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Wednesday, June 29, 2016
La desgracia de poder publicar para el mundo
Internet es sin duda uno de los grandes logros de los últimos treinta años. La red de redes nos ha permitido saber mucho más de todo. La información —literalmente— está en la yema de los dedos. Gracias a los buscadores y a que muchos millones de personas han alimentado la web, se tiene información de casi cualquier tema. Es tal la cantidad de información que podemos consultar en Internet que tenemos que ser selectivos.
Por otra parte, tenemos las redes sociales, que en mi opinión no hacen mucho en términos reales pero hacen ruido. Son esos revolucionarios de sillón que quieren arreglar el mundo dando “Me gusta” o retuiteando cualquier publicación interesante para ellos. Pero el hecho real es que no se movilizan. Son todopoderosos desde el teclado y así como le aplauden a alguien, denostan a otro nada más porque se les antoja.
Umberto Eco ya dijo que la desgracia de Internet es que se les ha dotado de voz a una legión de imbéciles, y creo que en muchos casos no le falta razón: hoy, por ejemplo, leo que supuestamente llegó a México un grupo de médicos británicos con la intención de operar gratuitamente a niños con labio leporino. Tienen 71 niños ya inscritos pero requieren 135 sino no operan a nadie. ¿Y eso por qué? Me preguntaba. Pues bien, ya alguien me dijo que es una noticia falsa.
Pero no es la única: ¿Cuántas veces hemos visto campañas de dar “Me gusta” porque Facebook donará por cada clic un centavo a un niño que está muriendo de cáncer. Por supuesto ya a estas alturas nadie cree en eso, pero de pronto se rehace la nota y se le da un giro. No faltará quien la re-publique “sólo por si acaso”, sin investigar nada, nada más porque está en su honorable derecho de publicar lo que se le antoje.
Hoy de nuevo, en otro ejemplo, me llegó la carta de una señora que quiere donarme 9.8 millones de dólares. Cuenta una larga historia que no leí y termina con un “Dios te bendiga”. Ya sabemos que esas cartas son falsas.
¿Por qué me mandaría alguien que ni me conoce una misiva diciéndome que tiene millones de dólares para donármelos? Si yo tuviese esa cantidad y estuviese en ese caso fatal de que me voy a morir de cáncer terminal, ¿haría una carta y se la mandaría a una dirección de correo de alguien que ni conozco? ¿Por qué sigue funcionando ese fraude? (si no fuese así ya habría desaparecido).
La razón me parece evidente: cuando hay mucho dinero, la gente pierde su capacidad de pensar y entra la avaricia, el hacerse de algo a cambio de nada, etcétera. Porque seamos, francos, esas cartas en donde regalan a manos llenas millones de dólares no pueden ser ciertas.
Y si regresamos a las redes sociales, he visto fotos de unos chavos bocabajo, sin ropa, con personal armado que los está vigilando. Y entonces el pie de foto dice algo como esto: “Una foto de los 43 estudiantes de Ayotzinapa antes de que los mataran. Circúlenla porque la quieren censurar”.
Pues bien, una investigación por Internet te mostrará que esa foto es de una institución correccional de un estado del país y que no tiene nada que ver con los 43 desaparecidos. Pero la cosa es que con el argumento de que quieren censurar dicha publicación, no falta quien la copie o replique en su muro “por no dejar”, aunque no investigue nada.
Otra más es el video de un supuesto “ángel”, el cual es filmado por una cámara de seguridad que está puesta en un crucero. De pronto viene un camión que va a atropellar a alguien y algo pasa, aparece un brillo y de repente el que iba a ser atropellado está a salvo y un personaje habla con él, quién sabe que le dice y se va, como si fuese un héroe anónimo.
Para hacer el video más realista, se presenta éste con su código de tiempo, como si de verdad se tratara de una grabación en una calle. Pero si se investiga un poquito, rápidamente se sabrá la verdad: no hay tal ángel. Es el anuncio de una serie de TV oriental.
Y si vamos al correo electrónico, diario recibo spam con mensajes de gente que me dice que me manda un archivo adjunto que le pedí. Ni les pedí nada y el adjunto es un virus, un troyano, las dos cosas inclusive. En serio, ¿en qué está pensando la gente?
Me remitiré al pasado: antes, publicar en un medio significaba pasar un un catálogo de personas que veían si lo publicable valía la pena. Si era una noticia espectacular, se tenían que dar las fuentes, es decir, había que hacer una investigación mínimamente seria porque en el publicar estaba en juego un poco la seriedad de quien publicaba.
Pero ya esos tiempos pasaron y ahora, lamentablemente, hay que lidiar con mucha información valiosa, escondida muchas veces en información que es poco confiable, que busca ver si te sacan dinero o alguna clase de ventaja.
Y como en Internet podemos ser relativamente anónimos, entonces somos capaces de muchas cosas que en la vida normal no haríamos. La vida virtual da para eso y más, pero para mí, es una desgracia que seamos tan poco inteligentes y de verdad abusemos de estos servicios que antes fueron un sueño para pasadas generaciones.
Así las cosas.
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Friday, July 11, 2014
¿En qué piensan lo spammers?
Yo supondría que el correo no deseado, el spam, tendría que haber disminuido ya a estas alturas del cómputo y de la tecnología que vivimos. La razón me parecía obvia, por una parte, los clientes de correo son cada vez más sofisticados y ya filtran muchos mensajes que son sin duda spam. Por otra parte, ya la gente está más educada en el tema, o al menos suponía eso yo, y entonces eliminaría de inmediato, sin siquiera abrir esos mensajes por mera curiosidad. Lo interesante es que el correo chatarra sigue llegando por montones. Deshabilité los filtros para ver qué clase de correos basura me llegaban y en un día típico uno puede tener unos 200 mensajes o más, con el 95% al menos de spam puro.
Pero ¿en qué piensa el spammer cuando manda correos así? Primero en que tiene que poner en el título de su mensaje algo que llame la atención y apele al menos a la curiosidad del receptor a abrir el mensaje. Y encuentro que la mayoría de los mensajes actuales de spam que recibo ponen en su título que ya Google, Facebook o Yahoo, me han aceptado para trabajar con ellos, por unos 90 mil dólares al año. Claramente esto es mentira y si nos atrevemos a seguir el enlace que se nos indica, es probable que acabemos en un sitio donde venden medicinas como el viagra por correo. No hay de hecho ser muy inteligente para saber que Google, Yahoo o Facebook no pueden tener en sus planes contratarme cuando ni siquiera he pedido trabajar con ellos. Pero eso no les importa. Los spammers mienten sin ningún remordimiento.
Una vez que ya el spammer tiene el título de su correo, pondrá un texto lleno de enlaces sugestivos. Uno de ellos, el enlace para aceptar la contratación de Yahoo, Google o Facebook, o bien, en algunos casos, el mensaje de spam me ofrece el último iPhone o el Samsung Galaxy quién sabe qué versión de manera gratuita. Pero bueno, hay que ser muy ingenuos para pensar que hay algo gratis en este mundo. Aún así, mucha gente sigue dando click a estos mensajes en sus vanas esperanzas de hacerse de ese oscuro objeto del deseo que es un iPad o un iPhone.
Curiosamente, hay más tipos de correo spam. En ellos se nos advierte que hay información de nosotros en la red que nos deja mal parados, en una mala situación, ¡hay alguien que públicamente habla mal de mí! Por supuesto que esto es falso porque los spammers les mandan a millones de personas el mismo mensaje. El punto es que el spammer piensa que ya gana algo si el receptor abre al menos su mensaje. Por cierto, en un afán de evitar los filtros, algunos mensajes chatarra contienen un par de párrafos con un conjunto de palabras de diversos temas y con ello, impedir que los filtros bayesianos bloqueén este tipo de mensajes.
Un correo chatarra que se sigue repitiendo es la carta de una señora que vive en África y que se muere, pero que vio nuestro correo y nos deja chorrocientos mil millones de panchólares. Por supuesto que esto es otra versión del penoso fraude nigeriano, que quiero creer ya nadie en su sano juicio puede creer. Pero la verdad no sé, a lo mejor estoy sobreestimando a la raza humana.
Pero todo esto me parece francamente idiota. Porque miren: me llega un mensaje de spam y me doy cuenta (al abrirlo) que sí lo es. Lo borro y punto. ¿Es que acaso hay estadísticas fíables que indiquen que un mensaje chatarra, al ser abierto, tiene más posibilidades de vendernos algo? Yo francamente dudo que existan siquiera este tipo de estadísticas.
Como sea, el spam parece que se quedará por el resto del Internet y de los siglos. Los mercachifles en todos los años y en cualquier país, suelen tener una nula ética o al menos -en su mayoría- esta ética simplemente no funciona como los seres humanos pensamos. Yo creo que esa idea de que se pueden seguir vendiendo cosas mandando correo spam es cada vez más obsoleta. Cuando los spammers se den cuenta que ya no venden, buscarán otra alternativa y dejarán de molestarnos con este tipo de correos que satura la red de redes y que la mayoría de las veces termina en la papelera de los usuarios. Mientras tanto, estos spammers buscarán entender cuáles son las necesidades primigenias de quien está en Internet: un nuevo teléfono inteligente, una tablet más poderosa que ninguna, un trabajo de ensueño en las empresas de tecnología más famosas o bien, esa necesidad única del ser humano de cerrar toda el razonamiento cuando un extraño les ofrece no sé cuantos millones de euros o dólares y además, creerles que puede ser verdad.
Wednesday, January 22, 2014
De spam y engaños
Todos los días en mi correo recibo una cantidad no muy grande de spam. Evidentemente son los mismos de siempre. Me ofrecen medicamentos para todo tipo de enfermedades o padecimientos, me piden que abra alguno de los correos porque tienen información importantísima. Otros me dicen que debo ver el video que me envían porque es casi de vida o muerte. En ocasiones me avisan en mi correo que mi cita con el dentista ya está lista, lo cual me sorprende de la modernidad de quien atiende mis dientes, porque no usa el correo jamás para confirmar cita alguna, pero en fin.
Obviamente, cuando empieza una temporada, por ejemplo la navideña, entonces el spam es sobre juguetes, sobre cartas a Santa, sobre regalos que se me ofrecen gratis quién sabe a cuenta de qué artes. No faltan las veces que me he ganado millonarios premios en euros, pero que no he reclamado porque sospecho de una organización, que entrega tantos miles de miles de euros, no tenga siquiera un dominio y use cuenta de hotmail o gmail.
Ahora los spammers me atacan continuamente, para que llene una supuesta encuesta de Amazon y me lleve así unos 50 dólares (o 100), en un cupón que amablemente me ofrece el gigante de las ventas de los libros en línea. Claramente ni es Amazon el que promueve esa idea y no es cierto que hay una oferta de 5o o 100 dólares gratis para los que habitualmente consumimos libros de esta tienda virtual. Todo es un ridículo truco que se cae por evidente nomás de abrir la página.
Lo que me llama la atención en todos estos casos es la necedad y la consistencia y disciplina para mandarme diariamente, el mismo mensaje de una encuesta falsa. Eso sólo habla de que es un robot que manda miles y miles de correos por día a ver quién cae en el engaño. Pero el problema en el fondo no es el spam, sino el afán de engañar. Quienes han producido ese correo falso saben que están engañando, no es una cuestión de un error o de algo que se le salió de las manos, no. Buscan engañar a los internautas. Eventualmente buscarán sacarle dinero a la gente, -quiero creer- porque no logro entender a ciencia cierta qué buscan con estas falsas encuestas.
Lo mismo pasa con los que hacen phising. Es clarísimo el fraude. Quieren sacarle a la gente sus números de tarjetas de crédito para después hacer cargos con ellas. Es un robo, son delincuentes los que así actúan pero la autoridad en este sentido no hace nada. Eso sí, no intercambies un archivo mp3 que ya te acusarán de ser el más terrible de los piratas, pero si se trata de engañar abiertamente, parece que se vale. Y entonces hay que luchar contra iniciativas como SOPA y PIPA y los gobiernos buscan controlar todas las comunicaciones que pasan por los servidores de los proveedores de Internet porque todos somos potencialmente seres perversos que queremos violar los derechos de autor. Pero contra todos estos spams fraudulentos, contra todos estos esquemas de phising, no hay una sola propuesta, una sola iniciativa.
Me queda claro, el mundo está de cabeza.
Thursday, November 24, 2011
Imagen Pública ¿colegio de gran clase?
Aquí, en este blog -hace poco- publiqué un artículo en contestación a lo que escribió el Sr. Víctor Gordoa al respecto de los toros y la defensa de la "fiesta brava". Le mandé un correo al mencionado señor indicándole que daba contestación a su artículo periodístico. Él, por supuesto, no me contestó, pero no me extraña. En realidad, en los términos más simplistas, no hay manera de defender la barbarie que significan las corridas de toros. Hasta ahí las cosas y me olvidé del asunto.
Pero hoy recibo un correo, que empieza con el siguiente título:
Se te abrirán muchas puertas. SER CONSULTOR EN IMAGEN PÚBLICA.
y el correo dice lo siguiente:
Buenas tardes,
Le comentamos que estamos en cierre de inscripciones para el ingreso de Maestría en Ingeniería en Imagen Pública.
¿Sabe todo lo que puede hacer cuando estudie IMAGEN PÚBLICA?
Nos es de mucho interés explicarle a profundidad el plan de estudios así como conocer sus intereses en particular para ofrecerle lo que usted necesita. Nos ponemos a su disposición para darle una cita informativa y ampliemos la visión sobre la especialidad y el gran campo de aplicación de la misma. Si así lo desea favor de comunicarse al Colegio al xx.xx.xx.xx. o xxxxx.xxx.xx.xx extensión xxx.
Le comentamos que estamos en cierre de inscripciones para el ingreso de Maestría en Ingeniería en Imagen Pública.
¿Sabe todo lo que puede hacer cuando estudie IMAGEN PÚBLICA?
Nos es de mucho interés explicarle a profundidad el plan de estudios así como conocer sus intereses en particular para ofrecerle lo que usted necesita. Nos ponemos a su disposición para darle una cita informativa y ampliemos la visión sobre la especialidad y el gran campo de aplicación de la misma. Si así lo desea favor de comunicarse al Colegio al xx.xx.xx.xx. o xxxxx.xxx.xx.xx extensión xxx.
Contamos con becas desde un 5% hasta un 40%, solicitándolas desde el segundo trimestre.
Para conocer más acerca de Imagen Pública le recomendamos que visite:
(vienen aquí una serie de enlaces que omito, porque no pienso darles la mínima publicidad)
Colegio de Consultores en Imagen Pública.
Colima número 56, colonia Roma Norte.
Delegación Cuauhtémoc, 06700
México, D.F.
Con el mensaje vienen adjuntos tres documentos para que vea las "maestrías" que imparten y además, una solicitud de inscripción a los cursos en formato de Excel.
La verdad es que este Colegio de Consultores de Imagen Pública, cuyo rector es precisamente el Sr. Víctor Gordoa, no tiene la mínima ética y si se dedican a crear una imagen pública, es claro que con su correo spam, chatarra, no solicitado, simplemente muestran la peor de las imágenes públicas.¿Así querrán hacerse de clientes? ¿el correo spam será una de las primeras lecciones del curso de maestría? ¿Éste es el colegio de gran clase? ¿De verdad?
Les escribí quejándome. He aquí mi texto:
El 24 de noviembre de 2011 18:17, morsa escribió:
A ver, la única vez que he tenido contacto con uds. fue para comentar un vergonzoso artículo del que creo es el rector de este colegio de consultores. No puedo creer que hayan tomado mi dirección de correo para mandarme spam. ¿Ésta es la imagen pública que quieren dar? Debería darles vergüenza. Por favor, sáquenme de su lista de correos. No me interesa nada acerca de su colegio y me parece lamentable que usen mi correo para mandarme un anuncio o promoción no solicitada.
Atentamente
Manuel López
A ver, la única vez que he tenido contacto con uds. fue para comentar un vergonzoso artículo del que creo es el rector de este colegio de consultores. No puedo creer que hayan tomado mi dirección de correo para mandarme spam. ¿Ésta es la imagen pública que quieren dar? Debería darles vergüenza. Por favor, sáquenme de su lista de correos. No me interesa nada acerca de su colegio y me parece lamentable que usen mi correo para mandarme un anuncio o promoción no solicitada.
Atentamente
Manuel López
Un par de horas después recibí contestación:
Le pedimos una disculpa por molestarlo de esa manera. En este momento procedemos a retirar su correo de nuestra lista de contactos y gracias por sus comentarios.
Que pase buena noche.
Reciba un saludo.
Que pase buena noche.
Reciba un saludo.
Bueno, al menos entendieron a la primera. Lo lamentable de todo esto es que el correo spam es un problema añejo, del cual cualquiera que use computadoras habrá sufrido. Sin embargo, los consultores en imagen pública parece que son tontos o que la idea de vender por internet vía spam la consideran como víable. Todo esto me resulta muy lamentable.
Tuesday, April 12, 2011
El afán de engañar
Hoy recibí un mensaje de correo de alguien que no sé quién es. Aparentemente quien lo manda es una joven mujer que dice haber visto mi perfil y que quiere entablar algún nexo de amistad conmigo. Incluso me manda su foto (en un archico ZIPeado), para que vea que es real.
Es fácil sospechar de esto porque en general mi perfil -por ejemplo en Facebook- no es totalmente abierto. Así que por ahí no fue. ¿Entonces en dónde supo de mí? No sé, pero tampoco importa. Me queda claro que es un engaño.
Al abrir el archivo picture.zip encuentro que contiene un archivo picture.scr, en donde ".scr" es la extensión que usa Windows para el protector de pantalla. No me molesté en siquiera intentar instalarlo. Lo más probable es que sea un virus.
Pero el punto de reflexión aquí es que no entiendo el afán de tratar de engañar a terceros, ya sea con historias sobre una señora con cáncer, que está a punto de morir, que vive en Costa de Marfil y que tiene una fortuna de muchos millones que quiere darme porque no tiene a quien entregarla ya que todos sus parientes y familiares han muerto o han sido asesinados, o bien, con este cuento de que quiere conocerme una mujer que en mi vida he visto y que de pronto ha cobrado un rápido y extraño interés en mi persona. En el caso de la señora de Costa de Marfil, hablamos del conocido "fraude nigeriano", en donde le proponen a uno que preste su nombre para dizque depositarle millones de dólares a cambio de nada. Se le llama así por la cantidad de nigerianos que han entrado en este esquema a ver a quien le sacan dinero, porque para que ellos "depositen" las cantidades que dicen tener, hay que dar un adelanto por trámites, etc., y ahí empieza el robo de dinero al iluso que cree que se hará millonario fácilmente.
Con respecto al último caso, el del correo que recibí, es evidente que quien lo mandó me está tirando un anzuelo para infectar mi máquina. Me preguntó ¿para qué? ¿qué gana ese nefasto personaje si mi máquina es infectada por su virus incluido en su protector de pantalla?
Es decir, ¿no es suficientemente compleja la vida para que además tengamos que defendernos de nuestros propios congéneres que sin la más elemental ética están dispuestos hacernos un daño de la manera que pueda, quizás por el afán de robarnos o peor aún, porque les parece simpático y gracioso?
Cuando observo estos comportamientos me da vergüenza mi propia raza. Me apena darme cuenta que la inteligencia humana tiene facetas por demás deplorables. Mucha gente es capaz de pasar por encima de propios y extraños si con ello saca ventaja de algo.Y pienso que en este sentido el ser humano ha fallado en este planeta. Obviamente la raza humana ha hecho muchas cosas buenas, pero otras por demás de pena ajena.
Tal vez esta problemática podría ser evitada con la suficiente educación en los primeros años. No quiero parecer moralista, pero cuando me llegan este tipo de correos; cuando alguien me habla por teléfono para decirme que me saqué un premio en un concurso de VISA/Mastercard, cuando ambas tarjetas son competencia entre sí, y que en realidad lo que quieren es mi número de mi tarjeta de crédito para hacerme un cargo fraudulento, me causa francamente una decepción terrible.
Y la verdad, no importa si es para meterme un gol en mi tarjeta, o para que reenvíe a todas las direcciones de mis amigos una cadena del niño con cáncer que quiere que le manden tarjetas virtuales, o que nos avisen que Bill Gates está regalando dinero a quien mande no sé qué mensajes a no sé qué dirección de correo electrónico. Todos estos fraudes, algunos más inocuos que otros, simplemente tienen un factor común: el engaño. De verdad, no puedo entender ese afán de algunas personas.
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