Saturday, June 25, 2016

Las "promesas" ajedrecísticas en México



Hace unos 16 años más o menos, empezó en el ajedrez mexicano un boom de los torneos juveniles e infantiles. La Asociación Nacional de Padres de Ajedrecistas, dirigida por el Dr. Capó, propuso que los 10 mejores de cada categoría tuviesen el aval para ir a competir a los torneos infantiles y juveniles en el exterior. La Fenamac nada más le dio 5 lugares. Desde luego que Capó no dice nada de esto, pero claramente 10 lugares es premiar sin ningún mérito, a muchos niños y jovencitos que están empezando.

Pero con esto de los avales, la Fenamac tuvo que dar premios a los ganadores de los torneos y después dar el aval a otros cuatro jugadores. El ganador mucha veces era el representante oficial y los demás tenían que costearse los viajes. Cabe decir que en los 12 años de este esquema, la Fenamac cobraba unos 2000 pesos por una carta para el niño avalado, la cual se presentaba en el torneo al que quería ir y listo, le dejaban jugar.

Esos torneos juveniles e infantiles internacionales son un buen negocio. Los padres de los niños ajedrecistas están felices viendo como sus campeoncitos van a esas justas internacionales. Por supuesto que después del torneo ya no hablamos de eso, porque en general terminan los niños mexicanos en los últimos lugares.

La razón de esto es simple: son niños mal preparados, que a duras penas juegan unos 1500 puntos de rating y que no pueden competir contra niños que tienes 300 puntos mas, lo cual tampoco es algo para sorprenderse. Un jugador de 1800 puntos Elo apenas es de segunda fuerza, nada maravilloso pues.

Y si hablo de esto es porque un niño de 6 años en Chiapas, que juega 1000 puntos Elo, es decir, un principiante, quiere su papá que vaya a no sé qué torneo y él no le puede costear el viaje. Entonces pide apoyo del respetable. Ya Jorge Padilla dijo que asumiría todos los cargos económicos para que el niño vaya a dicho torneo, pero claramente no tiene nada que hacer en esa justa. Recordemos: tiene seis años y apenas empieza. Pero ¿cómo no apoyarlo? Pues sí, pero así no se apoya a nadie. Se apoya no generando falsas expectativas y más a esa edad. Es una pena ver que los padres sufran desviviéndose para que el niño vaya a un torneo en donde no sacará ningún premio probablemente pero además, que no aprenderá nada porque el ajedrez no es un show para que se luzcan los padres de que tienen un campeoncito en casa.

Entendamos algo, no estoy en contra de los niños pero basta ya de que se les haga creer a los padres que tiene unos portentos y que merecen ir a las justas internacionales porque son su campeoncitos. Nomás vean los resultados de pasados festivales internacionales en Grecia o España. Nomás vean las actuaciones de nuestros niños mexicanos en esas justas en donde hay niños con 2200 puntos para empezar. No nos engañemos más, no pretendamos creer que somos potencia ajedrecística porque en las olimpiadas nacionales eso niños ganaron todas sus partidas contra otros que apenas siquiera sabían mover las piezas.

Y pondré el ejemplo que ya he puesto a riesgo de repetirme: en las olimpiadas de verano, las mundiales, los países pueden mandar a sus representantes, a sus deportistas, si logran las marcas mínimas. Si usted es corredor de 100 metros lisos y quiere ir a la Olimpiada de Río de Janeiro y hace 12 segundos, simplemente no califica. No va con ese tiempo. Si quiere correr el maratón y hace 2 horas 20 minutos, no va ni a la esquina. Por algo se ponen marcas mínimas, porque el deporte de competencia es muy rudo. Pretender que porque se tiene o se consigue el dinero para que un niño vaya a un torneo internacional es suficiente para que gane algo, pues es un error. Yo creo que es mejor medida usar una parte de ese dinero contratando entrenadores y planeando una disciplina de estudio. Veamos qué se puede hacer cuando se trabaja con constancia. Cuando se esté preparado, que demuestren en los Nacionales Abiertos, que vean su verdadero nivel y entonces, sólo entonces, se piense si se debe seguir trabajando o ya es momento de buscar jugar en otros países.

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