Friday, July 06, 2018

Una reflexión más sobre las elecciones en México



Andrés Manuel López Obrador es el ganador virtual de las elecciones presidenciales en México y es interesante los comentarios vertidos principalmente en las redes sociales. Tal vez como nunca antes, la contienda electoral fue muy ruda, llena de descalificaciones en donde el Peje era el candidato al cual todos le tiraban de pedradas. El tabasqueño -al contrario de las veces anteriores- esquivó todas las injurias y no "alimentó el troleo" del cual era víctima constante por parte de sus contrincantes en las urnas.

Las encuestas -a través de los meses- mostraron que AMLO iba -en intención de voto- cada vez más cerca del triunfo y le sacaba ya 20 puntos a sus adversarios. Como escribí antes en este blog, era claro que la única manera para que perdiera el Peje era un fraude monumental. Pero éste no se dio. Mi especulación es que el gobierno priísta decidió mantenerse al margen, hacerse a la idea que el Peje sería el presidente y plantear la transición de forma que salga Peña Nieto lo menos raspado posible. Porque finalmente, si por ejemplo, el sistema hubiese decidido crear una crisis con fuga de capitales o desestabilizaciones, el ganador podría haber tomado eventuales acciones contra nuestro bonito presidente, el corrupto de la casa blanca y quizás hasta a la cárcel lo habría llevado. ¿Y qué necesidad hay de tanto taconazo estando el piso tan parejo? Un país inestable no le conviene a nadie y eso lo sabía el gobierno cuandeo empezó a ver las tendencias en favor del Peje.

Hay que decir que de todas formas hicieron de todo con la intención de quitarle empuje a López Obrador. Los empresarios dijeron que sacarían su dinero y advirtieron a sus empleados sobre votar por el Peje. Pero estas amenazas de papel duraron muy poco. En un par de días, después del anuncio mediático, los empresarios se reunieron con los candidatos y cuando el Peje fue, ese mismo día salieron todos muy contentitos. Vamos, que hasta los empresarios se dieron cuenta de que lo que iba "pa delante ya no iba pa trás".

Ahora, como un producto post-electoral, mucha gente se ha expresado en las redes sociales indicando que le llevarían puntual seguimiento a AMLO para que cumpliese sus promesas de campaña. Curioso es que todos esos personajes no dicen que había que reclamarle a Peña todas las promesas incumplidas. Como que eso lo están pasando por alto. Pero pienso que todo esto es un mero reflejo de las intensas campañas, ya terminadas, y que eventualmente las aguas llegarán a tranquilizarse. Curioso es que ya los anti-AMLO se estén quejando de cosas que todavía no pasan porque el ganador ni siquiera ha sido declarado formalmente así.

Pero más allá de si el lector cree o no en el Peje y sus propuestas, lo interesante al final del día es que la democracia triunfó y mostró no solo un desencanto ligero contra el PRI. Vamos, fue abrumador el voto contra el partido tricolor (que no entiendo por qué sigue teniendo los colores nacionales en su logo) y este partido no pudo ganar un solo estado, uno solo. En la Ciudad de México, el PRI se quedó con una sola delegación. La mayoría fue para Morena. Y esto me parece fascinante. Sin los carruseles, sin los mapaches, sin las tarjetas de Soriana a los votantes, sin los cochupos cotidianos electorales, ¿quién iba a votar por el PRI? Y esto quizás se mostró como la realidad del país: nadie realmente quiere al PRI, pero como controlaban las elecciones, como hacían trampas para ganar, como su mecanismo era comprar votos o introducirlos en las urnas por las buenas o las malas, pues parecía que había gente que creía en el partido, a la luz de los números de votantes. Hoy podemos ver que el desagrado masivo contra el regimen más corrupto que se conozca en este país al menos, es simplemente un hecho real.

Lo importante es que la democracia se impuso y sí, habrá que seguir puntualmente las acciones del nuevo gobierno y hacer que se cumpla lo que se prometió. Y si no se cumplió, entonces habrá que reclamárselo. Eso será muy sano. Pero me da la impresión que finalmente se está abriendo el camino a elecciones limpias, cosa que nunca antes fue reamente posible. Y esto puede ser un buen inicio para el cambio, uno verdadero. Ojalá y que así como se limpiafron las elecciones, la gente actúe mejor, sea menos transa, busque no dar mordidas o pasarse de vivo por "tener palancas". Ojalá y que este país funcione mejor, aunque yo me conformo con menos corrupción, con saber que se tienen gobernantes que sirven al país y que no se sirven de éste. Ojalá.

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