un país en donde hay mucha gente que vive al día. Entonces, hay que reactivar la economía, buscando minimizar los riesgos porque no se puede, repito, seguir teniendo cerrado a todo México. Pero desde luego, como epidemiólogo lo que quisiera es que la gente se mantuviera en casa, y sigue llamando a esto, aunque ya su jornada nacional de la sana distancia acabó el 1 de junio (aunque en la CDMX la continuaron 15 días más).

La argumentación de aplanar la curva fue precisamente la razón del confinamiento, porque de no haber intervenido, no habría podido haber atención médica suficiente. Y entonces, ante la realidad de un sistema de salud mexicano abandonado, lamentable, con mil vicios, se decide poner en cuarentena la población para que no lleguen todos los contagiados inmediatamente. Pero López Gatell después nos informa que la cantidad de infectados, a la larga, será igual que en una epidemia corta, pero que habremos paliado el problema porque la atención médica estaría garantizada.

Potr otra parte, el presidente que tenemos, López Obrador, decidió ya ir de gira olvidándose todas las recomendaciones y además, diciendo públicamente al respetable que salga a la fonda, al museo, al restaurante, al parque, porque hay que dejar el miedo, contraviniendo lo que diariamente dice el Dr. López Gatell. No ayuda en nada esta serie de mensajes contradictorios, pero eso parece no importarle a AMLO, que vive en un mundo absolutamente apartado de la realidad, sin saber -además- lo mínimo de economía, buscando hacer sus megaproyectos como el tren maya, o la refinería de dos bocas o el aeropuerto de Santa Lucía.

Y si todo esto fuera poco, nos cayó un sismo que afectó a Oaxaca principalmente pero que tuvo algunos efectos menores en la ciudad de México. Y entonces vimos al presidente hablar por teléfono celular en un par de videos (uno en su oficina, otro fuera de ella), en donde mostraba como gran actor un gesto preocupado, y tomando notas en una hoja sobre lo que le informaban del movimiento telúrico. Francamente lamentable, porque cree que actuando co cara de proecupación hace la diferencia y se muestra como un gran presidente. Lo que hizo, el hablar con alguien para que le informara lo que supimos momentos después del evento por Twitter y Facebook, me hace creer que de verdad López Obrador está perdiendo la capacidad para lidiar con un país como México en las circunstancias actuales.

Y que conste, hay acciones que me gustaron, como convertir la casa presidencial en centro cultural, que es el único que recuerdo en estos momentos como en favor de la ciudadanía. Sin embargo, muchísimas acciones, verbigracia la famosa rifa del avión presidencial, la carta que le mandó Twitter pero que no supo que decía porque estaba en inglés, la defensa a ultranza de Bartlett y ahora de Ackerman y mujer, que entre otros personajes de la vida pública, generan millones, tienen 6 a 24 casas compradas pero son impolutos. Vamos, el mensaje es claro: váyase a trabajar al gobierno porque sino, estará condenado a ser clase pobre alta (la clase media la están desapareciendo). Yo no entiendo como alguien puede tener el descaro de poner en su declaración que gana poco menos de dos millones de pesos por su trabajo en el gobierno y 13 millones más de rentas que tiene. En serio, el hampa a todo lo que da en la 4T que, supuestamente, no permitiría estos abusos y a estos ladrones.

Esa es la situación actual en mi país. López Gatell dice que la epidemia puede terminar en octubre, aunque ya veo venir que sus predicciones, de las que hace alarde por tener grandes matemáticos a su servicio, fallan un día sí y otro también, y no dudo ya de que cambie la fecha tentativa de una disminución de la epidemia ya sostenido y final. Y por otra parte, el panorama en la educación se ve complicado. Por ejemplo, el siguiente semestre en la Facultad de Ciencias de la UNAM, al menos, será en línea. Nada de clases presenciales y si bien nos va, eso ocurrirá hasta el semestre que inicie en febrero del 2021.

Vamos a ver qué pasa con el peje. Yo no creo que el país aguante mucho más tantos yerros en la economía. El Peje mintió (está documentado), sobre que no subiría la gasolina. Mintió cuando dijo que no subirían los impuestos cuando ya hay un impuesto más a pagar por usar servicios digitales (aunque nos digan que ya existía pero que no se había puesto en la práctica, lo que es una manera de decir, ahora pagarás más pero no subimos los impuestos).

Ya hablaremos en la medida que se vayan presentando las cosas.

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