Friday, November 03, 2017

El consumismo y el nuevo iPhone X



Desde hace mucho tiempo se sabe de enormes filas que hace la gente para adquirir el nuevo teléfono de Apple. Este comportamiento no es únicamente en los Estados Unidos, sino que se repite en Japón e incluso en México. Llama siempre la atención porque al final del día lo que están adquiriendo es un equipo que cuesta mucho más caro que el promedio pero que, como la empresa Apple ha encontrado, vende "status". Tal vez esa sea la razón para hacer filas de hasta días.

Y he visto en unocero.com un artículo en donde se muestra la primera persona en obtener el nuevo iPhone X. Se le ve feliz y desde luego, supongo que tendrá unos 23 mil pesos al menos para poderse hacer de este nuevo teléfono móvil.

Y más allá de la argumentación de que el nuevo juguete de Apple sea muy costoso y cada quien hace de su dinero lo que quiera, habría que preguntarse ¿por qué la gente hace estas colas enormes? ¿por qué no comprarlo al día siguiente de la venta inicial, o a la semana? ¿por qué les urge tener el nuevo iPhone X?

No quiero dejar pasar por alto el tema del costo del teléfono iPhone X. Podrá ser una maravilla electrónica pero por 23 mil pesos te puedes comprar una computadora muy bien armada. Por ejemplo,  una iMac, con pantalla de 21 pulgadas, con un procesador Intel Corei5, cuesta dos mil pesos más que el iPhone X básico. Y desde luego, hay equipos de cómputo portátiles que están entre los 10 mil y 15 mil pesos, unos 8 mil pesos más baratos que el iPhone X.

Y sí, ya sé, que cada quien haga lo que quiera con su dinero. Simplemente apunto que el costo de un equipo de telefonía (de gama media pero muy razonable en uso), sale en unos 4 mil pesos, aunque incluso las empresas de telefonía te lo dan gratis con el plan de dos años que elijas. Es decir, más que un teléfono lo que Apple vende -una vez más- es el oscuro objeto del deseo, aunque en el fondo no haga mucho más que lo que el teléfono hacía antes. Las nuevas tecnologías incorporadas como el Face ID parece que no es infalible y los detalles como el que no tenga marco la pantalla parece asombrar a mucha gente, pero son cosas de las modas, que después se olvidan o se regresan al esquema anterior.

Voy a especular las razones: en mi opinión, lo que pasa es que hemos sustituido el ser por el tener. Ser un profesionistaestupendo o un músico bueno, por ejemplo, requiere de estudiar por años y muchas veces, a lo mejor, los resultados no se observarán en un gran salario aunque quizás sí en la satisfacción personal de hacer las cosas bien. El ser es más difícil que el tener, porque el acceso a muchas cosas se puede dar por haber tenido una familia acomodada que nunca ha tenido dificultades económicas y entonces, querer tener el teléfono X o Y es simplemente un asunto de que tengo el dinero y entonces lo quiero y lo compro. Y si a esto le sumamos el hecho de que para mucha gente mostrar que usa un iPhone los hace felices porque los hace de cierta "elite" (que sólo está en su cabeza), pues combinación completa: ahí están las filas por tener ese nuevo teléfono.

En breve: es más fácil tener que ser, porque además, el tener se observa continuamente. Yo he visto estudiantes en mis clases que tienen una capacidad asombrosa para programar, o que entienden temas avanzados de estructuras de datos sin problemas, pero esto no se ve en la calle, ni se asoma como cuando uno saca un flamante iPhone X ¿verdad? Y por eso tal vez los poseedores de estos nuevos juguetes que da la tecnología los hagan creer que son mejores, o más deseables, o más "qué sé yo", porque no se me ocurre ninguna otra razón.

Concluiría con una frase que escribiese Albert Einstein en una nota que dejó a un botones de un hotel en Tokio y que acaba de ser subastada (con otros escritos del famoso físico), que dice: “Una vida tranquila y modesta trae más alegría que una búsqueda de éxito ligada a un constante descontento”.

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