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Sunday, January 06, 2019

Cuando nos hacen creer que somos únicos e irrepetibles



Hoy la tecnología está en toda partes. Los teléfonos celulares inteligentes parecen ser casi cotidianos y el acceso a Internet es casi omnipresente. Y a partir de ahí, las empresas que fabrican teléfonos celulares o que hacen apps, buscan ser parte del consumidor de formas que la mercadotecnia parece dictar.

Por ejemplo, yo tengo una computadora PC con sistema operativo Windows. Es el sistema más usado en el mundo y la base instalada es del 84%, aproximadamente, probablemente más. Hay quien tiene una computadora Macintosh, de Apple, sistema que no rebasa el 16% de base instalada en todo el planeta. Pero la mercadotecnia de Apple les ha hecho creer que cada Macintosh es una especie de máquina portentosa, infalible, hermosa, sin problemas de ninguna clase. Pero más aún, les han hecho creer a esos consumidores que son únicos e irrepetibles y que tienen no una computadora, sino todo un "ecosistema" formidable que nunca falla y que cuando falla, es culpa del usuario.

Y entonces ocurren discusiones casi bizantinas en las redes sociales sobre qué sistema operativo es mejor y en muchas ocasiones se llegan a los insultos. Y mientras unos hablan de que su sistema tiene mucho más software que el del antagonista, este último habla de la calidad de los productos que adquiere que sí, son costosos, pero "yo los valgo", terminan por concluir.

Y así, de pronto, hallamos que estas discusiones sin sentido se trasladan al ámbito de los celulares. Y Apple, por ejemplo, que ha logrado consumidores cautivos a los que se les puede vender todo y que son capaces de hacer cola una semana antes de que se venda el nuevo teléfono en la tienda de la manzana, apelan a que los iPhone son mucho mejores que cualquier otra marca e incluso no falta quien dice que "le puse un teléfono Android a mi hija y a la media hora lo dejó de usar por inservible" y linduras de esta naturaleza. Y todo es parte de esta propaganda que los mercadólogos han trabajado intensamente y que muestran estos resultados.

Y si no lo creen, estimados lectores, vean el siguiente video en donde la empresa Payless, que vende zapatos en Estados Unidos a precios muy económicos, se inventaron una tienda sofisticada, poniendo precios a esos zapatos por precios 1800% más costosos. Invitaron a YouTubers e influencers que cayeron en la trampa, que se creyeron toda la trampa montada. Cuando se les dijo la verdad a los que habían adquirido "sofisticados" zapatos, cuando se trataba de zapatos de bajo costo, no lo podían creer. Los hicieron quedar en ridículo aunque como consolación, les regalaron los zapatos adquiridos.



Y el ejemplo es interesante porque nos muestra cómo actuamos y cómo somos. Y por eso tenemos cines platinum y cines para el peladaje, o colas de banco para los mortales con dinero de los mortales y colas para los clientes premier, en donde su dinero parece que es de otro mundo. Y es por eso que la gente paga no sé cuanto por ir, muchas veces, a la premier de una película,  la alfombra roja, y verla antes que los demás, y con tantita suerte, salir en los medios como "invitado de honor", cuando en el fondo los mercadólogos están vendiendo "status", categoría, exclusividad, que no son más que adjetivos calificativos para que la gente crea que es especial.

Y es por eso que me sigue llamando la atención cuando recibo un mensaje que dice: "Enviado desde mi iPhone", casi marca registrada de Apple, aunque con ese mismo criterio también me han llegado mensajes que dicen: "enviado desde mi Windows 10", cosa que hasta me da más risa. Pero he ahí el punto: ¿en qué momento fue más importante el dispositivo con el que se manda un mensaje que el mensaje mismo? ¿En qué momento nos creímos todas estas babosadas que la mercadotecnia nos hace creer casi a diario? Explíquenme.

Friday, November 03, 2017

El consumismo y el nuevo iPhone X



Desde hace mucho tiempo se sabe de enormes filas que hace la gente para adquirir el nuevo teléfono de Apple. Este comportamiento no es únicamente en los Estados Unidos, sino que se repite en Japón e incluso en México. Llama siempre la atención porque al final del día lo que están adquiriendo es un equipo que cuesta mucho más caro que el promedio pero que, como la empresa Apple ha encontrado, vende "status". Tal vez esa sea la razón para hacer filas de hasta días.

Y he visto en unocero.com un artículo en donde se muestra la primera persona en obtener el nuevo iPhone X. Se le ve feliz y desde luego, supongo que tendrá unos 23 mil pesos al menos para poderse hacer de este nuevo teléfono móvil.

Y más allá de la argumentación de que el nuevo juguete de Apple sea muy costoso y cada quien hace de su dinero lo que quiera, habría que preguntarse ¿por qué la gente hace estas colas enormes? ¿por qué no comprarlo al día siguiente de la venta inicial, o a la semana? ¿por qué les urge tener el nuevo iPhone X?

No quiero dejar pasar por alto el tema del costo del teléfono iPhone X. Podrá ser una maravilla electrónica pero por 23 mil pesos te puedes comprar una computadora muy bien armada. Por ejemplo,  una iMac, con pantalla de 21 pulgadas, con un procesador Intel Corei5, cuesta dos mil pesos más que el iPhone X básico. Y desde luego, hay equipos de cómputo portátiles que están entre los 10 mil y 15 mil pesos, unos 8 mil pesos más baratos que el iPhone X.

Y sí, ya sé, que cada quien haga lo que quiera con su dinero. Simplemente apunto que el costo de un equipo de telefonía (de gama media pero muy razonable en uso), sale en unos 4 mil pesos, aunque incluso las empresas de telefonía te lo dan gratis con el plan de dos años que elijas. Es decir, más que un teléfono lo que Apple vende -una vez más- es el oscuro objeto del deseo, aunque en el fondo no haga mucho más que lo que el teléfono hacía antes. Las nuevas tecnologías incorporadas como el Face ID parece que no es infalible y los detalles como el que no tenga marco la pantalla parece asombrar a mucha gente, pero son cosas de las modas, que después se olvidan o se regresan al esquema anterior.

Voy a especular las razones: en mi opinión, lo que pasa es que hemos sustituido el ser por el tener. Ser un profesionistaestupendo o un músico bueno, por ejemplo, requiere de estudiar por años y muchas veces, a lo mejor, los resultados no se observarán en un gran salario aunque quizás sí en la satisfacción personal de hacer las cosas bien. El ser es más difícil que el tener, porque el acceso a muchas cosas se puede dar por haber tenido una familia acomodada que nunca ha tenido dificultades económicas y entonces, querer tener el teléfono X o Y es simplemente un asunto de que tengo el dinero y entonces lo quiero y lo compro. Y si a esto le sumamos el hecho de que para mucha gente mostrar que usa un iPhone los hace felices porque los hace de cierta "elite" (que sólo está en su cabeza), pues combinación completa: ahí están las filas por tener ese nuevo teléfono.

En breve: es más fácil tener que ser, porque además, el tener se observa continuamente. Yo he visto estudiantes en mis clases que tienen una capacidad asombrosa para programar, o que entienden temas avanzados de estructuras de datos sin problemas, pero esto no se ve en la calle, ni se asoma como cuando uno saca un flamante iPhone X ¿verdad? Y por eso tal vez los poseedores de estos nuevos juguetes que da la tecnología los hagan creer que son mejores, o más deseables, o más "qué sé yo", porque no se me ocurre ninguna otra razón.

Concluiría con una frase que escribiese Albert Einstein en una nota que dejó a un botones de un hotel en Tokio y que acaba de ser subastada (con otros escritos del famoso físico), que dice: “Una vida tranquila y modesta trae más alegría que una búsqueda de éxito ligada a un constante descontento”.

Saturday, March 14, 2015

¿Enviado desde mi iPhone?



El mundo está lleno de consumidores, muchas veces por obligación. Por ejemplo, necesitamos adquirir alimentos y finalmente eso es parte de la cadena consumista. En otras ocasiones, compramos objetos que quizás no necesitamos, pero que cumplen con alguna necesidad interna de nuestro ser. Por ejemplo, hace años un amigo me dijo: "vi el teléfono celular X y me gustaría comprármelo"... Y se hacía la siguiente reflexión: "el que tengo me funciona perfectamente, pero no sé la razón por la cual me dan muchas ganas de comprarme este nuevo modelo que vi". Le dije que se lo comprara. Si le hacia feliz y podía, ¿por qué no?

Las sociedades modernas imponen modas muchas veces a través del mecanismo de la publicidad, la cual para incidir tiene que hacerse contínuamente y por años. Por ejemplo, es importante para las empresas que sean reconocidas y por ejemplo, si hablamos de computadoras y le preguntamos qué se le viene a la cabeza a nuestros interlocutores, que indiquen "IBM", por ejemplo, indica que la publicidad sobre lo que es esta empresa ya ha permeado en las cabezas de muchos. Igualmente pasa con otros productos, por ejemplo, si pensamos en pañuelos desechables, mucha gente pensará en "kleenex", cuando esto es simplementre una marca de este producto. Y podría dar más ejemplos: si pensamos en relojes finos y costosos, probablemente la primera palabra que se nos venga a la mente es "Rolex".

Y si hablo de esto es porque en la tecnología de cómputo muchos productos no se adquieren no por ser mejores a otros de la competencia, sino por la propaganda y percepción que ésta deja en los consumidores. Y esto ocurre con Apple, por ejemplo,     que se ha hecho de un buen nombre entre los que compran sus productos porque para muchos son lo mejor que se produce en la tecnología de cómputo hoy en día. No les importa pagar un sobreprecio por ellos y desde luego, que cada quien haga lo que quiera con su dinero.

Pero Apple sin duda ha buscado situarse en la percepción de los consumidores como la empresa que es para unos pocos, para los elegidos, para los que "piensan diferente" y aunque muchos digan que exagero, es evidente que este tipo de publicidad permea. Recordemos por ejemplo los clásicos anuncios de PC vs Mac, en donde a la PC la representaba un gordito con traje. La Mac en cambio la representaba un chavo "cool", de jeans y camiseta. Suena como un anuncio más, pero la imagen del producto que Apple quiere dar empieza a permear en cómo pensamos sobre los productos que compramos. Y no se me malinterprete: Apple hace muy buenos productos aunque siempre he pensado que están sobrevaluados.

Sin ir más lejos, hablemos de esa frase de "enviado desde mi iPhone", cuando alguien usa esta marca de teléfonos para mandar un mensaje. Evidentemente esta firma o rúbrica no la puso el consumidor, el dueño del teléfono, sino Apple, la cual se inserta a cada mensaje que se manda. Y el mensaje se puede cambiar, pero ¿alguien lo cambia? Si se le pregunta a quienes tienen un iPhone, podremos leer toda clase de argumentos al respecto en donde afirman, por ejemplo, "me importa un rábano ese mensaje. No tiene nada que ver con mi autoestima", aunque en realidad sí les importa y por eso no lo quitan. Como la marca los hace creer que son diferentes, entonces hay que pregonarlo por donde se pueda.

El mensaje de la firma del teléfono se puede quitar fácilmente siguiendo los siguientes pasos: Configuración, correo contactos calendario, firma", y escribes la firma que quieras que aparezca en vez del ególatra "enviado desde mi iPhone". Si esto no funciona, puedes ver el siguiente video que explica cómo hacer esto:


Vamos, el procedimiento no es díficil. Curiosamente, otras marcas de dispositivos electrónicos han intentado hacer lo mismo. Y he recibido mensajes que forman "enviado desde mi oficina móvil telcel", "enviado desde mi Samsung galaxy" y hasta "enviado desde mi Windows Mail", que suena a mala broma o a sarcasmo.

El punto aquí es ver cómo llega la manipulación mercadotécnica de las empresas. Resulta que ya no importa en realidad el mensaje que se manda, sino desde qué dispositivo lo estamos mandando. Eso es lo que vale. Suena ridículo pero así es. Pero si no me creen, vean lo que hicieron en un programa de televisión de los Estados Unidos. Se inventaron un Apple Watch, al que llamaron iTime, el cual es en realidad un reloj Casio de 20 dólares, a quien le pusieron en la parte trasera del mismo una calcomanía de la manzana, del logotipo de Apple. Vean qué contestaba la gente y después de eso dígan que no es cierto todo lo que he mencionado aquí.



Porque miren ustedes, sería ridículo darle la hora a alguien y decirle: "te doy la hora desde mi Rolex" o bien, terminar una conversación indicando: "Me dio gusto verte y  si notaste, mi buen aliento se lo debo a Listerine". Suena ridículo pero claramente el mensaje de " enviado desde mi iPhone es exactamente lo mismo".

https://youtu.be/v9JQsXPd41U

Wednesday, September 10, 2014

Cuando se pierde la perspectiva


Hoy Apple anunció su esperado iPhone 6 y su Apple Watch. El anuncio generó todo tipo de expectativas y ya los fanáticos de la marca se hicieron presentes en la tiendas Apple incluso días antes de que la empresa los pusiese a la venta. Las colas en las tiendas Apple de Nueva York y San Francisco parecen demostrar que hay un fanatismo por hacerse de estos objetos de la electrónica moderna.

En mi opinión, Apple simplemente sigue dando más pan con lo mismo. Innovó cuando salió el iPhone... Innovó cuando salió el iPad... ¿Pero ahora? Sigue dando versiones más pulidas de sus productos pero en el fondo nada parece haber cambiado gran cosa. Y sí, probablemente tengan ahora una mejor cámara, mejor lente, sea más fácil hacer videos y lo que quieran y manden, pero en el fondo lo que tenemos es un iPhone, que conserva literalmente con lo que nació. No hay pues, grandes novedades.

Pero eso no parece importar a la empresa de la manzana cuando sus líderes se despiertan y observan que en las tiendas Apple, aún sin abrir, esperan impacientes cientos de personas que están literalmente desesperadas por hacerse del nuevo teléfono, el mismo que tienen, nomás que diferente por algunos detalles. Y están dispuestos a pagar lo que sea por tener estos nuevos juguetes.

Muy bien, Apple hace productos muy finos, sí, pero pensemos un poco: ¿desde cuándo perdimos la perspectiva de que estamos hablando de teléfonos y relojes? ¿desde cuándo tenemos que estar ansiosos por la siguiente versión de algo que finalmente es un teléfono (o un reloj)? ¿es que acaso no podemos vivir sin tener en nuevo iPhone (de preferencia dorado), para que los demás nos miren con envidia quizás? Porque me queda claro que Apple vende y seguirá vendiendo status. Si no me creen, váyanse a cualquier cafetería de moda (aka Starbucks) y vean a los personajes que llegan con su iPad, iPhone o Mac para que todos vean el equipo que traen, para que vean que no son unos pobres diablos que usan Windows (bueno, ni hablar de Linux), y que son personas pudientes, que pueden tomarse un capuccino de 50 pesos mientras con el dedo pasan de foto en foto en su pantalla gorilla glass de su flamante iPad.

Ahora que se han anunciado los nuevos productos de Apple ya he leído comentarios de gente que siete que es imprescindible comprarse el reloj porque por sus actividades, sería poco menos que fantástico y le ayudaría mucho. Este personaje vivió sin esta posibilidad por años, pero gracias a que los de la empresa de la manzana se dieron cuenta de sus necesidades, sacan un carísimo reloj que no será más que una moda costosa pero que eso sí, quienes tengan semejante aparato en su muñeca, se sentirán poco menos que soñados, de otro mundo. En el fondo, cualquier teléfono inteligente de la gran gama de los que hay en el mercado, pueden hacer todas y más tareas de lo que puede hacer un iPhone. La culpa no es del indio (Apple), sino de quien lo hace compadre (usuarios).

Quizás el problema es sólo mío. No sé cuando como consumidores nos pusimos a idolatrar todo lo que hace Apple. En serio, son teléfonos y son relojes... ¿A cuenta de qué tanta admiración ilimitada por eso?

Sunday, September 22, 2013

El poder de la mercadotecnia


Lo he dicho ya demasiadas veces: mucho del éxito de Apple es su mercadotecnia. No es de ahora. Siempre la empresa de la manzana se ha caracterizado por anuncios finos, bien hechos, muy cuidados. Basta recordar la serie de anuncios de Mac vs PC, en donde a esta última la interpretaba un tipo de traje y corbata. Quien interpretaba a la Mac era un chavo "cool", de jeans y camiseta. Todo lo contrario a la rigidez y la seriedad con la que supuestamente se quería mostrar el mundo de la PC.

Estos tiempos ya pasaron pero Apple sigue logrando que quienes se adhieren a la marca sean algo más que clientes, pues los ha convertido en verdaderos fanáticos de la manzana. Por ello, no es de sorprenderse que la gente haga colas con días de anticipación para hacerse del siguiente dispositivo que venda Apple. Hoy éste es el iPhone 5S y 5C.

A alguien se le ocurrió preguntarse ¿por qué la gente hace estas colas? El teléfono no se va a agotar y si así fuera, en un par de semanas, como máximo, habría más teléfonos. ¿Por qué de este comportamiento? Para ello, Casey Neistat se fue a las calles de Nueva York, a grabar a quienes hacían cola desde muchas horas antes para poder comprar un teléfono de estos y ser los primeros. Es interesante el mini documental, pues a la pregunta sobre por qué hacen cola desde hace tantas horas, algunos de los entrevistados no pudieron decir por qué. Uno indicó que su trabajo era hacer cola por otros, que no tienen el tiempo pero tienen el dinero para pagarle para que se forme en la línea.

El video es interesante por ello, porque muestra de alguna manera que la gente no sabe por qué hace estas ridículas colas. En el minuto 5:06 puede verse el rostro de un tipo que pone una cara que refleja el absurdo de todo este espectáculo. Se ve después a la gente saliendo de la tienda y mostrando su adquisición. Muchos les aplauden ¿les aplauden? ¿como por qué? Cuando se les inquiría sobre qué color de iPhone iban a comprar, la respuesta común fue el dorado (¿o champagne?). ¿Y los de colores? ¿tendrán éxito de ventas en este lanzamiento ya en las tiendas?



Yo entiendo que la mercadotecnia nos vende, por ejemplo, ser parte de las premier, de las inauguraciones, de las "alfombras rojas", porque quizás a la gente le gusta sentirse especial, ser los primeros en algo, no lo sé. En cualquiera de los casos, el video muestra el poder de mercadotecnia de Apple, que se mete hasta lo más intrínseco de algunos seres humanos y los guía, de alguna manera inconsciente, a hacer estas colas, a aplaudir porque alguien ya salió de la tienda con su nuevo teléfono. Me parece incluso increíble este poder.

Tuesday, September 10, 2013

Sobre el iPhone 5C


Finalmente llegó el día y Apple anunció el ya tan rumoreado teléfono “barato” de la empresa, el 5C. Los detractores de la marca dicen que la C es de “cheap”, barato. Los de la marca dicen que la C es de “color”. Hace ya un par de semanas, quizás un poco más, discurrí sobre la eventual existencia de este teléfono y llegué a la conclusión que era una mala idea, pues la actitud elitista que Apple ha promovido siempre, dejaría de serlo si es que salía este teléfono supuestamente económico. Me equivoqué. Lo reconozco. Sin duda Apple -ya sin Jobs en medio- quiere que su marca sea más popular y les deje más dinero, aunque esto pueda pegar en la percepción de que la manzanita era solamente para unos cuantos.

La realidad es que independientemente de la existencia del teléfono 5C de Apple, es claro que hemos caído en un extraño consumismo, del cual las grandes telefónicas han hecho un gigantesco mercado. Vamos, ¿cuántos teléfonos diferentes están saliendo en el mercado? En unocero (un sitio web donde escribo) hemos dado cuenta puntual de todas las marcas que sacan nuevos teléfonos inteligentes, filtraciones sobre los que vienen y toda esa parafernalia que acompaña cualquier presentación de un nuevo dispositivo de esta clase.

Dicho de otra manera, somos víctimas de la mercadotecnia, que nos obliga casi, a hacernos del siguiente teléfono, aunque el que tengamos sirva perfectamente bien. Recuerdo cuando llegó el iPhone a México. El costo era exageradamente grande y además, había que contratar por dos años al menos. Evidentemente todos esos que morían por un iPhone pagaron ese sobreprecio y probablemente el costo lo valió al ver la cara de sus amigos cuando sacaba su nuevo juguete manzanesco y lo presumía simplemente al hacer llamadas a otros. Hubo incluso una página web en donde se rogaba al Sr. Slim que por favor, bajara el precio del iPhone. Esta iniciativa no pasó de ahí. Lo único que se demostró es que todos querían ese oscuro objeto del deseo, representado por un telefonito inteligente con el logo de la manzana en la parte trasera.

Y seamos francos: ¿necesitamos un iPhone 5C? ¿O un blackberry de última generación? ¿O quizás un Samsung por demás sofisticado? Yo creo que no. Miren, con el tiempo hemos visto que estas tiendas virtuales de aplicaciones para los diferentes teléfonos y marcas comienzan a hacerse de muchísimos programas que  en muchos casos son puntadas simpáticas, como esa app que simula ser un tarro de cerveza que uno bebe, por ejemplo. La mayoría de las apps son francamente inútiles. Hay N calculadoras, por ejemplo, pero si ya el sistema tiene una, ¿qué necesidad hay de una nueva? Al rato tenemos montones de iconos que representan las decenas de apps que hemos comprado o descargado gratuitamente y que usamos cada vez menos. Tal vez las apps que más use un usuario (no me consta, pero es mi percepción), sean Facebook, Twitter, Waze, WhatsApps y ya. Entonces, ¿para qué queremos una tienda con tantas apps que jamás usaremos o que simplemente son programas de un ratito y ya?

Antes pensé que Apple no sacaría un teléfono barato, pues el que fuese costoso era parte de su manera de hacer negocio, de hacer sentir diferente al usuario. Con un teléfono económico, me pregunto si los usuarios de los iPhone costosos no verán con desdén a quienes tengan el iPhone 5C (C de chafa, como me dijo el Javo). Si es así, bien podría mantenerse este absurdo elitismo por algo que además ni siquiera lo merece. Les tengo noticias:  hablamos de un teléfono, sí, inteligente -sea lo que signifique esto- pero al final del día un teléfono más.

Saturday, October 22, 2011

Porqué la política cerrada de Apple es equivocada


Yo sé que la empresa Apple tiene sus fanáticos, los cuales jamás darán su brazo a torcer sobre cualquier cosa que haga mal la empresa. De hecho, cuando murió Steve Jobs hubo un curioso fenómeno. Hubo gente que fue a depositar flores en las tiendas Apple. Es claro el poder de los medios, quienes apelaron a los calificativos más absurdos, llamando a Jobs "genio". Se dice con demasiada facilidad esa palabra. En mi opinión, y ya lo he dicho antes, Steve Jobs fue un gran vendedor. No sólo vendió computadoras a precios carísimos, sino que además, vendió una imagen de culto, la cual se llevó a la tumba. Yo solamente quisiera que alguien me dijera una sola cuestión que haya realmente hecho Jobs en la tecnología aparte de vender. ¿Inventó el iPad o el iPhone? ¿Acaso invento el Mac OS X o el iOS? ¿escribió quizás código para las máquinas de su empresa? la respuesta es NO a todas esas preguntas. Entonces, ¿a cuenta de qué Jobs es un genio?  En cambio, se murió Dennis Ritchie, inventor de Unix y del lenguaje de programación más usado en el mundo y ni quien le haga el caso mediático que recibió Jobs.

Pues bien, el asunto es que Jobs hizo un gran trabajo vendiendo una imagen a quienes adquirían sus computadoras y teléfonos. Empezó por hablar de una calidad que nadie más tiene, aunque jamás diga que sus equipos también se congelan, que hay que re-arrancarlos, y que padecen de los mismos problemas que otros sistemas operativos o marcas de computadora. Ese mito de la extraordinaria calidad de Apple es lo que los fanáticos de la marca aluden cada vez que uno les dice que sus equipos son innecesariamente costosos.

Pero hay más, Jobs les vendió la idea de que tener equipo Apple es -para empezar- intuitivo y facilísimo de usar. Vean a los usuarios de Mac OS X, por ejemplo, y verán que sí, en la interfaz gráfica de Mac las cosas son simples, pero no los metan a la ventana de la línea de comandos de Unix. Vaya, más de un usuario de Mac, y me atrevo a decir la mayoría, jamás ha usado la poderosa línea de comandos de Unix. En términos generales, usar Mac OS X en su interfaz gráfica o usar Windows es más o menos lo mismo. No se necesita en niguno de los casos un curso de doctorado para poder usar ninguna de estas dos interfaces. En Mac desperdician las posibilidades que ofrece este sistema Unix.

Pero entonces, si esto no fuera suficiente, Jobs vende la imagen de que quien tiene una Mac "piensa diferente"(Think different), dice la propaganda de Apple y entonces se asume que son especiales, únicos e irrepetibles. Y la gente les compra esa idea. Ser diferentes a la mayoría es algo que todos quisiesen ser, y Jobs les dio la oportunidad con esta idea de la mercadotecnia.

Un ejemplo de que se sienten diferentes es ver la cantidad de gente que se va al café Starbucks con la Mac o con el iPad. Sobrepasa en muchos casos los que llevan sus "humildes" y proletarias PCs. ¿Por qué este fenómeno? por la necesidad irrefrenable de algunos por mostrar que son especiales, aunque sea porque tienen una computadora que les salió carísima y en la que ni siquiera le sacan un 25% de sus posibilidades.

Pero en el fondo, esta idea que Apple vende, de la exclusividad de la marca, va en contra de lo que buscan las sociedades. Estamos de acuerdo en general que habría que eliminar muchas de las desigualdades sociales. La idea del acceso universal a la educación superior es algo que no se discute. Así, se busca que todos tengan acceso y posibilidades de hacer una carrera universitaria, aunque en este país haya mucho por trabajar en ello. Igualmente pasa con otros asuntos de la vida cotidiana. Las diferencias sociales deberían buscar minimizarse en algún grado y con ello habría más democracia, más igualdad y menos diferencias como las que se observan en México.

Si revisamos los periódicos de este país, veremos que vienen semana a semana con suplementos de sociales, en donde los "ricos y poderosos" de este país organizan sus tertulias, sus eventos especiales. Se les ve sonrientes a todos en las fotos. Las mujeres en sus mejores galas, siempre a la moda. Los hombres muchas veces informalmente vestidos pero eso sí, todos son empresarios al menos. Y a mí en el fondo no me importaría que esa gente salga en estos suplementos sociales, que cumplen una función muy específica. Lo malo de ello es que esto es una bofetada a más del 50% que vive en la pobreza en México.

Por ello, regresando a Apple, su idea de un sistema cerrado va en contra de las aspiraciones sociales de igualdad que buscan minimizar las diferencias. Y ojo, no se trata de orientar el asunto políticamente al comunismo, sino simplemente a tratar de exactamente bajarle un poco a la desigualdad social. Entonces, la propaganda de Apple va simplemente en contra de estas intenciones sociales y como buenos seres humanos, si nos venden la idea de que seremos especiales, irrepetibles, únicos y especiales, y que nos hará entonces "pensar diferente", entonces ya caímos en las garras de esta mercadotecnia que no perdona nada, con tal de hacerse de clientes. Defender pues un sistema operativo cerrado como el de Apple no es beneficioso para nadie al la larga. De hecho, es una aberración que la gente crea que está bien ser cerrado comercialmente. Los sistemas cerrados no comparten sus ideas y esto incide directamente en todos. Los desarrollos entonces son más lentos, porque finalmente estos "avances" de estos sistemas cerrados son implementados a la larga en sistemas abiertos, pero en el camino hemos perdido mucho tiempo debido a que hablamos de sistemas cerrados. Y sí, entiendo de derechos de autor, de la protección de ideas, etc., pero es claro que en esta época de información hay que redefinir estos valores del "copyright".

Pero Apple como empresa tiene todo género de mecanismos de promoción para que quienes usen sus equipos se "anuncien" como especiales. Más de un usuario de iPhone o iPad, al mandar un mensaje, ya sea por SMS (teléfonía) o de correo electrónico, terminará con la leyenda: "Enviado desde mi iPad" (o iPhone). Y entonces queda claro que el consumidor final no compra por los servicios que necesita, necesariamente, sino por anunciar vía sus mensajes de correo o SMS que usan un equipo para unos cuantos, para gente especial y no para el pueblo. Más o menos es la historia de lo que está pasando.

Está en la naturaleza humana una serie de vicios que sólo pueden quitarse con la educación. Por ejemplo, el maltrato a las mujeres, el machismo, los abusos de pareja, el abuso a los trabajadores, el abuso de los sindicatos en México, la desigualdad social en donde unos catalogan de "nacos o indios" a otros, por ejemplo, etc. Hay mil temas que pueden paliar conductas malintencionadas si hay atrás educación. Pero para que haya esta educación a todos los niveles debemos eliminar el elitismo que nos acompaña y que muchas veces no estamos dispuestos a dejar, porque eso implica dejar también ciertas comodidades. Por ejemplo, cuando nos detiene una patrulla (probablemente para sacarnos una "mordida", probablemente si las cosas se ponen complicadas le diremos al "oficial" cosas como éstas: "Usted no sabe quién soy yo. No sabe con quién se mete". Así, al oficial de policía le hacemos ver que somos diferentes, que tenemos palancas, que estamos incluso por encima de las leyes (in ningún afán de defender las casi siempre aviesas intenciones de un oficial cuando nos detiene por una infracción, real o ficticia). Así pues, ejemplos de esto los tenemos cotidianamente.

Finalmente, este texto es un ejercicio de reflexión. Me gustaría saber qué piensan los que me leen.

Friday, October 07, 2011

Sobre Steve Jobs


Con la reciente muerte de Steve Jobs, ocurrida apenas hace dos días, se han volcado en internet, en las redes sociales, en Twitter, toda una serie de halagos que desde mi perspectiva son exagerados. Hay quienes no lo bajan de genio, de visionario, y su admiración por este personaje -me parece- los ciega a la realidad. Me pregunto cómo alguien puede ser genio y visionario y nadie le haya hecho antes un homenaje en vida. Parece que se dieron cuenta de esto cuando se supo de su deceso.

Miren, Jobs sin duda es un icono de la tecnología norteamericana, pero dista de estar entre los genios universales. Para empezar, jamás escribió una línea de código, probablemente no sabía programar y lo que sí supo hacer muy bien fue el de vender computadoras. Apple, o cualquier empresa que se dedique a la tecnología puede tener los mejores productos, pero si no hay quien los publicite y los venda, pues no vale nada. Así, Jobs supo ver sus oportunidades y vendió muy bien los productos de Apple. Y en eso sin duda destacó.

Steve Jobs tuvo serios fracasos. Vaya, lo corrieron de su propia empresa en 1985 por las pocas ganancias que daba e incluso, Apple tuvo serios problemas financieros y estuvo a punto de cerrar. Fue rescatada por Bill Gates en algún momento, que le dio unos 150 millones de dólares de liquidez. Cuando Jobs salió de Apple era la imagen personificada del fracaso. Si se hubiese muerto en ese entonces, las opiniones no habrían sido las que ahora se dicen contínuamente.

Jobs se vendió como  un personaje, creó un misticismo en los productos de Apple. Mintió, como todos los vendedores, exagerando las virtudes de sus dispositivos, como cuando dijo que "la mejor experiencia de navegación por internet la daba el iPad". Y lo entiendo, son argumentos de ventas nada más. Veo difícil creerle eso, por ejemplo.

Así pues, a mí me hubiese gustado más moderación en lo que se dice ahora que Jobs no está con nosotros. Si alguien no lo alaba entonces es un envidioso, un perverso, un amargado. Yo dudo que sea uno así. Simplemente me parece fundamental que las las cosas caigan en su justa medida.

¿Fue Jobs un genio? Lo dudo. ¿Fue un visionario? Lo dudo. Jobs hizo cosas nuevas, sin duda, pero mucha gente lo hace y no están en el ojo del huracán de los medios. Por ejemplo, ¿quién inventó la tomografía axial computarizada? ¿Alguien sabe? Si se muere este personaje, probablemente recibirá, si bien le va, una pequeña notita perdida en los periódicos. Y probablemente la tomografía sea uno de esos inventos que podrían calificarse de geniales ¿o no? ¿Inventó siquiera la interfaz gráfica Jobs? No.Se la pirateó a Xerox. Quienes en esa empresa inventaron la interfaz gráfica probablemente sí eran visionarios.

A mí me parece que en los negocios Jobs hizo algunas cosas interesantes, el modelo de negocios que implantó con su tienda apps de aplicaciones para eliPhone/iPod/iPad ha sido copiada por otros, con mucho menos éxito, sin duda. Y esto habla de las capacidades del personaje en cuestión para hacer negocios.

Steve Jobs tiene sus propios méritos. Al final de su vida logró sus mejores éxitos y fue reconocido, pero él es sólo quien vendía. Habiéndose convertido en un icono, cuando salía a decir algo, se le hacia caso. Hay premios Nobel, que han dedicado sus vidas a la ciencia y no tienen ni lejos, la resonancia de un personaje mediático como lo fue Jobs. De alguna manera Jobs era como el conductor de un noticiario. Atrás de este personaje, que sale a cuadro, hay mucha gente, redactores, reporteros, camarógrafos, técnicos, etc., que hace que podamos ver en la noche la TV y escuchar las noticias. Pero todo este personal, que es anónimo finalmente, no lo vemos, aunque ahí está. Pasa lo mismo en Apple. Yo dudo que Jobs indicara a los programadores cada característica que debía tener su sistema operativo. No, Jobs daría instrucciones generales-a lo más- sobre lo que se tenía que hacer, pero ese ejército de programadores pasa anónimo. ¿Quiénes son? ¿quiénes han escrito tal o cual parte del código? Nadie sabe. Solamente vimos a Jobs anunciando las nuevas versiones de sus sistemas operativos, de sus dispositivos y entonces le achacamos la paternidad de todo a él.

Sin duda Steve Jobs representa una gran parte de la historia moderna de la tecnología en los Estados Unidos, pero lejos, muy lejos está de ser un visionario (visionario Babbage, por ejemplo, que imagino una máquina calculadora cuando no había siquiera electricidad), o un genio (Einstein, Dalí, sin duda califican como genios, por mencionar un par de ellos). Así que de verdad, pongamos a Jobs en su justa proporción y percepción.

Tuesday, October 04, 2011

El consumismo que nos invade


Hoy se realizó la conferencia de prensa de Apple, para anunciar su nuevo modelo de teléfono iPhone, su nueva línea de iPods, etc. Por alguna razón, cada vez que Apple saca algún juguete la gente parece volverse loca. En Twitter una vez comenzada la conferencia de la manzana ,muchos internautas casi casi se vuelven reporteros, anunciando en los 140 caracteres que da Twitter cada cosa que dice el presentador en turno. Otros muchos, comentan que ya quieren tener esta nueva versión de ése oscuro del deseo en el cual se ha convertido el iPhone, y que no ven para cuando llegue a México.

Cuando llegó el iPad a México, hace como un año, las pocas tiendas Apple en el país organizaron una venta nocturna, que empezó a las 12 de la noche de no sé qué día. Ya para las 9 pm de ese día había colas que daban vuelta a la manzana. Y en serio, sin duda el iPad es un muy bonito juguete, amén de muy caro... Y aún así ¿de verdad vale la pena estas colas absurdas y este montaje para hacerse ANTES QUE NADIE EN MÉXICO de una computadora en forma de tableta?

Apple vende imagen, exclusividad, que empieza por hacer creer a sus clientes que con estos equipos serán únicos e irrepetibles. Y muchos delos que compran artículos de Apple solamente lo hacen por esta razón. Es típico verlos en un Starbucks "presumiendo" su Mac Air o su iPad de última generación. Vaya, me pregunto cuántos usuarios de Mac saben que usan un sistema tipo Unix, que pueden entrar en modo de comandos y que tienen montones de herramientas creadas originalmente en Unix y que lo hacen un sistema muy poderoso. ¿Cuántos salen de la interfaz gráfica de Mac? ¿Cuántos usan todas las características que pagaron por tan caro equipo?

Otro ejemplo de esto es cuando salieron unas dizque tapas inteligentes para el iPad2. En Matuk.com hubo una discusión sobre el tema y los mac-fanáticos alababan a grados insospechados algo tan bobo, pero tan bobo, como la supuesta tapa "inteligente"... Por favor...

Y que no se malinterpreten mis palabras. Sin duda los equipos de Apple son estupendos, pero que son mucho más costosos que los demás, lo son y este sobreprecio no se puede justificar en desempeño de los equipos. También las mac se atoran, también el iPhone se congela y hay que resetearlo. Tienen sus problemas como todas las computadoras, aunque los propios mac-eros jamás discutan estas cosas y cierren los ojos a la realidad.

El asunto es que los medios, la propaganda con la que nos invaden contínuamente nos han terminado por hacer creer que ser es tener, y por ende, ansiamos un iPhone, o la novísima Mac, o la pantalla de 60 pulgadas, o el siguiente "gadget" ya anunciado por alguna compañía de tecnología.

Y me queda claro que todos queremos tener objetos que por alguna razón nos llaman poderosamente la atención. Quizás para presumirlos, para convertirnos en únicos e irrepetibles, qué sé yo. En mi caso, por ejemplo, quisiera hacerme de un smart, el microauto. Por el precio de un smart puedo hacerme de dos chevys casi. ¿vale la pena? probablemente no, pero todos tenemos estas cosas, estas pretensiones por demás absurdas y nolo dude  ,en el momento que pueda, me hago de un smart. 

La vida consumista nos entrega sin duda algunos beneficios. Sí, es más agradable ver la TV en una pantalla de 50 pulgadas, por ejemplo, pero muchos de sus beneficios son falsos, amplificados quizás por los medios, como cuando me hice de mi teléfono Android, que me obligó a contratar un plan de datos porque parece que si no se tiene Internet hasta en la sopa, no somos nada. Mis reflexiones al respecto las escribí aquí.

Aquí dejo estas reflexiones, sin siquiera la pretensión de que analicemos nuestras conductas consumistas. No se trata de vivir en la frugalidad, como tampoco ostentar estos costosísimos gustos que a más de uno les mueve el tapete. Digamos que hay que buscar cierto equilibrio. Eso es lo que pienso.

Friday, June 10, 2011

La necesidad de identificarse con algún grupo


Es claro que el hombre busca siempre identificarse con otros. Eso nos da cierta seguridad de que no estamos solos en el mundo y que compartimos, con otros seres humanos, un mismo tipo de emociones y/o sensaciones. Los cineastas lo saben y muchas veces en las películas hay personajes para que el auditorio se identifique con alguno de los caracteres que aparecen en la pantalla. Lo mismo pasa con los equipos de futbol. Los aficionados al deporte de las patadas tienen sus ídolos, se visten como ellos y se afanan en imitarlos.

Pues bien, las empresas que venden bienes y servicios muchas veces buscan que quienes compran lo que hacen, se identifiquen con ellos, de tal manera que no te compres un coche, sino te compres un "pasat", por ejemplo, o bien, no te hagas de un teléfono celular, sino que te compres un iPhone o un Blackberry, por decir alguna marca conocida.

Las companías entonces hacen todo para que los usuarios de  la marca se identifiquen con ella y se conviertan finalmente en clientes fieles. Por ejemplo, quienes consumen productos de Apple notarán que cuando compran cualquier dispositivo de la manzana, aparte de los manuales, cargadores, instrucciones, cables, etc, vienen un par de calcomanías, para ser pegados donde mejor gusten y manden los usuarios. No es pues difícil ver que quienes tienen una Mac han decidido pegar la calcomanía en la parte trasera del coche. Con ello se sienten identificados con la empresa de Jobs y asumo, son más felices que otros, aunque esto último no lo sé.

Lo que me parece curioso, sin embargo, es algo que hacen por ejemplo, las empresas que desarrollan dispositivos móviles. Si un usuario de un teléfono particular manda un mensaje a Twitter, éste puede aparece al final con la leyenda: "enviado desde mi Blackberry Torch". Y lo mismo pasa con quien tiene iPhone o iPad. Si colocan un mensaje en Facebook no falta que salga la leyenda: "envíado desde mi iPad 2", etc.

Es decir, no basta pues hacerse de un costosísimo iPhone, un Blackberry o un iPad. No, además hay que restregarle a todo aquel que se deje que se tiene un dispositivo de esos, porque quiero suponer que quienes compran estos artilugios tan caros los tienen que convencer que son diferentes, de una minoría privilegiada, de aquellos que solamente pueden acceder a lo más fino.

Lo más extraño es que caemos en esto y nos creemos diferentes o especiales porque somos poseedores de un teléfono de marca X o Y. Para que vean el absurdo, permítanme el siguiente escenario: estoy hablando por teléfono para concertar una cita y digo: "De acuerdo, entonces mañana nos vemos a las 4 pm en tu oficina. Saldré en mi automóvil Lambourghini modelo 'diablo' con una hora de anticipación para estar a la hora que hemos quedado", o algo como esto, al contestar el teléfono estando acostado en cama aún: "¿bueno?... Sí, soy yo, desde la comodidad de mi colchón Sealy Posturopédico". En cualquiera de ambos ejemplos, sería calificado al menos como un pesado, como un mamón, o como un idiota.

Así pues, el problema es que le seguimos el juego a los fabricantes de ciertos bienes y nos manipulan con estas estupideces, en donde no importa que suba una foto a la red social o que ponga un mensaje con mi pensar en Twitter, sino lo que importa es si lo hago desde mi Motorun de Motorola, mi Blackberry o mi iPhone. Porque lo sabemos todos y lo ignoramos: todos estos objetos no hacen a las personas. La gente no vale por lo que tiene, sino por lo que es. Aunque en el mundo cotidiano nos la pasemos rechazando este argumento que sabemos no es incorrecto.

Monday, May 16, 2011

Una idea para Apple


Ayer le regalamos a mi madre un iPad 2 por el día de las madres. La idea es que pueda conectarse con mi hermana Marga, que vive en Vancouver, tratando de minimizar las dificultades tecnológicas. El iPad 2 es un juguete muy bonito, muy bien presentado y desde luego, de muy buena calidad. Su pantalla es estupenda y la versión 2 contiene dos cámaras, una de frente y otra en la parte trasera. Así, el usuario puede platicar vía una aplicación llamada FaceTime (creo), que permite interactuar en video, como lo habría soñado en su teléfono Dick Tracy.

Yo me hice, hace más de un año, del iPod Touch (aún no salía el primer iPad), y decidí que lo usaría para los programas de ajedrez. Reconozco que el Hiarcs y StockFish, entre otras apps del iPod Touch, son muy buenas y sorprende que en un dispositivo tan pequeño se pueda tener programas de ajedrez de este nivel, que sin duda son como grandes maestros de bolsillo.

Sin embargo, ayer que jugaba con el iPad 2 de mi mamá, se me ocurrió que Apple podría hacernos un favor a quienes compramos un iPod Touch o un iPhone: el vendernos una pantalla de 9.5 pulgadas la cual pudiese conectarse al iPod Touch/iPhone y así, por un precio relativamente bajo, quienes tenemos alguno de estos juguetes podríamos disfrutar de la pantalla más grande que el iPad 2 ofrece.

No sé si sea una buena idea comercialmente, pero si pensamos que la PC de escritorio está por desaparecer y que la gente conectará su teléfono a una pantalla y a un teclado grande (como en el caso del teléfono Atrix), pues tal vez no sería tan mala idea el proveer a los usuarios de Apple con esta alternativa. Bueno, eso creo.