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Sunday, February 16, 2025

El código genético del mexicano


Hace un par de semanas me entrevistó Roberto Martínez, un influencer de Monterrey, el cual tiene un podcast llamado "creativo" y que parece, tiene mucha aceptación y suscriptores. Tuvimos una plática de como 2 horas y media y hablamos de varios temas. Pueden verlo aquí:



La conversación ha sido vista por unos 237 mil personas y además, Roberto ha editado fragmentos de la entrevista, los cuales tienen su público, sin duda. En uno de ellos pone la parte en la que hablé de lo que costaba la educación en la UNAM y lo generosa que era la institución. Muchos internautas me indicaron que la UNAM no era generosa, porque los ingresos de la misma venían de los impuestos del pueblo (¿bueno y sabio?). He aquí el enlace al short: https://youtube.com/shorts/AQuBkucuU0U?si=EQN5mn--BwIL345Y

Aunque respondí en la parte de comentarios al respecto, voy a repetir lo que dije: Miren, la UNAM recibe un presupuesto de unos 58 mil millones de pesos. Sí, eso sale de los impuestos de todos pero una vez que la Universidad tiene el presupuesto, el dinero es de la UNAM y por su autonomía (que es de gestión), puede usarlo como mejor le parezca. Nadie, ningún pagador de impuestos tiene decisión sobre ese dinero.

Pero como hay quien no entiende este argumento, le pondré un ejemplo: tienes un hijo y le das dinero para sus gastos. Y resulta que el chico se compra unos tesis, o come hamburguesas o le da parte a un señor que pide limosna. Lo que haga con ese dinero tuyo ya no es cosa tuya. No es ya tu dinero. Quien decide cómo se gasta el mismo es tu hijo.

Pero si aún no comprende alguien esto, le diré que la idea de que la UNAM no es la generosa sigue siendo equivocada. Cuando pagas impuestos lo haces porque a cambio el gobierno va a dar mantenimiento al país, a generar oportunidades para las personas creando infraestructura, etcétera. Vamos, es parecido a pagar el mantenimiento de un edificio en donde vives. Ese dinero sirve para mantener las cosas funcionando y en todo caso, mejorarlas. Y pondré un ejemplo, mi doctorado en la UNAM fue gratuito. ¿No es eso generosidad?

Pero ese dinero que pagas de mantenimiento deja de ser de quien paga, como cuando vas al súper y compras alimentos. Ya no es tu dinero. Lo pagaste para que el gobierno lo administre y de nuevo, ya no es tu dinero. En serio, no es ya nada tuyo. Suponer que sigue siendo tu dinero es como la narrativa gubernamental de que Pemex es de los mexicanos. Y sabemos que no lo es en términos reales.

Aclarado mi pensar aquí, paso a la parte de la genética del mexicano. Esto surge de la idea que muchos plasmaron en mi comentario de la UNAM. Hablaron de que la institución es corrupta, que se gasta el dinero en ceniceros de 80 mil pesos, que los que administran la UNAM ganan todos millonadas, etcétera. Vamos, en la genética mexicana siempre las instituciones son corruptas. Al momento de pedir pruebas nadie dice nada y menos presenta denuncias formales. Todo queda como las historias coloquiales que todos creen pero que son falsas. Por ejemplo, cuando decían que Calderón era un predidente borracho, una vez un amigo me dijo que su primo le surtía de bebidas alcohólicas a ese presidente en ese entonces. Pero desde luego, nadie presenta una miserable prueba. Y así han dicho que Adela Noriega tuvo un hijo con Salinas de Gortari, entre un sinfín de tonterías.

Pero en esa misma genética nuestros mexicanos cromosomas nos hacen henchirnos de orgullo cuando se declara que en un estudio mundial, la UNAM es una de las tres mejores universidades de América Latina. Y ahí se nos olvida que hace un minuto decían que era una institución corrupta.

Y cuidado de hablar mal de México, porque el código genético de mexicano brincará ante cualquier argumento contra el país. Porque el mexicano, dicen, "tiene la piel muy sensible".

La cuestión de fondo es que la UNAM es probablemente el proyecto social más importante de este país y por mucho. La UNAM tiene presencia internacional y sus egresados son, en su mayoría, gente muy bien capacitada. Pero claro, diciéndolo dentro de México ese argumento querrán destrozarlo. Sin embargo, si se dice fuera del país, entonces lo aplaudiremos por la verdad de a puño que dice.

Hay quien piensa que la corrupción en las instituciones es sacar dinero de la bolsa de dinero que se tiene en las mismas, sobre todo en las públicas. Y no es así. No es nada fácil pasarse los controles, que cada vez son mayores. El asunto es que salen unos vivales y se roban miles de millones de Segalmex y como el presidente en turno no hace nada, este país queda como un conjunto de corruptos y ladrones. Y esa es la sabiduría popular. Y eso es la genética del mexicano, que cree que todo es corrupto mientras él no esté metido en ese ajo.

Así las cosas.

Thursday, January 09, 2025

¿En términos reales?




Enero amaneció como antes de la 4T, llena de aumentos en diferentes rubros. A diferencia del gobierno de López Obrador, que durante seis años evitó en gran medida los aumentos de impuestos, el gobierno del segundo piso de la 4T regresó a la práctica común (para ellos), de aumentar a inicio de año,un sinfín de bienes y servicios, entre los que se cuentan refrescos, tabaco y gasolina.

Estos impuestos nuevos afectan en mucha medida la economía familiar. Por ejemplo, en México fuman aproximadamente 26 millones de personas. Este impuesto les afecta directamente. Y que conste, el tabaquismo es un problema de salud pública que mata a unas 44 mil personas al año. Bajo ese argumento, este impuesto buscaría desincentivar el consumo del tabaco. Peor es el caso de los refrescos y bebidas saborizadas.  Se calcula que cada mexicano toma unos 150 litros por año y se conoce que unas 24 mil personas mueren por causas asociadas al consumo de bebidas de gas y saborizadas.

Con respecto a la gasolina, es evidente que este es uno de esos productos poco elásticos, eso quiere decir que nos guste o no lo consumimos, aunque no tengamos vehículo automotor. Vamos, todo lo que se transporta a las tiendas se hace en general en vehículos que utilizan gasolina y eso, desde luego, está incluido en el precio final al consumidor. No sirve de nada dejar de adquirir gasolina porque lo que no compremos hoy lo vamos a necesitar mañana. Por eso es un producto muy poco elástico pues para colmo, no hay muchos sustitutos al mismo por su escasez, por su falta de infraestructura (como la energía eléctrica).

Po ello, el aumento a la gasolina siempre genera inflación. ¿Y qué es la inflación? Un fenómeno en donde lo que ayer comprábamos a N pesos, hoy lo compramos a N+X pesos. El problema es que cuando hay inflación, no ganamos automáticamente más dinero. La consecuencia es simple: todo sale más caro.

La gasolina en México es básicamente un monopolio del Estado. Aunque han entrado algunas marcas extranjeras a proveer servicios de venta de combustibles, éstas usan de hecho, gasolina de Pemex. Vamos, British Petroleum no trae su gasolina desde el Reino Unido para venderla aquí. Simplemente se la compra a Pemex. Y bueno, siendo un monopolio, el gobierno fija los precios como se le antoja. La gasolina en México cuesta alrededor de 23 pesos (la magna) y la Premium unos 25 pesos. Este precio por litro ya considera el costo de producción, de distribución y la ganancia. Pero además de eso, el gobierno le pone un impuesto por litro, que es de unos 5 pesos, el llamado ieps. Así, la gasolina sale 5 pesos más cara solamente por tener que pagar este impuesto a cada litro de gasolina. En México se consumen 535 mil barriles de gasolina por día. Si cada barril son unos 159 litros, entonces en el país se consumen 85,065,000 litros, multiplicando por 5 pesos por litro, tenemos: 425,325,000 pesos, es decir, que en un año, por este solo impuesto, el gobierno recibe 155,243,625,000pesos (155 mil millones de pesos, monedas más o menos). Así que cada vez que le suman un punto porcentual a este impuesto, el gobierno recibe toneladas de pesos. Y qué bueno que el gobierno tenga recursos pero hay algunos puntos a considerar:

  1. Como en toda economía, incluso la casera, los seres humanos no etiquetamos rigurosamente los ingresos. Digamos que sí, cierto dinero es para pagar renta, luz, etcétera, y esto mismo parece pasar con este impuesto a la gasolina. ¿A dónde va? No lo sabemos con certeza. 
  2. El aumento, dice la presidente, se hace en términos reales con la inflación, es decir, si la inflación en el país es de 5%, el aumento al ieps va de acuerdo a esto, es decir que para Sheinbaum (porque lo ha dicho), la gasolina no sube, se mantiene al precio que tenía, pero en términos reales.

Todo esto es absurdo. El punto (2) sería cierto si los mexicanos ganáramos ese 5% de inflación. Pero no lo ganamos. Y entonces “en términos reales”, la gasolina nos sale más cara. Y vayamos a términos nominales. Nunca antes se había pagado la gasolina a 26 pesos. Eso significa una sola cosa: un aumento en el bien que es la gasolina.

Y entiendo que el gobierno tiene una narrativa de la cual no quiere salir porque simplemente no le conviene. Para todos los gobiernos de este país, México siempre va de maravilla. AMLO solía decir que la gente estaba feliz, feliz, feliz. Y puedo entender que no se quieran dar malas noticias porque a nadie le gustan. Pero seamos realistas: el presidente y su gobierno están para sacar este país adelante y si hay que apretarse el cinturón, tiene que haber argumentos para ello. Pero eso no lo dicen porque al pueblo bueno y sabio no le conviene una narrativa de dificultades.

La cuestión es ¿por qué sube entonces el impuesto a la gasolina? Porque el Estado necesita recursos, los cuales deberían administrarse muy cuidadosamente. Pero no, aquí se les ha ocurrido dar becas y pensiones a todo aquel que eventualmente pueda votar por este tipo de gobierno. El problema es que el dinero se acaba y nunca alcanza. Suena fenomenal que el gobierno apoye a la ciudadanía con estas pensiones, las cuales llegarán (de acuerdo a Sheinbaum) a un billón de pesos anuales. 

Así las cosas en México.





Saturday, December 10, 2016

Del moribundo Teletón



Como cada fin de año, Televisa transmite el Teletón, un evento en donde se trata de pedir dinero vía donativos a particulares, a empresas, a quien se deje, para construir centros de rehabilitación en diferentes estados de la República. En esta ocasión hablamos de la edición #20 de este evento de recaudación.

Teletón empezó hace unos 20 años y tuvo una buena acogida del respetable. Cada año se captaba más dinero y se llegó a un promedio de unos 450 millones de pesos cada año. Con ello, la Fundación Teletón construía CRITs (Centros de Rehabilitación Infantil Teletón) y hoy en día hay 25 centros. No siendo suficiente el tratar con la rehabilitación, la Fundación Teletón entonces empezó a hablar de ayuda a los niños autistas y con cáncer.

Pero en 2015 algo pasó: la meta era lograr 474,143,221 + 1 peso y solamente se juntaron 327,267,551 pesos, lo que equivale a una disminución del 69% de acuerdo con la Wikipedia. ¿Qué ocurrió? Aparentemente hubo una serie de acontecimientos que hicieron que las personas dejaran de donar. Por una parte, el flamante presidente Peña Nieto fue descubierto con lo que se llamó el escándalo de la casa blanca, un inmueble que supuestamente compró su esposa por más de 80 millones de pesos. Eso al mexicano no le gustó nada. Y aunque el gobierno haya hecho circo y maroma para que eso quedara como un acto fallido pero no un acto de corrupción, quedó evidenciado que Peña es tan ladrón como cualquier otro político mexicano (con sus honrosas excepciones que supongo, deben existir).

Y entonces en ese malogrado Teletón salió Carlos Loret de Mola a regañar a los que no donaban como antes. Y si esto fuera poco, se echó la culpa a las redes sociales que sistemáticamente protestaron contra este evento apelando a que la gente dejara de donar. Se insistió que en esa campaña de Facebook y Twitter se decía que Televisa dejaba de pagar impuestos, que todo era un negocio del consorcio, etcétera. Cabe decir que ante la falta de donativos, la página del Teletón entonces puso maneras para que cada donante pudiese sacar su recibo para deducir impuestos, cosa que anteriormente había "olvidado". Y cabe señalar que yo mismo en algún momento pedí que pusieran los estados financieros en la página del Teletón, pues era un asunto público. Al principio me contestaban pero después quien regenteaba la parte de los correos hacia la Fundación dejó de contestarme.

Teletón entonces entendió que había una crisis de credibilidad y que además, gracias a Internet, la gente ya no estaba dispuesta a creerles nada. Fernando Landeros, el presidente del Teletón México, salió a decir que todo era mentira y que esta campaña sistemática contra el Teletón era francamente abominable, porque además era falsa. Lo curioso es que este señor no creo pueda explicar quién armó semejante campaña contra la Fundación en las redes sociales. Y no podrá explicarlo porque nadie generó semejante campaña. Es más bien la percepción que se tiene del Teletón y su mejor expresión la podemos ver en las redes sociales.

Landeros y Co. entonces diseñaron para este último Teletón, el del 2016, una serie de videos en donde sale el personaje del "Vítor", en su microbús, diciéndole a la gente que done para el Teletón, pero una pasajera le dice que no, que se roban todo. Entonces el popular personaje les dice: "les voy a explicar la neta, y verán que todo eso que han dicho del Teletón es mentira", y entonces salen cápsulas que insultan la inteligencia del más pendejo. Sale Landeros (sin llorar esta vez, porque lo hace a cada rato), diciendo que Teletón no quiere sustituir a las labores a las que el gobierno está obligado. Pero se le olvida decir que eso es precisamente lo que está haciendo. Y se enreda en una serie de argumentos que son fácilmente refutables pero claro, no hay antagonista que le diga que deje de decir mentiras. Y así se va yendo la transmisión del Teletón. De pronto aparece el Vítor y ante la queja de que no hay transparencia en el manjeo del dinero, el personaje manda a otra cápsula, explicando que no es cierto. [1]

Pero en mi opinión, el Teletón está mal desde sus raíces. Pretender hacer un modelo de negocios en donde el funcionamiento de los CRITs dependan de los donativos anuales es absurdo. ¿A poco pensaron que le iban a sacar 450 millones de pesos cada año a la gente? No se puede pretender crear centros de rehabilitación hasta llegar a 25 si no se tiene claro un modelo económico sustentable. Y eso es lo que ahora está pasando con el Teletón. Por una parte, las redes sociales han llegado a convencer de lo tramposo del esquema. Ya no convence sacar en la televisión a los niños discapacitados y llorar con ellos en un acto lacrimógeno e indigno de quien sufre una discapacidad. Ya la gente se ha hartado de Ferriz de Con diciendo al respetable: "móchense" y ni los alegatos y regaños de Loret tienen ya efectos. La gente está realmente cansada de que le saquen dinero de todas las maneras posibles.

En mi opinión, el mecanismo del Teletón se desgastó. Le vieron la cara a los mexicanos por años y ahora, ante la posibilidad real de no poder juntar las cantidades millonarias que lograban, han "abierto sus puertas" a todo aquel para que conozca, valore y entonces vea la gran labor que hacen los CRITs. Pero ya es tarde, es un esquema moribundo, mal planeado, que califica con todas las agravantes de ley, premeditación, alevosía, ventaja y traición. En eso se resume lo que es ahora el Teletón y pienso que si acaso lo mantienen un año más, pero claramente este esquema está moribundo y no hay quien lo salve.

__________
Notas:

[1] Hay críticas fundadas además sobre la exención de impuestos, los donativos, etcétera. Vale la pena echarle un ojo a la página de la Wikipedia.

Monday, March 28, 2016

De tenencias y refrendos



Hace unos años, cuando Marcelo Ebrard era el gobernador del otrora Distrito Federal, hoy orgullosamente CDMX, decidió quitar el impuesto de la tenencia. Ya he dicho quizás antes que dicho impuesto a los automóviles se puso para pagar las Olimpiadas que se celebrarían en la ciudad de México en 1968. Ese impuesto sería temporal, sólo dos años, con lo que se cubriría el gasto gubernamental para organizar la justa deportiva. Pero como pasa con los gobernantes en México, no cumplieron y el impuesto estuvo más o menos con nosotros unos 40 años.

Con la llegada de las redes sociales eventualmente hubo quien se quejara y quizás en un afán por llegar a la presidencia y hacerse de votantes desde antes, Ebrard decidió quitar este impuesto no sin indicar que "iba a ver con qué impuesto lo iba a sustituir". Es decir, este idiota señor no entiende que quitar un impuesto es quitarlo, no sustituirlo poniéndole otro nombre. Pero en fin.

Lo que pasó es que el gobierno decidió quitar el impuesto a los automóviles que valen 250 mil pesos o menos. De entrada, eso es injusto porque en ese sentido la ley no es pareja para todos e incluso me parece que esto es anticonstitucional aunque no puedo asegurarlo. Lo que sí sé es que eso de q8ue quitó la tenencia es un decir. En la imagen que pongo para ilustrar este artículo puede verse un documento para pagar la tenencia que es típico. Por una parte, aparece lo que debería uno pagar de tenencia, más abajo los derechos por refrendo... ¿Perdón? ¿Derechos por refrendo de qué? De nuevo, una mentira para que el gobierno CDMX cobre un dinero a cada coche sin importar que la tenencia haya desaparecido. Dicho de otra manera, "quitaron la tenencia pero no los derechos por quién sabe qué rubro que llaman refrendo". Pero eso finalmente no es lo único que incide en el bolsillo de quien tiene un auto particular. Hay además que pagar, cada dos años, una renovación de una tarjeta de circulación (con chip -mentira absoluta, porque si existe ese chip no sirve para absolutamente nada, aunque el gobierno dijo que sería de utilidad para rastrear coches robados, otra mentira). En otras palabras tengo que pagar mi refrendo y antes, mi renovación de la tarjeta de circulación para hacerme acreedor al beneficio de no pagar tenencia.

Para decirlo en pocas palabras, la tarjeta de circulación y su renovación es un pago para sacarle 275 pesos por coche a cada poseedor de un auto el la CDMX, porque haciendo cochinito, juntando pagos chiquitos, podemos hacer que el cerca de los 3 y pico millones de automotores nos dejen un buen dinero. Entonces, resulta además que el gobierno de la ciudad obliga a pagar lo antes posible para no tener que pagar la tenencia. Miren que sucia manera de seguir obligando a la gente no sólo de pagar, sino de pagar cuando ellos dicen.

El punto que me llama la atención es ¿por qué nadie se queja de esto? ¿Por qué se paga el refrendo o esta renovación de la tarjeta de la circulación? Es todo un clásico y sucio truco del gobierno para seguir viendo cómo saca dinero. Y si a eso agregamos las foto-multas, su afán recaudatorio, aunque el idiota de Mancera insista que no es así, pues tenemos una conclusión evidente: "yo gobierno, al saber que hay tantos autos en la CDMX, debo buscar cobrarles derechos aquí y allá porque es un parque vehicular enorme, el cual nos dará buenos ingresos". Cabe decir que aparte de esos pagos está la tramposa y corrupta verificación de los automotores cada seis meses más el siguiente impuesto que se les ocurra poner.

Tuesday, December 27, 2011

Nuevo plazo para el cambio de la tarjeta de circulación


A mí me queda claro que en este país bananero, cada vez que el gobierno local quiere hacerse de ingreso, se fija en los automovilistas. Hay unos 3 millones de vehículos en la ciudad de México y por ende, cobrarles a cada uno cierta cantidad resulta siempre un buen negocio.

Con esto en mente, hace unos meses salieron con la peregrina idea de dotar a cada coche de una tarjeta de circulaciuón con chip, con N candados de seguridad, etc. Y que además, se tendría un dispositivo para rastrear a cada coche. La idea era la de evitar robos o la de poder encontrar los vehículos robados lo antes posibles. Bueno, eso dijo el gobierno. La realidad es que no le pondrán a ningún coche ese dispositivo GPS para rastrearlo. Eso fue una mentira porque no sabían ya como justificar este nuevo pago que nos hacen hacer. Y para colmo, el cretino responsable del tránsito capitalino, Armando Quintero, dijo que la medida no era recaudatoria. Ajá. ¿Y de qué quiere su helado el señor? Por favor, que este gobierno ya no sabe de dónde sacarle dinero a la gente.

En fin, el asunto es que hay que hacer este cambio. Hace pocos meses hubo una primera ampliación del plazo porque las colas para hacer el trámite eran enormes y la ciudadanía estaba harta de perder el tiempo formado, amén de que pedían los cinco últimos pagos de tenencia, con copia, carta factura, etc. Es decir, para pedir requisitos el gobierno se pinta solo. Cabe aclarar que el registro de autos se hizo cuando López Obrador era el gobernador de la ciudad y que fue gratuito. ¿qué pasó con ese registro? Misterio. Ahora con este nuevo registro, que además, hay que pagar cada dos años, se supone que estaremos más seguros.

La tenencia la quitaron a regañadientes, aunque jamás dicen que es un impuesto por demás injusto, pues se supone que solamente se cargaría por dos años a los ciudadanos para pagar las olimpiadas. Nos lo dejaron más de 40 años. Yo creo que ya se recontrapagaron las olimpiadas, ¿verdad? Y el idiota de Ebrard se le ocurrió decir que buscarían con qué impuesto sustituir el de la tenencia. El Sr. Ebrard no entiende que quitar la tenencia es eso, quitarla, no cambiarle el nombre.

La cuestión es que a fines de este año se terminaba el canje de la tarjeta de circulación. Como me fui de vacaciones, ayer 26 de diciembre, me puse a ver qué tenía que entregar, generar mi "línea de captura", para pagar en el banco y sorpresa: no se puede hacer ningún trámite. No se puede generar la línea de captura porque está deshabilitado ese concepto. Hablé a Setravi. Nadie contesta o sale una grabadora indicando que el teléfono está descolgado o descompuesto. En resumen, este gobierno exige a los ciudadanos, pero no se exige a sí mismo y no cumple con quienes le pagamos.

Quintero salió ayer entonces a decir que se ampliaba el plazo. ¡Pues cómo no! si faltan como 1.5 millones de autos por hacer el cambio. Y el funcionario dijo que pondría más oficinas y centros para el asunto que nos ocupa. ¿Por qué haría eso? Porque simplemente les rebasa sus estúpidas ideas.

Así pues, antes de que alguien me diga que lo que pasa es que el mexicano lo deja todo para el final, que yo lo dejo todo al final, les aviso que 1. las citas para hacer el trámite estaban agotadas desde hace un mes (para diciembre); el sistema por internet es una porquería y además, el gobierno cree que tengo todo el tiempo del mundo para hacer esos trámites que solamente piden para justificar todo el circo que montaron para sacarle a la gente 250 pesos por cada auto. En breve: son unos cretinos.

Monday, July 04, 2011

Eliminación de la tenencia

Marcelo Ebrard, jefe de gobierno de la ciudad de México, por muchos meses dijo que la tenencia no la iba a derogar en el DF, pues representaba unos 6 mil millones de pesos, con los cuales se subsidiaba el sistema de transporte público Metro. De acuerdo a sus cifras, el usuario paga 3 pesos por boleto, pero el costo real es de 9.60 pesos el boleto. Consecuentemente, más del 66% se subsidia y ese dinero sale precisamente del impuesto llamado tenencia.

Pero la tenencia tiene una triste historia. Se promulgó un decreto -creo en 1962- para que se cobrara este impuesto a los automovilistas, para pagar las Olimpiadas de 1968. Supuestamente este impuesto se pagaría solamente dos años, pero como ningún gobierno tiene llenadera, esto se mantuvo hasta el 2011, es decir, la friolera de 43 años si las sumas no me fallan. Como que ya se pagaron y recontrapagaron las olimpiadas, ¿no?

Sin embargo, como Ebrard quiere ser el candidato del PRD a la presidencia de la república, se da cuenta que tiene que hacer méritos y entonces anunció hace apenas unos pocos días, que eliminaría el pago de la tenencia, medida que habíamos estado esperando los capitalinos. Ahora bien, dijo que para compensar este "boquete" financiero, se buscaría resarcirlo cobrando otro impuesto con algún mecanismo.

A ver, cretinísimo señor Ebrard: si elimina un impuesto, se elimina, no se le cambia el nombre para de nuevo cobrar lo que ya no se va a percibir por el pago del impuesto abolido. ¿Es que usted, señor Ebrard, inteligentísimo jefe de gobierno de esta ciudad no entiende eso? ¿Cree que cambiándole el nombre al impuesto será suficiente para que todos paguen contentos? Nos subestima. Me queda claro que como todos los gobernantes, cuando viven del presupuesto oficial, se les olvidan sus campañas, sus promesas, todo. Lo que quieren es dinero a toda costa. Ebrard ya decidió poner la nueva tarjeta de circulación cada 3 años, a unos 250 pesos, pero eso sí, sin ningún afán recaudatorio. Que le crea su madre sus mentiras. Solamente de esta tarjeta con chip sacarán unos 600 millones de pesos. Lindo negocio en donde no podemos no "comprar" la mercancía que se nos ofrece. Es a fuerzas o a fuerzas. Este país cada vez es más lamentable.