Monday, August 03, 2020

La televisión fue, Internet es.



Es cierto que la pandemia ha sido un parteaguas en la manera en como nos comportamos, en como actuamos cotidianamente y además, ha hecho que un número enorme de actividades cambien sus procedimientos. Las escuelas a todos los niveles han sufrido este cambio porque claramente, mientras no baje la cantidad de contagios, no se puede regresar a las clases presenciales. Hoy -por lo menos en la UNAM- sabemos que el siguiente semestre no será de manera presencial y mi particular estimación es que si nos va bien, las clases presenciales en nuestra máxima casa de estudios, será para el semestre que iniciará en febrero del 2021.

La SEP ha dado a conocer, desde hace tiempo, sus supuestos planes para regresar a las clases presenciales. Pero se han estado cambiando porque a pesar de las afirmaciones gubernamentales de que "ya aplanamos la curva", "ya vemos la luz al final del túnel", la realidad es que ni aplanamos nada y ni hay luz alguna que veamos al final de ningún túnel. Los picos de la curva epidemiológica que López Gatell nos ha mencionado una y otra vez han sido falsos, equivocados. Sus estimaciones, basadas en un supuesto grupo de extraordinarios matemáticos -que no dan una- han sido todas equivocadas. Pero no me crean, nomás cuenten los muertos, más de 48 mil...

El asunto es que la SEP indicó que las clases serían presenciales, y suponían un esquema de alumnos que irían lunes y miércoles y otros martes y jueves, con un número grande de controles sanitarios. Hoy ya se dieron cuenta de la imposibilidad de esta idea y finalmente han aceptado que no hay condiciones para regresar a las aulas de manera presencial. Por ello, han decidido un plan alternativo que en el mejor de los escenarios, es de muy dudosa viabilidad. Se trata de usar la televisión para dar clases.

Para ello, han reunido a los jerarcas de cuatro empresas televisivas: Azteca, Televisa, Milenio e Imagen, para firmar un convenio "robusto" para dar clases a través de la televisión (nótese como califican el convenio, para darle de entrada más fuerza a la idea). Hoy se anunció el acuerdo y hubo grandes discursos y más firmas. Se les veía a todos muy contentos de esta colaboración con el gobierno, pero seamos francos, hay muchos puntos débiles en la articulación de un plan de enseñar a toda la primaria y secundaria -al menos- usando la televisión abierta.

El punto principal es que el esfuerzo de dar clases a través de la televisión se inició cuando la televisión logró la popularidad correspondiente. La idea de transmitir imágenes y sonidos a cualquier parte del globo terrestre hizo pensar, entre tantos temas asociados a la televisión, que el problema de la educación podía resolverse con clases a través de un cinescopio (hoy sería una pantalla plana). Y en México, en algún momento, se iniciaron las clases de "telesecundaria", que aburrían a un camello, que no servían para enseñar nada y que finalmente me parece que desaparecieron por inútiles.

¿Y por qué no sirvieron? ¿Por qué falló la promesa de la televisión de llevar conocimiento a los lugares más remotos de la Tierra? Muy fácil, porque no hay interacción inmediata con los que toman las clases. Y este es el punto fundamental que hace que toda esta estrategia del gobierno mexicano sea fallida: no hay interacción real e inmediata con el alumnado y por ende, los profesores que estén a cuadro, que tampoco sé cómo van a dar sus clases, van a tener alguna idea de si alguien ve sus horas de clases. Y tener teléfonos en el estudio no sirvió en la telesecundaria ni servirá ahora. Son sistemas lentos, asíncronos, por lo que las respuestas no pueden darse de inmediato y claramente todo este esfuerzo -me da la impresión- no va a servir para nada.

Por ello, la SEP debió haberse ido a las plataformas digitales. Ahí la interacción es inmediata y los sistemas actuales permiten que los alumnos estén presentes en la clase vía "Zoom", "Teams", "Google Meeting", entre otras plataformas, y puedan preguntar, comentar y hacer que la clase sea más "en vivo", de alguna manera más cercana a las clases presenciales. Esta idea de dar clases por televisión abierta tiene ya visos de que fracasará porque es una plataforma obsoleta, porque la ya TV demostró que sin interacción directa e inmediata con el alumnado en este caso, cualquier evento de enseñanza tiende a ser un fracaso.

¿Por qué se les ocurrió esta idea? Porque debe ser la opción más barata y porque probablemente el Presidente que tenemos, que es un ignorante de todo, debe haber aceptado esta idea como la mejor porque sería la más económica y no tendría el gobierno que derogar millones y millones de pesos. Porque la verdad, no encuentro otra manera de entender quién sugirió que la televisión abierta podía realmente usarse para la enseñanza...

Ojalá y me equivoque, pero apostar a la televisión cuando lo que parece tener una incidencia mucho más aceptable, la plataforma digital, es un error. Internet se ha convertido en la plataforma ideal: es rápida, permite acceso a material multimedia, permite interacción inmediata con quien ve los contenidos y es posible crear un entorno mucho más participativo. La televisión fue, Internet es.

Desde luego que los reportes que dará Esteban Moctezuma y aliados mostrarán la genialidad de su idea aunque probablemente las gráficas que presenten estarán tan amañadas como las de López Gatell y compinches, cuya especialidad es mentir y maquillar las cifras, queriéndonos hacer creer que vamos muy bien y que ya saldremos pronto de esta epidemia del covid-19. Vamos, serán más mentiras, que es de lo que está hecha la 4T.

El problema en el fondo será que los alumnos no aprenderán y seguiremos con este sistema educativo no del cuarto mundo, sino del quinto o sexto mundo, en donde los niños no aprenden nada, pasan los exámenes porque está prohibido reprobar... Y así las cosas en este supuesto gobierno en el que para cambiar las cosas, todo lo hace hacia atrás y mal.

2 comments:

Guillermo SA said...

Hola Morsa, un saludo cordial ante todo. Me permito comentar al respecto. En lo personal, no me gustan para nada los cursos en línea. Los he tomado y los he impartido: terrible. No he aprendido nada: problemas de conectividad, latencia, calidad de imagen variable, no estoy seguro si mis escuchas escucharon 8, 9 o 10 palabras de las 10 que dije, y la clase termina siendo en su mayoría una presentación de Power Point. Entre muchas desventajas más. Es el nuevo esquema educativo para los pobres. La interacción humana directa será un lujo en un futuro Cyber Punk. Soy milenial y mi hija me comenta que las clases en línea tampoco le sirven. Ella pertenece a una generación que nació con estas tecnologías. Además, si el gobierno decidiera por clases en línea, tendría que proporcionar computadoras e internet a todos los niños. (¿o sólo a los que no tienen, conforme a un estudio socioeconómico que culminaría después de terminarse la pandemia?). Cualquier análisis de viabilidad (técnica, económica, y de sentido común) se inclinaría lógicamente por la televisión, que tampoco servirá, pero es mejor que nada. Aplaudo la decisión gubernamental, aunque yo, en lo personal, voto por clases presenciales con o sin pandemia.

Morsa said...

La solución no es sencilla y probablemente las clases en línea sean tan inútiles como las "clases extramuros", que se pusieron de moda cuando cerraron en más de una vez la UNAM. Mi punto es que la TV ha sido un fracaso en el terreno educativo. Vamos, en México al menos nunca funcionó y sigo opinando que el problema es la nula interacción profesor-alumno que simplemente no se puede dar en el momento.

Yo entiendo que querer dar clases en línea impone el tener computadora y acceso a Internet. Y eso es una limitante. Con ese criterio, por qué no buscar trabajar en todas las posibles plataformas. Da la impresión que Esteban Moctezuma apuesta a una tecnología del pasado, que se demostró inútil para la enseñanza/aprendizaje.

Y sé que no hay como las clases presenciales, pero mira, mi madre tiene 88 años. Suponte que reiniciamos clases presenciales y un alumno me contagia. Eso sería un riesgo para mi madre con sus años. O como me decía mi ayudante: imagina que un alumno me contagia y yo contagio a mi hija de 4 años... Vamos, no veo víable regresar a las aulas de forma presencial.