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Thursday, March 05, 2020

Feminicidios y la realidad mexicana



Al escribir esto estamos a unos días de que se dé la manifestación ¿silenciosa? de "un día sin mujeres", que se llevará a cabo el 9 de marzo. Se supone que ese día las mujeres no trabajarán, no irán al supermercado, no saldrán de sus casas, no harán nada, dejando en claro su inconformidad por la situación de la que los medios han hecho eco: los feminicidios, que parecen ser una plaga ya en nuestro país.

En los últimos dos meses quizás, empezaron a ser visibles las protestas de mujeres por el acoso a la que son sometidas cotidianamente en el camión, en el metro, en la calle, en casi cualquier lugar público. Y además, han indicado que hay un sinfín de feminicidios en nuestro país y que, claramente, las mujeres requieren de protección, de un nuevo marco legal, para que las actividades de los hombres en contra de ellas, no queden impunes. Pero en el mientras, estas mujeres se cubren el rostro y salen a la calle a romper cristales, pintar monumentos, agredir a los hombres con actos "inocentes" como echarles diamantina o pintarles las ropas con sus aerosoles. Y para más, escribir consignas como "tu piropo me viola"., "tu mirada morbosa me viola", etcétera.

Pero aclaremos algunas cosas. Hoy le llaman a cualquier asesinato de una mujer un feminicidio. Y en mi opinión es una definición inexacta y que se da a las exageraciones que provocan una serie de situaciones que en muchos casos se están saliendo de control. Un feminicidio es un asesinato de una mujer por el simple hecho de ser mujer. Así, los crímenes pasionales, los que ocurren en las parejas por problemas de dinero, por infidelidad de una de las partes, o por el cúmulo de problemáticas de la convivencia cotidiana, no debiesen catalogarse como feminicidios. Son horribles, sí, pero son homicidios.

Hay que decir, además, que en México, por cada muerte violenta de una mujer, mueren 9 hombres. Y si los hombres son asesinados por el crimen organizado, por deudas, por lo que sea, simplemente se catalogan como homicidios. Vamos, no se califican como crímenes de odio contra el hombre. Pero como sea, no veo que los hombres salgan a la calle a protestar con la violencia con la que las mujeres están actuando. ¿Y por qué? ¿Será que toleramos más nuestra triste realidad?

Y entiendo, fisiológicamente la mujer es más débil pero que quede claro que las mujeres también matan a sus parejas. También las mujeres asesinan a los hombres y eso es un hecho, no un invento mío. Y sí, puedo entender que en las grandes ciudades como la de México, haya posibilidades de que las mujeres sean atacadas sexualmente por hombres enfermos, porque no tienen otro nombre, que aprovechan que es de noche, que no hay personas alrededor, etcétera. Sin embargo, también los hombres pueden ser atacados (no necesariamente de manera sexual) y ser lastimado o incluso, perder la vida, en un callejón oscuro o en un lugar con pocas personas alrededor.

Los medios, que su única función es la de vender noticias, no informar, han tomado la estafeta y entonces la protesta parece mostrar un México en donde cada hombre es un asesino o violador en potencia, cuya sed por satisfacer su sexualidad le hace cometer todo género de violencia contra las mujeres, ya sea en el transporte público, en la calle o incluso, dentro de su casa. Y evidentemente todo esto es exagerado y fuera de lugar.

Y en estas últimas semanas he leído en las redes sociales toda clase de manifestaciones de estas mujeres, ahora empoderadas, que escriben consignas como: "nos queremos vivas", por ejemplo, o bien "ya te estamos vigilando, violador", como si de verdad, en la Ciudad de México, o en cualquier otra parte del país, el atacar a las mujeres fuese un acto cotidiano y créanme, no lo es. He leído de mujeres que dicen que salen con miedo a las calles... ¿y acaso creen que los hombres no salimos con temor?

Yo entiendo el hartazgo al machismo, pero también observo que no hay tal violencia contra las mujeres en las calles o en el transporte público. Viajo cotidianamente en Metro, Metrobús o en camiones y nunca he tenido que observar hechos de violencia, vamos, ni piropos de un hombre a ninguna mujer. ¿Entonces? ¿Dónde está esta violencia cotidiana que no veo? Y voy más allá: en la Facultad de Ciencias, que ha implementado protocolos y que se les escucha a las feministas en sus manifestaciones y exigencias, no he observado que ningún profesor se sobrepase con ninguna alumna. ¿Los habrá? Dicen que el profesor que se disfrazaba de Hombre Araña para dar clases de matemáticas fue acusado por una alumna de acoso, pero no tengo información relevante. Pero aún así, un caso en una población de 10 mil estudiantes, no parece ser estadísticamente significativa, aunque el acoso de una sola mujer es un asunto grave.

Me parece pues equivocadas esta extraña guerra de las mujeres contra hombres. Me parece que lo que hay que hacer es cuidarnos entre todos. Cuídate y buscaré también cuidarte. Buscaré desde luego cuidarme a mí mismo. Ninguna institución puede asegurar que nunca te va a pasar nada porque incluso, puedes sufrir un accidente o acto violento en tu propia casa. Vamos, vivir la vida tiene sus riesgos y haremos bien si podemos minimizarlo pero de ahí a pretender que las instituciones, por ejemplo la UNAM, tiene que hacer lo indecible para que no existe ni una sombra de violencia, pues simplemente es imposible.

Las posturas radicales, como las que ahora esgrimen las mujeres, no van a ninguna parte. Pintar paredes y monumentos, romper cristales de tiendas, negocios y edificios, no va a acabar con el problema. Protestar de esa manera no es el camino para llegar a resolver las dificultades que existen en este rubro. Hacerse las violentas y además, intocables porque son mujeres, es una mala idea y parece que ellas, que buscan la protección de la ley, son las primeras en violentarla.

Así las cosas.

Friday, February 17, 2017

Los gasolinazos que no se cumplen


En los primeros días de enero de este 2017 el gobierno empezó con el tema de la liberación de los precios de las gasolinas, que a su entender, estaban subsidiadas y eso simplemente no podía ser. Así, nos aventaron un prime "gasolinazo" de unos 2 pesos (10 cvs. de dólar) por litro, lo cual hizo que la gente se enfureciera.

Los primeros días del gasolinazo hubo saqueos, bloqueos en carreteras y esto se multiplicó en todo el país. Por primera vez quizás, el pueblo le respondía a Peña y su gobierno por la medida. Tardó unos días en salir nuestro carismático presidente a decir que "la medida era dolorosa pero necesaria y además, que él sabía del enojo y frustración de los mexicanos", pero no cambió nada. No bajó la gasolina. Nada pasó. Pero el asunto no quedó ahí. Se siguieron bloqueando gasolinerías y era evidente que nadie, pero nadie, estaba contento. Finalmente, si sube la gasolina, sube todo.

Cabe señalar que el gobierno, en uno de sus actos tan fuera de tiempo, empezó a decir que no se podían quitar los impuestos especiales a la gasolina porque de esos dineros salían los presupuestos para un sinfín de tareas del gobierno. Así, salió el imbécil de Nuno, el de la SEP, a decir que se recortarían programas educativos si se bajaba el precio a la gasolina. El Dr. Narro, quien estuvo en la rectoría de la UNAM por 8 años si mal no recuerdo y que ahora es el de la Secretaría de Salud, dijo que programas de salud sufrirían si se bajaba el precio del petróleo. Es decir, no le sirvió de nada a Narro estar en una institución emblemática y guerrera como la UNAM para terminar siendo el mejor soldadito del PRI. Algo francamente de pena ajena.

Se supone, desde luego, que la reforma energética iba a hacer entrar a las marcas estadounidenses pero por alguna razón eso no ha pasado y entonces el precio de los combustibles, que supuestamente estaría calculado de acuerdo a una fórmula, al aplicarse, esta daría el nuevo precio. En la fórmula en cuestión están los impuestos especiales, el IVA, el costo de la gasolina, el transporte, el valor del peso vs. dólar, etcétera. Pero curiosamente, toda esta fórmula no la sabe aplicar nadie más que el secretario de Hacienda, el cual podría decirnos a todos cómo se hace el cálculo y todos podríamos saber de qué tamaño será el siguiente gasolinazo.

Pero no, el gobierno pone fecha al gasolinazo pero lo inhibe. Y entonces ahora explica que mueve el valor de los impuestos a la gasolina para que el precio se mantenga exactamente igual que antes, aunque antes dijo que eso no se podía hacer porque afectaría a los programas sociales. Y ahora es más gracioso aún, porque salió un inepto funcionario del gobierno a decir que eso de mover los impuestos en los combustibles es "práctica internacional común", ajá. Es claro que ante la respuesta ciudadana en todo el país, no quieren enfrentar más enojo porque podría ser peor. Me queda clarísimo que el gobierno sabe eso, y entonces, por segunda ocasión, ha decidido (aunque se confirma en un par de horas después de haber escrito esto), que no habrá cambios en los combustibles pero ojo, tampoco los van a bajar un centavo siquiera.

El asunto es que este problema del precio de la gasolina es una papa caliente. El gobierno de pronto se dio cuenta que la cosa se puede poner fea si aumentan la gasolina aunque sea un centavo. La gente redoblará su esfuerzo, cerrará gasolinerías, carreteras, habrá más saqueos, etcétera y todo esto se le puede ir de las manos al gobierno más fácilmente de lo que imaginan. Por ello tal vez, deciden simplemente mantener el precio buscando que la gente vea que las cosas no cambian a ver si disminuye la presión ciudadana.

Pero este gobierno no ve más allá de sus narices. Eventualmente tendrá que ponerle un nuevo precio a la gasolina y es claro que no será a la baja. ¿Y entonces? ya veremos lo que pasa, porque es de una obviedad pasmosa que el antecedente de las protestas podrá escalar y el que menos quiere que pase eso es el gobierno.

El gasolinazo es como en ajedrez la frase de Aron Nimzowitsch: "Es más fuerte la amenaza que su ejecución". El escenario actual es interesante porque habla de un gobierno inepto, que decide implementar medidas para liberar el precio de los combustibles (haciendo esto un año antes de lo programado originalmente), y ahora enfrenta un espantoso temor porque nadie esperaba la respuesta de organizaciones, ciudadanos, de la gente en general. Habrá que estar al pendiente de lo que ocurra en las siguientes semanas.