Una mañanera, no hace mucho, el presidente López Obrador dice que se le ocurrió la noche anterior la manera de acabar con el desabasto: una megafarmacia que contenga todas las medicinas y si a alguna persona afiliada al IMSS le falta, la pide y se la mandan en máximo 24 horas.
La peregrina idea no tiene pies ni cabeza y demuestra que este es un gobierno de un solo hombre, que dicta órdenes sin consultar a nadie, sin un previo estudio de mercado o de viabilidad, etcétera. El señor presidente dice: "hágase una megafarmacia" y listo, se echa a andar la maquinaria para cumplirle el capricho al señor, porque no hay quien le diga que su idea es absurda.
Piensen un poco en la logística para poder realizar esta idea. El gobierno federal ya compró una bodega, que era de la empresa Liverpool, en el Estado de México, y se supone que ahí se almacenarán todos los medicamentos faltantes. Pero no se trata sólo de eso, sino de poner la infraestructura para atender la demanda. Se necesitará un "call center" que de alguna manera esté ligado al inventario de medicinas. Se requerirá entonces un manejador de los productos, una base de datos que indique existencias entre muchas otras cosas. Además, se requería de mucho dinero para mantener funcionando la megafarmacia porque se tendrán que seguir comprando medicinas para mantener los inventarios. ¿y ya hay todo esto? No parece que sea así.
Igualmente la distribución de las medicinas que deban surtirse, ya sea a las personas o al IMSS, será un reto. ¿Tendrán los transportes para llevar en menos de 24 h estos insumos al lugar donde se necesitan? ¿Cuánto dinero se requerirá para que el sistema sea eficiente y no colapse?
Y no olvidemos que una farmacia requiere de una infraestructura que además, tendrá que ver en cómo se almacenan las medicinas, del control de las fechas de caducidad o bien de los medicamentos que requieren refrigeración o procedimientos especiales. ¿Ya se tiene todo pensado? Si es así, debería haber un documento público que explicara todo esto pero, desde luego, eso no existe.
El presidente ya ha echado mano al Ejército para apoyar en el desarrollo de este proyecto de la megafarmacia, pero eso no garantiza que vaya a servir. Recuerden cómo fue el viaje inaugural del tren maya, los errores hasta en el menú de alimentos que supuestamente iban a servirse, además de los costos de los boletos. O piensen en la nueva Mexicana de Aviación, que de nuevo, se le encargó al Ejército que se ocupe de ello.
López Obrador sólo piensa en anunciar estas obras faraónicas para así mantener su supuesta popularidad, pero la realidad le llegará de frente y evidentemente hará lo de siempre: negar que está ml lo que hizo y que todo es producto de los conservadores porque "están muy enojados". En suma, un proyecto que se demostrará como inviable. Guarden este texto, en esa misma hiperbodega de la megafarmacia. No tengo dudas que será un lamentable fracaso más y peor aún, con costo para todos los mexicanos.

