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Tuesday, October 28, 2014

De concursos fraudulentos: la realidad


Los concursos, promociones, sorteos, que se hagan en este país, o en cualquier otro país decente, están sancionados por las autoridades locales. Por ejemplo, aquí la Secretaría de Gobernación da un permiso a las empresas o particulares que quieren promover un concurso, sorteo o rifa pública. Haqy ciertas reglas que se contemplan para otorgar el permiso. Por ejemplo, Gobernación no exige pero apela a que si los premios son viajes, se den para centros turísticos del territorio nacional. Es decir, prefieren que los ganadores vayan a Cancún que a Disneylandia, por ejemplo. Igualmente, entre las reglas existentes, los premios se tienen que dar. No se vale que queden desiertos (a menos que haya alguna claúsula específica en la naturaleza de un concurso particular). Si por alguna razón los premios no se entregan, pasan a ser propiedad de Gobernación, al menos para el caso de México.

Las regulaciones de los concursos -al menos en México- permiten protegernos de alguna manera de promociones falsas o fraudulentas. Uno puede, si un concurso tiene permiso de Gobernación, reclamar si considera que las cosas no han sido justas o de acuerdo a las bases. Les recuerdo mi caso con Nestlé y la empresa de mercadotecnia que organizó una promoción fallida, por ejemplo.

Pues bien, hace unos días hablé de un fraudulento concurso en Facebook, en donde supuestamente darían de regalo a los usuarios de esta red social 170 iPhones. Había que dar "me gusta" y compartir el enlace no sé cuantas veces para así poder concursar. Hoy se supone, era el concurso de los iPhones, promovido en Internet. Entré a la página de Facebook de estos personajes en donde se decía que había ya una lista de ganadores, seleccionados al azar y daban el enlace. Entonces entré a dicha liga esperando hallar una lista con 170 nombres, pero no. Lo que hay es una imagen con fotos del iPhone, sus características y con una caja de diálogo en donde me piden que dé mi nombre en Facebook para ver si soy un ganador de esta promoción. ¿Por qué no ponen la lista de nombre? ¿Por qué hay que darles información? Curioso en cualquier caso.

Como todo huele mal, puse cualquier nombre, "Jorge Pérez"... ¡Y oh, prodigio! me gané un iPhone. Desde luego, no se puede pasar de esta ventana. Y los enlaces piden que uno dé su número de teléfono celular para descargar contenido (apps). Todo es ilegal, ruin, nefasto, que demuestra que hay gente que no tiene la mínima ética y es capaz de engañar -y seguir engañando- para hacerse de los datos de terceros. Probablemente los que hayan puesto su nombre en la caja de diálogo tendrán entonces que aguantar una andanada de propaganda no solicitada a sus cuentas de Facebook.

El punto es pues ganar o no ganar en un concurso, sino el abuso de la buena fe de las personas. El punto es que los defraudadores quedan sin castigo alguno. No hay dirección, teléfono, razón social, nada. Son unos farsantes de los cuales nadie puede enorgullecerse. Lamentable de principio a fin.

Wednesday, January 22, 2014

De spam y engaños


Todos los días en mi correo recibo una cantidad no muy grande de spam. Evidentemente son los mismos de siempre. Me ofrecen medicamentos para todo tipo de enfermedades o padecimientos, me piden que abra alguno de los correos porque tienen información importantísima. Otros me dicen que debo ver el video que me envían porque es casi de vida o muerte. En ocasiones me avisan en mi correo que mi cita con el dentista ya está lista, lo cual me sorprende de la modernidad de quien atiende mis dientes, porque no usa el correo jamás para confirmar cita alguna, pero en fin.

Obviamente, cuando empieza una temporada, por ejemplo la navideña, entonces el spam es sobre juguetes, sobre cartas a Santa, sobre regalos que se me ofrecen gratis quién sabe a cuenta de qué artes. No faltan las veces que me he ganado millonarios premios en euros, pero que no he reclamado porque sospecho de una organización, que entrega tantos miles de miles de euros, no tenga siquiera un dominio y use cuenta de hotmail o gmail.

Ahora los spammers me atacan continuamente, para que llene una supuesta encuesta de Amazon y me lleve así unos 50 dólares (o 100), en un cupón que amablemente me ofrece el gigante de las ventas de los libros en línea. Claramente ni es Amazon el que promueve esa idea y no es cierto que hay una oferta de 5o o 100 dólares gratis para los que habitualmente consumimos libros de esta tienda virtual. Todo es un ridículo truco que se cae por evidente nomás de abrir la página.

Lo que me llama la atención en todos estos casos es la necedad y la consistencia y disciplina para mandarme diariamente, el mismo mensaje de una encuesta falsa. Eso sólo habla de que es un robot que manda miles y miles de correos por día a ver quién cae en el engaño. Pero el problema en el fondo no es el spam, sino el afán de engañar. Quienes han producido ese correo falso saben que están engañando, no es una cuestión de un error o de algo que se le salió de las manos, no. Buscan engañar a los internautas. Eventualmente buscarán sacarle dinero a la gente, -quiero creer- porque no logro entender a ciencia cierta qué buscan con estas falsas encuestas.

Lo mismo pasa con los que hacen phising. Es clarísimo el fraude. Quieren sacarle a la gente sus números de tarjetas de crédito para después hacer cargos con ellas. Es un robo, son delincuentes los que así actúan pero la autoridad en este sentido no hace nada. Eso sí, no intercambies un archivo mp3 que ya te acusarán de ser el más terrible de los piratas, pero si se trata de engañar abiertamente, parece que se vale. Y entonces hay que luchar contra iniciativas como SOPA y PIPA y los gobiernos buscan controlar todas las comunicaciones que pasan por los servidores de los proveedores de Internet porque todos somos potencialmente seres perversos que queremos violar los derechos de autor. Pero contra todos estos spams fraudulentos, contra todos estos esquemas de phising, no hay una sola propuesta, una sola iniciativa.

Me queda claro, el mundo está de cabeza.