El PRI, en esta elección, compró muchos votos, no sé cuantos, pero es claro que realizó un acto que está fuera de la ley y por ende, hizo trampa y por eso simplemente, debería ser descalificado de la contienda (incluyendo a su muñeco de papel, Peña Nieto).
La compra de votos se hizo evidente cuando salió a la luz pública que el PRI había dado tarjetas de monedero electrónico de Soriana a quienes votaran por su candidato. Videgaray y demás voceros del partido tricolor han negado todo e incluso, un vocero de la empresa Soriana, ha dicho que no tienen detectado un alto volumen de venta de tarjetas de monedero electrónico en ningún momento en particular, por lo que todo es simplemente falso.
Uno o más de uno mienten. Hay montones de evidencias que parecen demostrar que el PRI ha pagado cientos de millones de pesos repartiendo estas tarjetas para comprar votos, lo cual es simplemente una aberración de la elección.
Este hecho sería suficiente -sino para descalificar a Peña Nieto- descalificar la elección. No es posible que se lucre con el voto. No se puede creer que en este siglo 21 aún el PRI quiera hacerse del poder con estas triquiñuelas. La reflexión sería algo como esto: si el PRI está dispuesto a dar esas millonarias cantidades para ganar la votación, ¿qué legalidad podemos esperar del PRI si se hace del poder?
Ahí lo dejo a la reflexión.
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(*) La foto que ilustra este artículo muestra a López Obrador junto con cientos de tarjetas de Soriana que los "beneficiados" han llevado a la casa de campaña del tabasqueño.

